Force – Force (1989)

Y la verdad es que cuando uno pone la aguja sobre el vinilo parece que es más añejo de lo que marca la fecha de su edición. Force es un grupo madrileño de hard rock estiloso (véase ramalazos glam por aquí, AOR por allá, algún de heavy de heavy clásico…) y solo lanzaron un álbum. Bueno, y una demo previa en 1988 que se incluye en la reedición en CD que se hizo hace unos siete años. Protagoniza la crítica remember de este viernes como segundo capítulo de continuidad de una trilogía con motivo de un inesperado regalo, como ya expliqué la semana pasada en la crítica del single promocional de 1983 de Barón Rojo. Este Force epónimo nos trae, como iniciaba, un regusto añejo y clasicote que suena muy mal pese a lo voluntarioso de un cuarteto en el que, por cierto, hay algún componente con bastante historia y desarrollo en esto de la música y que desconocía hasta que no afronté la investigación. Allá va, vamos con Force.

La banda estaba formada por Gabriel Boente. Para quienes no tengan memoria ágil os recordaré que se trata del tercer cantante que tuvo Saratoga, situado en la biografía del grupo entre Fortu Sánchez y Leo Jiménez. Casi nada. Pero es que además, recordaréis (espero que esto sí) que fue ese vocalista el que grabó el mítico Mi Ciudad, de 1997, que incluía temas como el que le daba título, ‘Basta’, Rojo, Fuego’, ‘Lejos De Ti’, ‘Salvaje’, ‘Por La Puerta de Atrás’ (un tema que siempre me ha generado simpatía, habla de las penurias de los grupos que van a tocar a salas semivacías) y, oh sí, ‘Perro Traidor’. Después de aquello se embarcaría en Punto de Mira, otro grupo heavy del que se escribirá aquí algún día.

La batería, percusión y coros en un par de temas corren a cargo de Carlos Carrón, que estaría en un tiempo en Freedom, banda a la que pertenecía Manolo Benítez antes de ser un Enemigos y, por supuesto, mucho antes de ser un Porretas. Las guitarras acústicas y eléctricas corren a cargo de Aquilino Jacob, actualmente profesor en una escuela de guitarra y que antes de Force estuvo siete años en una banda gallega llamada Épsilon. Tras Force, llegaría La Escalera de Jacob y colaboraciones con Brath o Los Solitarios. Él es el que firma la música de la más de la mitad de los temas del álbum. El resto es de Boente, dueño de todas las letras.

Por último, el bajo es obra de Álvaro Tenorio… El actual cuatro cuerdas de los mismísimos Hamlet. Y es que no hay que olvidar que Tenorio tuvo un pasado muy heavy (curiosamente como Alberto Marín, guitarrista de Hamlet muchos años, que estuvo en Ankhara, entre otros muchos), pasando por Azote o Ñu. Como invitado a los teclados aparece Guillermo Pascual, excomponente de Júpiter y músico ocasional de Sangre Azul. ¿Cuántos nombres que forman parte de nuestra historia musical, no?

Y decía más arriba que el disco suena a rayos porque, pese a lo voluntarioso del grupo, que eso sí, llegó tarde de todas, todas, a la explosión mundial de este tipo de música, cerca de un cambio de década que ya preparaba la llegada del grunge y avezaba el numetal a la vuelta de la esquina. Por lo menos, la cubierta del LP identifica claramente el responsable de ello: producido, masterizado y mezclado por Tony Reynoso, que produjo en su día varios discos de Tennessee. Fue grabado en Dream Records para Barsa Promociones.

El sonido es tan irregular, que solo en la entrada de ‘Don’t Wanna Live Without You’ ya sabemos que vamos a tener un viaje regulero. La nota mantenida de los teclados oscila de volumen, así, para darnos la bienvenida. Será una tónica generalizada porque no hay ni un solo instrumento que mantenga una constante en las canciones. Quizá sea la voz lo más cuidado y no creo que fuese tanto una cuestión de voluntariedad ingeniera como que Boente, en plena juventud, estaba bastante suelto de facultades aunque todavía bastante descontrolado. Pese a todo, hay pasajes en los que se le nota una solvencia meritoria. Sin salir de la canción, el primer solo de guitarra de Jacob oscila de volumen en la mezcla de manera atroz. Y eso que en Spotify, es decir, la edición CD mejoró un poco los términos, porque en el LP es muy descarado.

‘Smile & Fly’ es un hard rock tipo Scorpions, resultón en su estribillo. ‘Broken Heart’ nos pilla por sorpresa por lo ampuloso y grandilocuente de las voces, puesto que los agudos son reservados para la fase creciente. ‘Liar’ sigue el camino excitante de ‘Smile’ y ‘Give Me A Chance’ destaca por lo grueso de la base rítmica. ‘I Don’t Need Your Love’ nos ofrece una clara apuesta melódica muy AOR, mientras que ‘Life Is Like a Dream’ apunta a balada de manual. En el final ‘Destiny’ deja ligeros toques progresivos y ‘Overdrive’ cierra la decena como pieza instrumental de guitarra.

Un disco muy demodé, pero que atesora el valor de ser el último ramalazo de una época concreta del rock duro de este país y con algunos componentes con bastante historia posterior. El saber nunca ocupa lugar.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Intro
  2. Don’t Wanna Live Without You
  3. Smile & Fly
  4. Broken Heart
  5. Liar
  6. Gime Me A Chance
  7. I Don’t Need Your Love
  8. Life Is Like a Dream
  9. Destiny
  10. Overdrive

 

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Publicado el enero 26, 2018 en Críticas Remember y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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