Archivo del sitio

Dünedain – Memento Mori

 

Siempre he defendido que el heavy metal es uno de los géneros musicales, al menos en nuestro país, en los que más difícil es despuntar y, quizá por ello, donde más se percibe la inexperiencia, la falta de medios o, sencillamente, la falta de técnica o precisión en la ejecución. Lo es porque exige mucho más que un rock urbano donde cualquier voz es válida (ya dijo Molina aquello del “raca, raca”), que un punk donde prima el humor corrosivo, o el hardcore donde la velocidad también esconde las posibles carencias. En el heavy metal, con querencia también al power melódico, es mucho más complicado ‘salir del paso’. Las melodías vocales y sus armonías, los agudos, la combinación de riffs pegadizos con el equilibrio con los solos de guitarra, las bases rítmicas… Insisto, cuando una de las patas del banco flojea, es donde más se nota el escenario de cartón piedra. Por eso, si echamos un vistazo a los carteles de los últimos 15 años y también a los números, nos encontramos que la primera línea sigue siendo prácticamente la misma. Que es un mal endémico ese, sí, pero aquí se nota más. Desde hace ya más de una década siempre cité a Dünedain y Zenobia como las dos bandas que por sonido, por canciones, por hechuras, llamaban a esa puerta (aunque la puerta del metal hace años que cambió a Latinoamérica, donde se sigue manteniendo esa pasión). Y Memento Mori viene a confirmar esa creencia. No tenían nada que consolidar ni demostrar, pero a cada paso que dan es más evidente que ellos ya son Champions League.

Lee el resto de esta entrada

Anuncios