Sexy Zebras – Calle Liberación

Cuando uno nace en el corazón del barrio de Hortaleza, donde nació Luis Aragonés, Porretas, Radio Enlace o la bodega Cobela, donde Robe iba a llevar su primera maqueta de Extremoduro hace más de treinta años, donde se podían recorrer otros bares como Cendejas, Templo Rock o el viejo Quinto Pino, donde estaban los locales de ensayo Papi por donde desfilaron, entre otros, Leño y Obús, y están los estudios Oasis, pues es normal que si te da por hacer un grupo la cosa salga bien de autenticidad y ganas de marcha y distorsión. Es lo que ocurrió hace 17 años con Sexy Zebras que, por más que intentarán rebozar su música de algunos clichés más modernos que les ha llevado a ser incluidos en festivales de corte ‘indie’, han llevado siempre dentro un poco de ese toque urbano más cazallero y visceral que también les ha hecho estar presentes otro par de años, por ejemplo, en Viña Rock. (Pocos grupos me vienen a la cabeza que en el mismo año hayan tocado las dos ‘vertientes’ carteleras, DMBK es quizá el ejemplo más cercano en el tiempo). El trío, que sigue contando con sus fundadores Gabriel Montes (bajo y voz) y José Javier Luna a la guitarra, y que incorporó al hermano del segundo, Jesús, tras la salida del baterista Samuel Torío, toma la calle del barrio para reencontrarse con muchos de sus elementos iniciales para sumar a su descaro una buena dosis de sinceridad y visceralidad más personal que impostada. La crudeza de títulos provocadores da paso a la apertura más sincera y nos ofrece un disco de rock, puro y crudo, con mucha distorsión, bases contundentes y una paleta de sonidos todavía más genuina que en la de álbumes anteriores. A morder.

Además de una importante colección de singles, esta Calle Liberación viene a ser el cuarto LP ‘reconocido’ del grupo, tras un Nada Más Lejos De La Realidad en 2011 (que viene a ser como un Peligroso de Hamlet), Volvamos A La Selva de 2013, Hola, Somos Los Putos Sexy Zebras en 2015 y La Polla de 2017. Calle Liberación es un disco que se ha cocinado a fuego lento y esto también hace. A la salida del baterista se sumó, mientras estaban con las demos del álbum, el estallido de la pandemia y ante ello el grupo optó por dar salida al nuevo material en formato videoclip y distanciándolos en el tiempo (el primero de los adelantos salió en abril de 2021, pero también los habría en junio, julio, octubre y noviembre y otros dos en los pasados febrero y marzo), para seguir en la memoria de sus seguidores sin tener que quemar las naves para desaprovechar una gira a medio gas.

El álbum se gravó en los Estudios La Mina de Sevilla y en 1884 Studio con producción de la banda junto Raúl Pérez y coproducción de Pablo Fergus y Carlos Elías. El mastering corrió a cargo de un clásico en estos sonidos, Víctor García desde Ultramarinos Estudio.

La lista se abre con ‘Jaleo’, un título que a los del rock nos evoca rápidamente al homónimo de La Fuga, aunque aquí el compás arrumbado se sustituye por un estruendo más que notable en el estribillo, con guitarras afiladas, voces, baterías y teclados en toda su potencia. Con una propuesta así, se puede ser muchas cosas, pero un producto ‘indie’ está claro que no. ‘Nena’ se abre con acordes épicos y clásicos de guitarra que, con la entrada de la batería derivará en una melodía principal y también vocal, cercana al rock-pop anglo más moderno y juguetón en las guitarras antes del último estribillo.

Sin Bandera’ da una vuelta más al sonido de la banda, haciendo una suerte de reggae muy electrificado y con cadencia latina en el fraseo y enérgico, con un mensaje mesiánico y apátrida, en el estribillo. Uno de esos temas que con un par de arreglos marca de la casa y unos vientos casi podría firmar La Raíz. No acaba la variedad y nos siguen sorprendiendo con ‘Marte’, una balada espacial que hace honor a su nombre y crece y crece en sonido, la caja es la que va marcando las subidas de intensidad, hasta liberarse en una especie de supernova final.

Con un bajo propio de las bandas de punk oscuro, ‘Tonterías’ se convierte en la canción más hímnicas del disco con un tempo machacón de batería un estribillo sencillo pero efectivo, de los de cántico vertical en los conciertos. El punto central vendrá de la mano de ‘Amanecer Galáctico’, que tiene en su marchamo y cadencia algo de ese punto castizo y urgente (hay algo de Los Bravos y Los Brincos por aquí, incluso en los coros del interludio) que tiene aquella de ‘Un Caballo Llamado Muerte’, y otro caballo aquí hace presencia desde la primera estrofa, “subido en un caballo blanco voy galopando por los mares, sobre las aguas del espacio, no existe nada que nos pare”.

La segunda parte de Calle Liberación arranca en texturas más serenas en ‘Una Canción Para Resucitar’, bella en su trabajo de guitarras y en las voces que se deslizan durante todo el tema, revitalizante e hijo de su tiempo con esa sucesión de “todo va a salir bien (…lo que hicimos mal)”. En algunos momentos del fraseo me parece ver en Gabriel algo del Antonio Vega de los noventa. Más hacia atrás en el tiempo nos evoca el sonido y riff de ‘O Todos O Ninguno’, que destilara claramente esencia new wave británica. Con una mezcla saturada de batería y voz, ‘París’ se moverá en territorios similares aunque con una melodía vocal de corte casi crooner.

Para la dupla final todavía quedarán emociones fuertes. ‘Bailaremos’ arranca, como otras compañeras, a batería y bajo, pero la guitarra y el texto le dará un punto épico y globalizador, como una invocación a ‘la resistance’ en forma de aquelarre danzante. El cierre lo echará ‘Águila Negra’, una canción donde rozan los siete minutos y que, cuentan, se quedó tal y como la dejaron hace dos años en la primera demo. Aunque puede parecer que se sale de la tónica general, la canción es tan emocionante y su desarrollo musical tan vibrante, que es imposible no caer rendido ante esta última sorpresa, de ejecución técnica y virtuosa, entre lo progresivo y el hard de largo recorrido de los setenta.

Sexy Zebras rubrica así un álbum en el que consigue aumentar su accesibilidad pero también abre puertas a nuevos y valientes registros, integrando su origen ‘nacional’ a las influencias ‘anglo’ para acabar siendo un grupo de lo más recomendable del momento.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Jaleo
  2. Nena
  3. Sin Bandera
  4. Marte
  5. Tonterías
  6. Amanecer Galáctico
  7. Una Canción Para Resucitar
  8. O Todos O Ninguno
  9. París
  10. Bailaremos
  11. Águila Negra

Publicado el abril 5, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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