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Leiva – Nuclear

Sin prisa pero sin pausa, sigue Leiva forjando la senda de su trayectoria artística en solitario, después de que por salud y amistad decidiera dejar a un lado su aventura en pareja con Rubén Pozo en Pereza. En este tiempo, Leiva ha ido ganándose una reputación o simpatía por viejos tótems del rocanrol y él, que ante todo es una persona con la cabeza bien amueblada, ha sabido ir aprendiendo de los fracasos, de los errores y también de los aciertos, para hacerse con una base sólida de incondicionales. Está claro que ni se le puede acusar de vivir de las rentas (cuatro discos en siete años), ni de que no saber aprovechar sus oportunidades. Sea con Loquillo, Ariel Rot, Johnny Cifuentes (aunque aquello acabara mal) o Joaquín Sabina (y Benjamín Prado), con quien se hizo una uña más de su carne en la composición, gestación y producción de Lo Niego Todo, posiblemente, el último disco del poeta jiennense. Esa vampirización constructiva le lleva a firmar en Nuclear un disco que mira hacia dentro (a su manera) y mejora considerablemente las letras con respecto a su antecesor. Un pequeño paso más dentro de una sinonimia. Y es que Nuclear trae todo lo que se espera de Leiva. La impostura vocal de los fraseos, los medios tempos, los estribillos y melodías pegadizas. Parece sencillo, pero él, en la facilidad, sigue reinando y haciéndose fuerte. Lee el resto de esta entrada

Sidecars. Maestro Padilla. 1 de febrero

‘Condenado’ (entre comillas, lo destaco) a vivir siempre a la sombra del calificativo de ‘hermano de’ (Leiva), anoche Juancho se ganó para siempre mi respeto por todo su trabajo en Sidecars. Nunca he escondido mis simpatías hacia Pereza (no devoción). Tampoco que siempre me gustó más Rubén que José Miguel. Ni que Pólvora es un disco excepcional de principio a fin. No hay mejor manera de vivir la música (de vivir, a secas, más bien) que hacerlo sin prejuicios, dejándose sorprender, de mezclar las impresiones de un personaje de su creación, etcétera. Escuché bastante los dos primeros discos de Sidecars pero después ‘me desconecté’ de ellos (ya saben, el día a día y tener que escuchar decenas de discos nuevos al mes, acaba relegando la reincidencia y las nuevas oportunidades. Anoche, esa fina capa de polvo se borró de un plumazo viéndoles con la gira de teatros de Cuestión de Gravedad. Me resultaron honestos, sin imposturas, una banda de rock haciendo lo que le gusta. Si es que los Stones al final siempre tienen razón. Os dejo, a partir de aquí, mi crónica de agencia del concierto. (FOTOS: Jose Antonio Holgado).

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Rubén Pozo – Habrá Que Vivir

Igual que llevo como una cicatriz aquello de no haber visto nunca en directo a Platero y Tú, me ocurre algo parecido con Buenas Noches Rose, banda de la que he hablado aquí y en twitter con admiración rendida. En aquel combo estaba ya un bisoño Rubén Pozo, que después alcanzaría el éxito popular masivo con Pereza, junto a Leiva. Desde que aquella formación entrara en el sueño de los justos ambos artistas han ido labrando su trayectoria en solitario a su manera. Aunque siempre reconocí los méritos de Conejo, especialmente con su segundo disco y con su labor como productor, a mí el alma siempre me tiró más por la urgente cercanía descarnada que ofrece la voz y el texto de Pozo, y ese punto arrastrado de tocar la guitarra, sea la acústica o la eléctrica. Todo como si sonara por primera vez. De ahí que calificara de notable Lo Que Más y que me pareciera algo frío En Marcha. Y es que Nigel Walker es un productor excepcional pero que llevó al sonido de Rubén a territorios científicos y maquinales que no son los suyos. José Nortes en Black Betty recuperó la magia del golpeo directo, como con Ariel Rot, y Habrá Que Vivir es, sencillamente, un disco de rock a la vieja usanza.

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Le Punk – La Logia De La Canalla (2003)

Le Punk La Logia de la CanallaHace unos días hablaba de nuevo, al hilo de la aparición de unas maquetas grabadas en el estudio en directo, de Buenas Noches Rose. Una banda de talentos gigantes como Rubén Pozo, Jordi Skywalker (en este caso mal canalizado, recordad que cogió una carreta y se fue a caballo a Francia, si bien se marcó otro discazo en su regreso) y Alfredo Fernández, Alfa. Antes de emprender carrera en solitario bajo dicha cabecera, Alfa conjuntó en el cambio de milenio a una banda llamada Le Punk, completada en los tiempos de este primer disco por Joe Eceiza, de Malos Pelos (ambos tocaban juntos en Perros de Paja), ambos a las guitarras, Daniel Fernández al bajo, y David Rico, Datz, a la batería que, por cierto, entró sustituyendo a un tipo llamado José Miguel Conejo… Leiva. Después de granjearse una notoria fama en locales nocturnos, la banda decide autofinanciarse la salida de su carta de presentación, La Logia de la Canalla. Un disco de rock bastardo, de tango y de pasodoble, de swing y bohemia. De crapulismo y malas compañías. Una jodida maravilla.

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Brasi. Teatro Apolo. 25 de septiembre

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Igual que ocurre con Leño o Rosendo y el rock urbano; con Extremoduro y el rock poeta; Triana y Medina Azahara y el rock andaluz; Joan Manuel Serrat y los cantautores; o Vetusta Morla y el indie resultón; hay nombres que marcan a toda una legión de grupos y vocalistas que hacen que sus influencias sean tan marcadas, que es difícil o tomarlos en serio o diferenciar sus propuestas. Pereza y, desgajando el dúo, Leiva en particular han generado un camino claro por el que muchos jóvenes músicos quieren andar. Algunos andan siguiendo la estela sin mirar a los lados, por miedo a caer, pero los hay que tan solo aprovechan el pavimento para, a partir de ahí, crecer y buscar su propio camino. Anoche, el cantante almeriense Brasi presentaba en el Teatro Apolo de la ciudad su álbum debut Marcaje al Hombre, un disco de diez temas que bebe del universo Pereza, algo de Fito y levemente de Sabina. Pero el directo demostró que había algo más.

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Leiva – Pólvora

Leiva PolvoraHay casos puntuales, al menos a mí me pasa, en los que el personaje musical te cae mejor que la música que hace. Nunca tuve demasiada devoción por Pereza (y si al final me gustan varias canciones fue casi después de su escisión), y de entre Leiva y Rubén, en sus primeros álbumes en solitario, me quedé con el del segundo. Quizá por aquello de haber formado parte de aquella superbanda llamada Buenas Noches, Rose, tan infravalorada y tan gigantesca. Leiva siempre me generó simpatía, por actitud, por coherencia en sus palabras… No es poco. Pero su música, y en especial la de su primer disco en solitario, me dejó bastante frío, quizá la culpa la tiene el título, por aquello de Diciembre (la gracieta estaba fácil). Ahora regresa con este Pólvora y… ¿Han cambiado las sensaciones?

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Luter – Orilla

LuterDice Igor Paskual (guitarrista de Loquillo, ex Babylon Chat y con un disco en solitario ya en cartera, Equilibrio Inestable) que prefiere ser cualquier cosa antes de que le llamen artista o cantante de ‘culto’. Es entendible porque lo que se asocia ante todo a la expresión, aplicado a la música, es un artista o grupo de calidad excelsa pero que no deja de manejarse entre pequeñas minorías. O-culto, más bien. Eduardo García Martín “Luter” se viene moviendo por esa denominación. Para la gran mayoría del público rockero es aún un músico al que se sabe que se le tiene respeto, con suerte alguno sabe que lideró a Los Reconoces de 1994 a 2006 y que editaron tres discos que aún hoy suenan con una frescura descomunal y que en solitario ya lleva, con este, otros tantos.

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Rubén Pozo – Lo Que Más / Leiva – Diciembre

Los dos integrantes de Pereza decidieron de forma amistosa no sacar disco de la formación en 2012. En febrero salía ‘Diciembre’ de Leiva, y en marzo ‘Lo Que Más’ de Rubén Pozo. Había cierta curiosidad por ver qué de nuevo podrían ofrecernos uno y otro que no pudieran hacer ya en Pereza, donde la vertiente pop de Leiva prima en muchas ocasiones sobre el lirismo de Rubén. Vamos al detalle.
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