Leiva – Nuclear

Sin prisa pero sin pausa, sigue Leiva forjando la senda de su trayectoria artística en solitario, después de que por salud y amistad decidiera dejar a un lado su aventura en pareja con Rubén Pozo en Pereza. En este tiempo, Leiva ha ido ganándose una reputación o simpatía por viejos tótems del rocanrol y él, que ante todo es una persona con la cabeza bien amueblada, ha sabido ir aprendiendo de los fracasos, de los errores y también de los aciertos, para hacerse con una base sólida de incondicionales. Está claro que ni se le puede acusar de vivir de las rentas (cuatro discos en siete años), ni de que no saber aprovechar sus oportunidades. Sea con Loquillo, Ariel Rot, Johnny Cifuentes (aunque aquello acabara mal) o Joaquín Sabina (y Benjamín Prado), con quien se hizo una uña más de su carne en la composición, gestación y producción de Lo Niego Todo, posiblemente, el último disco del poeta jiennense. Esa vampirización constructiva le lleva a firmar en Nuclear un disco que mira hacia dentro (a su manera) y mejora considerablemente las letras con respecto a su antecesor. Un pequeño paso más dentro de una sinonimia. Y es que Nuclear trae todo lo que se espera de Leiva. La impostura vocal de los fraseos, los medios tempos, los estribillos y melodías pegadizas. Parece sencillo, pero él, en la facilidad, sigue reinando y haciéndose fuerte.

Una vez más con Carlos Raya a los mandos, Leiva apuesta por un disco de sonido más crudo y menos manipulado. Acierta con la desaparición de los metales siguiendo los riffs y, aquí, cuando los usa, es para reforzar la épica en las codas de los cortes más largos y como un complemente sutil, que no principal. También las teclas pierden protagonismo salvo en tres o cuatro cortes. Esto es, tenemos una base de guitarras-bajo-batería que ‘normaliza’ las canciones. Esto, sumado a que Raya ha mejorado en los dos últimos años sus producciones, ayuda a que todo fluya con más naturalidad.

Se abre la docena con ‘Expertos’, cuyo riff principal recuerda claramente a la mismísima ‘Estrella Polar’. Y es que Leiva pasea siempre por la delgada (más que él) línea entre la autoparodia y el autoplagio. Y también en la contradicción (tan humana), porque del “Siempre, siempre” de ‘Superpoderes’, donde va ganando peso la distorsión con la sucesión de estribillos, al “saber que nada es para siempre” de ‘Maniobras Suicidas’, una de mis canciones preferidas, quizá porque le intuyo algo de Boston. Entre ellas, ‘No Te Preocupes Por Mí’ como uno de los grandes singles, aquí sí, con una poderosa ambientación de teclas que lo lleva a las formulas ya transitadas y previsibles.

Pasados los años, parece ajustar cuentas con su viejo técnico de sonido en ‘Lobos’, la canción más agresiva de la lista, tanto en el golpeo de batería, como en el nivel de distorsión en el estribillo. La canción se hace manida a partir de la tercera escucha pero que no le resta mérito a su puntería en la diana. En el punto central, ‘Nuclear’ nos lleva por otra balada creciente donde se abre claramente a las influencias reconocibles de Beatles y, por derivación, de Oasis por el lado más musculoso. Inevitable ver referencias a Bowie en las formas y referencias de ‘En El Espacio’, un canto a la música donde no falta la citación explícita a su hermano Juancho de Sidecars. Una vez más se ve venir, pero la coda final es de lo mejor del disco.

Con el nivel alto, ‘Como Si Fueras A Morir Mañana’ es otra tonada infalible, de fraseos generosos, de estribillo pegadizo, rematado con sabiduría dejando respirar un verso para reforzar el rasgueo de guitarra. Otro truco sencillo que engrandece el resultado final. Así llegamos a ‘Costa de Oaxaca’, la canción más Sabina, desde la melodía vocal hasta en la forma de narrar la historia, así como en el armazón de bolero arrancherado. Hay que destacar el poder de contención de no aprovechar el hallazgo creativo y quizá se podría haber reforzado la percusión que se apunta en el último estribillo. Quizá sea pedir demasiado.

Las colaboraciones de Nuclear se concentran en ‘Godzilla’, donde cantan la mexicana Ximena Sariñana y Bunbury, que hace suyo todo lo que toca. Las tres voces empastan a la perfección y en los coros finales casi se puede recordar al viejo Vegas. Así que todo queda en un terreno familiar. Aunque la han emparentado en muchas críticas con The Who, a ‘A Ti Te Ocurre Algo’ le veo más de Springsteen, tanto por el puente como por el desarrollo musical posterior al estribillo. Para cerrar, la balada más sutil del álbum en ‘El Gigante de Big Fish’, basada en la historia de amor postal y fallido de una compañera de clase. El final tranquilo con el drama de la incomunicación e incomprensión.

Una vez asumido que Leiva no te va a sorprender nunca por las formas musicales, acaba firmando un trabajo que mejora las letras y las emociones. Con el que pretende ir al centro de los corazones, sin que nunca sea el suyo. Y eso se nota. Pero progresa adecuadamente en la búsqueda.

Más de Leiva: Monstruos. Pólvora. Diciembre. En directo.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Expertos
  2. Superpoderes
  3. No Te Preocupes Por Mí
  4. Maniobras Suicidas
  5. Lobos
  6. Nuclear
  7. En El Espacio
  8. Como Si Fueras A Morir Mañana
  9. Costa de Oaxaca
  10. Godzilla (con Enrique Bunbury y Ximena Sariñana)
  11. A Ti Te Ocurre Algo
  12. El Gigante de Big Fish

 

Publicado el abril 8, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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