Taifa – Embrujo

taifa-y-embrujoSi Medina Azahara son los hijos naturales de Triana, podríamos decir, por situarnos en perspectiva, que Taifa lo son de los cordobeses (no hay que olvidar que su debut, Más Allá del Sur -1999- estuvo producido por el propio Manuel Martínez).  Especialmente en todo lo que tiene que ver con el reflejo de la música andalusí y arábiga en su cancionero, que no es poca, y ha sido una constante desde su debut hasta nuestros días. Desde Mallorca, Luis Massot, Miguel Maya y Antonio Medina agolpan ese escarceo entre la distorsión y lo oriental para llevarlo a terrenos más progresivos, apuntes flamencos, ritmos andalusí y un mestizaje que a veces raya en lo obsesivo. Unas letras profundas (escritas durante un viaje a la India) y un sonido más contundente, se abren camino a nuevas sonoridades con colaboraciones de músicos de diferentes razas y culturas. Una fiesta de la integración para este cuarto trabajo, con el que siguen su senda de autenticidad.

Grabado, mezclado y masterizado en Psychosomatic Recording Studio de Mallorca, los instrumentos étnicos han sido grabados en Tetuán, Tánger, Marbella e India. Entre los colaboradores: Rafik Ahmed al sarangi (India), los músicos andalusís marroquís Ahmed Abdelaziz (laúd), Hanna Touk (voz árabe), Choubani Abdou (tar), Chaouki Omrani (darbuka), –Orquesta Abnae wa banat Ziryab– y Khalid Masmoudi (violín), la dulzaina mediterránea de Jordi Mascarell y el flamenco de Ricardo de la Concepción (piano y palmas) y Juan Delola (guitarra).

El resultado de toda esta sugerente amalgama, como ya ocurriera en los anteriores Alhambra (2008) y Despertando El Silencio (2012), ofrecen un resultado dispar, de la brillantez al apelmazamiento, aunque sin lugar a dudas este es su mejor álbum hasta la fecha. Y es que, hay que ser honestos, no es fácil mezclar tantos ingredientes y siempre se dé con la tecla. Si bien hay que tener también en cuenta que uno de los puntos fuertes del grupo es el directo, pues sus puestas en escena siempre cuentan con otros elementos artísticos como la danza o el espectáculo más genuino.

‘El Dueño Del Tiempo’ es la canción que nos da la bienvenida a embrujo, con una sucesión de cambios rítmicos constante que da como resultado una estructura que hasta las sucesivas y continuadas escuchas pueda resultar un tanto anárquica. Más centrada se presenta ‘Libre Para Soñar’, el tema escogido como adelanto, single y primer videoclip del trabajo, por cierto una creación dirigida por el prestigioso fotógrafo Pep Bonet, que trabajó con los mismísimos Motörhead del ‘When The Sky Comes Looking For You’. El grito inicial, muy heavy, dará paso a un tema de estribillo repetitivo de aire rumbeado.  La terna de entrada culmina con la excepcional, esta sí, ‘Tetuán’, que conquista por el contraste entre la agresividad de la banda y la melodiosa voz árabe de Hanna Touk.

‘Tan Solo La Lluvia’ tiene un marcado carácter de ese rock andaluz que nos hace pasear por la mezquita, entiéndase la referencia Medina. Una canción reposada que, con el paso del metraje, deriva en un medio tiempo electrificado de corte metalero épico. Esa garra metalera se repite en ‘Escrito En La Piel’, por decirlo de alguna manera, la más convencional de la decena.

La segunda parte del disco comienza con ‘Crespúsculo de Perdón’, la más extensa, cercana a los siete minutos. Una extensa introducción con sarangi despliega un riff limpio y metalero que se sucede hasta la suerte de improvisación y desarrollo instrumental que explota en el cuarto minuto. ‘Rumbo Incierto’ tira de nuevo de la Orquesta Abnae wa banat Ziryab y ofrece los agudos más marcados de Luis Massot. Lo más interesante es el pasaje instrumental, simulando la travesía por el desierto, que se inserta la segunda parte del corte.

Ritmo de percusión casi saetero para ‘Caravana de la Vida’, un medio tiempo melódico y aflamencado, que se hace más patente en su coda final, con sutiles palmas a compás y la guitarra flamenca de Juan Delola, habitual colaborador de Taifa. En ‘Imaginar’ regresa el ritmo marcado, suntuoso y sugerente del mundo andalusí que gana en excitación con ese toque percutido que tiene la melodía principal tras el estribillo. El final llega con ‘Un Extraño Sentimiento’, una canción muy similar a su antecesora y también al single con un estribillo lleno de cadencia rumbera.

De esta forma, Taifa se considera como el ejemplo más claro de la fusión de rock, heavy, flamenco y músicas del Magreb y orientales. La garantía de que el legado dibujado en otros tiempos por los pioneros seguirá teniendo vida durante bastante más tiempo.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. El Dueño Del Tiempo
  2. Libre Para Soñar
  3. Tetuán
  4. Tan Solo La Lluvia
  5. Escrito En La Piel
  6. Crespúsculo De Perdón
  7. Rumbo Incierto
  8. Caravana De La Vida
  9. Imaginar
  10. Un Extraño Sentimiento

 

 

 

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Publicado el enero 25, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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