Desvariados – Café Caimán

Portada-Café-Caimán-1Hace casi tres años, esta formación madrileña, por entonces en formato de ‘power trío’ debutaban con El Hotel De Las Historias. Fue una gran carta de presentación en la que la banda ofrecía su remozada visión del rocanrol clásico, de las historias urgentes al filo del bien/la ley/el tiempo/o el desengaño amatorio, y con cierta voluntad autoimpuesta por dotar a las canciones de diferentes arreglos (aquí un arreglo rumbero, aquí algún compás de tango…) para demostrar en poco tiempo su versatilidad. Tras esta piedra de toque y con ‘la muesca del seguimiento’ echada para ver cómo sería su siguiente paso, Desvariados, con cambio de bajista y la entrada de un segundo guitarrista, publican recientemente su segundo disco. Un Café Caimán compuesto, de nuevo, por otros once cortes, en el que se pulen las aristas, se perfecciona el sonido, se empacan las guitarras y todo parece sonar más grande y más trabajado. Desde los coros a una gran labor de producción y mezclas que hacen que hasta las líneas de bajo se escuchen e hipnoticen en ciertos momentos. Café Caimán está elaborado con ingredientes que ellos explican en el digibook del cd y que solo podrán conocer quien lo adquiera. Al menos sí os contaré a qué sabe.

Grabado, mezclado y masterizado por Javier Salas en La Caverna Estudios, entre los meses de noviembre y diciembre del pasado año 2015. Producido por Desvariados, Adrián Díaz, voz, guitarra eléctrica y guitarra acústica, Javier Martínez en la batería y la percusión, Alejandro Molina en la guitarra eléctrica y también en los coros, y Alejandro Girón en el bajo, con la colaboración del propio Javier Salas. Han contado con las colaboraciones de Javier Beltrán, vocalista de los a tener en cuenta NoProcede, a los coros (graban su nuevo disco a mediados del mes de mayo), y David Sancho en el teclado hammond.

El álbum se abre con un ‘Desayuno Fuerte’, un rocanrol de hechuras clásicas que sirve para ponerse en situación. Voces limpias, fraseo que casi mastica palabras, buen engarce de guitarras en comparación con el citado primer disco y ganas de más. Manejando bien las dinámicas, el recorrido continúa con temporización de ritmo marcado de ‘Vamos a Pelear’. El fraseo es casi una excusa para la estrella del corte que es un estribillo largo con un excelente aporte de teclas. De mis favoritos y uno de los mejores del álbum, ‘La Chica De Dylan’ es un cañón absoluto. Referencias a ese ‘Like a Rolling Stone’, mucha nostalgia y desengaño (“hay discos que anulan ciertos sentidos”), las guitarras lucen en los momentos calmados, apretando en su medida en los puentes. Así, la segunda parte del corte explota con un gran desarrollo de solo que es crema pura.

Sin menos saltos estilísticos de los que hablaba más arriba, en el cuarto corte, ‘Gente Inteligente’, encontramos a unos Stray Cats con aura rockabilly. Un tema fresco y que completa la riqueza del total. Más lineal, aunque en la línea de explosividad de la entrada, ‘Mamá, Me Quiere Matar’ fue la canción, por su inmediatez, elegida como primer single, adelanto y videoclip del álbum. Quizá no sea el mejor, (puede que por lo tópico del estribillo) pero cumple con creces su misión. Eso sí, sabias palabras: “Noches de agonía, días de afonía”.

En el ecuador del trabajo nos llega ‘El Último Blues Sincero’ que, haciendo un trampantojo visual, se marca otro rocanrol bien trabado. De nuevo un espacio para un solo generoso de guitarra, algo ya casi tan infrecuente en los discos de rocanrol que casi parece una rareza. El verdadero blues viene en el primer minuto de ‘Esta Es Para Ti’, suavizada con un slide dulcificado. Tan solo un respiro antes de acelerar de nuevo. Pese a que el desarrollo guitarrero es inmaculado, me hubiese quedado con las formas más sobrias del inicio. La banda decide conectar presente y pasado revisitando ‘El Hotel De Las Historias’. De nuevo el hammond le da un porte más alto, como también gana al ser interpretada a dos guitarras en una coda final primorosa. Es a la postre el corte más extenso junto a ‘Camina Solo’, con gran brillo de los coros en los tramos cantados y con otro gigantesco break musical donde de nuevo reluce ese corte de swing y rockabilly, sonidos muy americana, incendiados con hammond que también tienen su momento solista.

En el remate final encontramos ‘A Flor De Piel’ y ‘Escúpeme’. Al contrario que sus dos predecesoras, mucho más certeras y al grano. La primera pasa por ser  el corte que, en cierta medida, más recuerda a las formas textuales de la opera prima. Alcohol, urgencias y confesiones. “No cumplo mis amenazas, creo que no volveré”. El segundo se presenta más ligero en la distorsión una muerte dulce para un álbum de nervio en las cuerdas, de acero y vocales.

Así, Café Caimán mantiene la curva ascendente y es otro paso positivo más de la banda. El camino sigue abierto.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Desayuno Fuerte
  2. Vamos a Pelear
  3. La Chica De Dylan
  4. Gente Inteligente
  5. Mama, Me Quiere Matar
  6. El Último Blues Sincero
  7. Esta Es Para Ti
  8. El Hotel De Las Historias
  9. Camina Solo
  10. A Flor De Piel
  11. Escúpeme

 

 

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Publicado el abril 11, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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