Sr. Chinarro – Reality Show

Con algunos picos de popularidad, más por casualidad o por causalidad de su constancia que por un interés comercial o concesión a la accesibilidad por su parte, la carrera de Sr. Chinarro o, lo que es lo mismo, Antonio Luque, se ha movido siempre de manera subrepticia en un medio plano, ajena a cualquier tipo de imposición por moda o cualquier otro agente externo. Más de treinta años en los que ha despachado más de una veintena de discos y casi una decena de epés. Una auténtica barbaridad que no tiene aspecto de aflojar por más que pase el tiempo, con la década de los cincuenta inaugurada hace un par de años. A lo largo del tiempo se me ha cruzado en muchas ocasiones por el camino de mis reproductores, con discos señalados puntualmente por alguna recomendación de suplemento cultural y lo cierto es que siempre le tuve en buena estima, como un buen referente de lo que podemos denominar indie más poético. Es decir, de mayor calidad en las letras y con honestidad musical por encima del bombo a negras, los coros infinitos y todos esos clichés. Reality Show es su nuevo disco y creo que es de justicia que después de tanto tiempo tenga su pequeño hueco y estreno en la web. Diez canciones en las que se hace un intento por ser más explícito, sin dobleces, y una panoplia de registros que permite escucharle hasta en registros más rockeros de lo que es habitual. Y, por el camino, también cuerdas, algo de disco, canción de autor… En definitiva un creador total que firma uno de sus mejores álbumes en más de una década, siguiendo la senda de Presidente, El Mundo Según o Ronroneando.

Sr. Chinarro es el nombre de la banda que ha sostenido siempre Luque, cambiando sus integrantes con el paso del tiempo (por ejemplo, de sus filas nacería el grupo Maga), por lo que esta nueva entrega ha sido grabada por Dani Vega a la guitarra (Mishima, Zahara), Miquel Sospedra al bajo y sintes (Amaia, Alizz, Refree, entre otros) y Xavi Molero en la batería y la percusión (Iván Ferreiro, Zahara, Christina Rosenvinge y un largo etcétera). También destaca los coros, segundas voces y piano de Georgina Wolkowicz y el cello de Antonio Fernández. La mezcla corre a cargo de Jordi Mora y la masterización es obra de Víctor García. Según se explican en la promo, los temas de este disco «son un fiel reflejo de un entorno post – pandémico: las pantallas, internet, amor y desamor, tinder… Todo 100% Chinarro».

La lista se abre con “Sexo, Mar y Sol”, un corte en el que la pautada batería del fraseo nos sacude desde el inicio con un ritmo animoso, que se intensifica todavía más con un estribillo pegadizo y bien hilvanado. Trampantojo habitual en el autor, puesto que las letras abordarán casi siempre el drama y el desencanto social, personal o, como en este caso, profesional, ironizando sobre cómo “las viejas glorias” son poco a poco relegadas en las casas discográficas cuando los números dejan de cuadrar. En “Cobarde”, los sintes nos reciben con una ambientación retro que recuerda a las piezas discotequeras de los ochenta en el desarrollo instrumental melódico, aunque el tema jugará en varias texturas haciéndolo bastante más complejo, solo y rugosidad de guitarra incluida.

“Rosa” es un fantástico retrato de lacónica ironía sobre las justificaciones del protagonista, que descubre que su pareja le espía su móvil, todo ello con cierto gusto de tempo aflamencado en el fraseo que nos conecta al “Pasaba por aquí” de Aute. En “Pulgarcito” apuntan ciertos toques de pop psicodélico sesentero tanto en la batería como en los teclados, con una clara naturaleza festiva y hedonista, en este caso me evoca el rock desgarbado de Calamaro en discos como El Salmón. La primera parte del álbum se cierra con “Luis”, un tema en el que aprovecha para cantarle a la decadencia de lo asocial de nuestros días y que representa en la canción cuando ve una colección de caras «interminable» en una aplicación de ligues donde la normalidad parece ser castigada, «es frustrante».

Guitarra acústica y cello arrancan con belleza la instrumentación que acompañan a la historia de “El Detector”, quizá la mejor del álbum, aunque la media es alta, como vemos. «En la letra hablo de varios temas a la vez, como suelo hacer, aunque el principal es el paso del tiempo, que va sepultando no sólo nuestras músicas favoritas, los amores más vividos, sino a nosotros mismos y a las mayores civilizaciones. Aún así siempre hay una nueva canción buena que escuchar». Irresistible. Una extensa presentación instrumental (más lo será la coda, además con nervio más rockero) nos recibe en “Universidad De La Vida” que esta vez le saca punta a los tiempos olvidados de rebeldía y la delgada línea que separa el éxito y el fracaso según qué define uno y otro término. Mención especial al guiño del “Mucha Policía” de Eskorbuto o las «Aes» de anarquía.

Magnífico será también el roll que le mete a la atinadísima “La Audiencia Decide”, en la que también brilla cierta sorna a lo Javier Krahe en el fraseo y una melodía vocal adictiva en su largo estribillo. Otro filón de crítica social se abre en “Falsos Autónomos”, donde vuelve a personalizar la historia en más nombres propios (otro denominador común como se refleja a veces incluso en los títulos). La melodía vocal juega con algunos tonos más altos para seguir el acompañamiento de unos teclados algo más luminosos, una historia de amor por «una aventura menos dura» al compartir facturas. Por último, “Margarita”, otro ejemplo de la maestría del autor, que juega con el nombre, la simbología de la flor en el sí o el no, las alergias y el cóctel con tequila. «En mi estómago se clava lo incierto de la situación. / Un mensaje eliminado sin conexión».

A estas alturas es evidente que Sr. Chinarro no nos va a sorprender con revoluciones sonoras. Lo verdaderamente sorprendente es que treinta años después siga siendo capaz de firmar textos tan rotundos sin apenas borrón.  

Lista de canciones – tracklist:

  1. Sexo, Mar y Sol
  2. Cobarde
  3. Rosa
  4. Pulgarcito
  5. Luis
  6. El Detector
  7. Universidad De La Vida
  8. La Audiencia Decide
  9. Falsos Autónomos
  10. Margarita

Publicado el noviembre 22, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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