Rubén Pozo – Habrá Que Vivir

Igual que llevo como una cicatriz aquello de no haber visto nunca en directo a Platero y Tú, me ocurre algo parecido con Buenas Noches Rose, banda de la que he hablado aquí y en twitter con admiración rendida. En aquel combo estaba ya un bisoño Rubén Pozo, que después alcanzaría el éxito popular masivo con Pereza, junto a Leiva. Desde que aquella formación entrara en el sueño de los justos ambos artistas han ido labrando su trayectoria en solitario a su manera. Aunque siempre reconocí los méritos de Conejo, especialmente con su segundo disco y con su labor como productor, a mí el alma siempre me tiró más por la urgente cercanía descarnada que ofrece la voz y el texto de Pozo, y ese punto arrastrado de tocar la guitarra, sea la acústica o la eléctrica. Todo como si sonara por primera vez. De ahí que calificara de notable Lo Que Más y que me pareciera algo frío En Marcha. Y es que Nigel Walker es un productor excepcional pero que llevó al sonido de Rubén a territorios científicos y maquinales que no son los suyos. José Nortes en Black Betty recuperó la magia del golpeo directo, como con Ariel Rot, y Habrá Que Vivir es, sencillamente, un disco de rock a la vieja usanza.

Con esa sensación de directo, de madera en el suelo, quizá jaleada también por la gira con Mark Olson de The Jayhawks, Rubén Pozo tira de imaginario rockero en las formas y también en las letras. Nombres identificables claros, como los Stones y sus hijos españoles, Burning, Tequila y el rock de ascendencia argentina, incluso con referencia explícita al ‘Sábado a la Noche’ de Moris, y también JJ Cale, vía canción Sabina, o dice, Black Sabbath. Con estos mimbres el cesto no podría salir malo.

‘Caperucita Feroz’, canción que fue elegida como adelanto, tiene unas hechuras de blues lento setentero. Pura actitud de riff machacón en tres acordes. El solo agresivo con mayor volumen, los coros que se incorporan de manera progresiva con unas teclas aparentemente imperceptibles la redondean. ‘Habrá Que Vivir’ suena a rock urgente cual chupito-Stivel. Como un amigo recién llegado pero con el que sabes que tienes todo en común. “Megalomanías de señor drogado” nos reciben en una equilibrada ‘Guitarra Española’, que suena tan confesional como melódica, con una voz llena de matices frágiles, pero sin llegar a la desnudez del debut. Lo dicho, equilibrada.

A ‘Te Invoco’ le escucho más lazos con la querencia latina de Rot y Rodríguez que al maño del que hablamos ayer, como ha dicho en la entretenida entrevista realizada con Efe Eme. Gracias a los estándares de la industria, que provocaron que hubiera que añadir más minutaje al álbum, podemos disfrutar de la más pura de las versiones de ‘No Tan Deprisa’, la canción que co-firma Pozo en el último de Sabina. La versión del madrileño, ‘Llámame Brisa’, se presenta más desnuda y más cercana a Cale que la primera, incluso puede que más Sabina que la del propio Sabina. Por su parte, ‘Saliendo de la Estupefacción’ se inicia semi-susurrada, como un Nacho Vegas de turno, si bien pronto aparecerá el armazón clásico tan familiar como efectivo y con un desarrollo in crescendo, dejando una jugosa coda para solo y explosión de la banda.

La segunda parte de Habrá Que Vivir arranca con ‘T Rex’. Base rítmica estilosa acorde al artista al que apodó el dinosaurio, un tema repleto de aderezos al final de cada uno de los versos del fraseo. ‘Pop Para Niñas’ nos conecta por el título con el ‘Niña de Papá’ de Pereza. Es un rock enérgico y conciso (apenas 150 segundos) con guitarras dobladas y estribillo multitudinario y divertido. ‘Algo Que Decirle Al Mundo’, por su parte, se presenta menos abrumadora pero muy sostenida por un gran base rítmica, especialmente en la primera parte de la canción. La segunda se hace más rutinaria, quizá en consonancia con el descanto del texto.

‘De Vena Tonta’ es la concreción en el estudio de una canción que ha rodado ya por algunos directos y se confirma con uno de sus mejores textos: “haciéndole la cobra al olvido, abriendo a machetazos camino”, adornada con armónica, como buen pirata. ‘Santa Rita’ tira de slide y acústica para completar la variedad del conjunto, mientras que ‘Apartando La Mirada’ nos trae de nuevo al asfalto, armónica y coral, como un bamboleo hipnótico. Como extra, un ‘reprise’ más amacarrado de ‘T Rex’.

Consciente de que quizá la batalla de la radiofórmula esté perdida, Rubén Pozo se marca un disco que extasia en lo presente de las guitarras, en el empaque de la banda y una voz que camina hacia terrenos más curtidos, abriéndonos un futuro a medio plazo que puede ser mucho mejor que el presente. Habrá que esperar y lo haremos.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Caperucita Feroz
  2. Habrá Que Vivir
  3. Guitarra Española
  4. Te Invoco
  5. Llámame Brisa
  6. Saliendo De La Estupefacción
  7. T Rex
  8. Pop Para Niñas
  9. Algo Que Decirle Al Mundo
  10. De Vena Tonta
  11. Santa Rita
  12. Apartando La Mirada
  13. T Rex (reprise)

 

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Publicado el octubre 25, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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