Poncho K – 333
Alfonso Caballero, alias Poncho K para el mundo de los rocanroles de autor, de soniquete flamenco y de poesía callejera, presenta en 333 el noveno trabajo discográfico de estudio de su carrera (3+3+3). Y lo ha hecho de nuevo ‘a dos velocidades’, como ya hizo con el anterior disco, aquel Calíope lanzado a caballo entre 2021 y 2022, casi hijo pandémico, como lo fue también ese proyecto suelto llamado Hijos De Nacho Vidal, a pachas con Táber de Malsujeto de quienes –pocas cosas son casuales en esa casa- os hablaba justo ayer. Decíamos entonces (con Calíope) y reiteramos hoy que, consciente de que las ventas de discos y el interés o vigencia de los mismos se ha reducido a proporciones enfermizas y anémicas, la intención es que los seguidores más fieles accedan al disco completo casi seis meses antes que el resto y así azuzar medianamente unas ventas que, al menos, cubra costes, premiando así al verdadero fan. En lo virtual, el conjunto se ha ido desvelando tema a tema, mes a mes, hasta completarlo, como ha sucedido ya hace escasas semanas a costa de “Derribo”, el noveno y último corte puesto en circulación. Una apuesta valiente (como sus cantes, retrotrayéndonos a aquella canción en la que tomaba el verso del rico acervo del flamenco) que mantiene en cualquier caso la llama del que sea, posiblemente, el más firme ‘heredero’ y ‘garante’ de la escuela Robe, desde un código propio pero de innegables similitudes, quizá reforzadas más si cabe en buena parte de las canciones de este disco.
Para amantes de la numerología y siguiendo con el tres y sus múltiplos, son nueve canciones, todas duran tres minutos con algo (3,33 en el caso de la última) dando un montante total cercano a los 32 minutos.
Dicho esto, vamos con la música. “Indestructible” abre los tres cuartos de docena con uno de esos soniquetes de tangos por rock, de pegadizo y juguetón riff doblado (Albert Paredes) que, como sabemos, le sienta como un guante. Como punto diferencial, unos arreglos electrónicos de Fernando Montesinos para el fraseo. La banda se completa con Xavi Moreno al bajo y Coqui Jiménez a la batería y la mezcla y masterización llevan el sello de Javier Sanmartín, clásico de esta casa.
“Tóxico” es un tema creciente que huye de lo que podría haber sido un medio tiempo al uso para subir en la armonización de guitarras, recitado y un ajuste de cuentas emocional que, por momentos, se aproxima más a terrenos de Rulo que a los transgresivos. Y si hay quien piensa que el paso de los años va a hacer que no encontremos ese arrebato al galope punk “El Principito” será la primera de las muescas de esta entrega. El aporte acústico y algún arreglo más la acercan a terrenos folkies.
Con el vuelo final de Robe se han sucedido muchos homenajes por parte de autores menos conocidos que le han dedicado letras o revisado canciones. Pues bien, para homenaje (en vida) el que se despliega en “Idas y Venidas” donde hasta la tesitura de algunos giros al término de los versos son deliciosamente similares. También ocurrirá con las guitarras de “Palomas Mensajeras”, el sexto corte. Sobre todo en la progresión armónica y en los licks que hacen de puente entre estrofas. ¿Para qué luchar en disimular las influencias y la admiración si surge de manera naturalizada como aquí? Entre ellas, “Alfileres” retoma el compás de rumba rock marca de la casa aunque confieso que aquí se me hace más lineal y previsible.
En el tercio final, “No Hay Más” adopta velocidad de crucero para un nuevo texto de fuerte identidad personal y algún ramalazo entre el hard rock y el rhythm and blues plateresco. “Somos” nos sorprenderá con la entrada de un piano acompañando la entrada reposada, que irá cogiendo vuelo en un texto que recuerda la volatilidad de los días y de la existencia, con un estribillo bien hilvanado y muy aprehensible desde la primera escucha («Somos / el rato de un rato, / la chispa de un rayo, / una palabra que nunca llegó a tener voz»). A la fiesta se sumará la voz de Malsujeto, devolviendo el cameo mutuo.
Con un fragmento del “Romance de Juan Osuna” de Manolo Caracol se abre ese “Derribo” que será encargado de poner el brillante final al disco, estrenada en streaming el pasado 26 de diciembre. Un órdago tan grande para empezar una canción (como cuando usó en su momento un fandango de El Cabrero para abrir “Frontera” en Cantes Valientes) tiene que estar a la altura y lo consigue con un rock flamenco ligeramente metaleado que casi podrían haber firmado Fausto Taranto, si me apuran. Arabescos y espíritu bandarra para un colofón arrasador.
Con 45 tacos recién cumplidos (nos llevamos cuatro meses), Poncho K sigue cumpliendo con el oficio, piedra con piedra, pluma a pluma. Que lo sigamos cantando muchos más años.
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Lista de canciones – tracklist:
- Indestructible
- Tóxico
- El Principito
- Idas y Venidas
- Alfileres
- Palomas Mensajeras
- No Hay Más
- Somos (con Malsujeto)
- Derribo
Publicado el enero 22, 2026 en Críticas Discos y etiquetado en 333, Críticas Discos, Poncho K. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




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