Khy – Génesis

Khy GenesisComo aquí no escribo para regalar los oídos a nadie, he de empezar siendo honesto y confesaros que no tenía muchas esperanzas puestas en el tercer disco de Khy, la banda de Patricia Tapia. Para los más despistados, que sabréis quién es pero no su nombre, Patricia Tapia es la segunda voz o voz femenina (ya que en los peores tiempos de Jose Andrea casi cantaba más ella que aquel) de Mägo de Oz. Con dilatada experiencia en Nexx, menos duradera, Khy es su banda cabecera principal desde hace varios años. Su labor en Mägo de Oz (en los conciertos que he visto con ella en la banda) ha sido más que notable, pero sus discos con Khy siempre me resultaron decepcionantes. Insulsos, sin fuerza, con demasiado gusto por la moda impostada de lo gótico (la que en cierta forma desvió del camino a Mägo). No podía entender como una vocalista con potencial no explotaba más su sonido. ¿Y en Génesis qué?

Pues tampoco es que estemos hablando de un disco de una contundencia extrema, pero la cosa ha cambiado bastante. Para empezar, esa oscuridad lastimosa del pastiche gótico ha desaparecido. Lo que antes era soledad, abandono, muerte, palidismo y todo eso, ha sido remozado convenientemente a textos algo más sólidos. De la pena a la superación y a abrir puertas ante las desdichas. Es decir, algo de autoayuda pero sin llegar a ser demasiado cantoso. Es decir, se deja escuchar sin sonrojarte aunque no seas inseguro o tengas la edad del pavo.

 

Pero principalmente las mejoras, muy sustanciosas, vienen de la música y de la intensidad vocal. Si Volver A Creer e Irrompible abusaban de la balada pintona y los medios tiempos nórdicos, en Génesis se juega más con ciertas texturas metaleras, sin derroche, pero lo suficiente para desglosar algún riff y algún remate que te hace sentir esa potencia. Para este disco la formación ha estado compuesta por Patricia Tapia a la voz y coros; Juan Sánchez y Jaime de la Aldea en guitarras; Javier Sane al bajo; Óscar Pérez a la batería y Juan Guadaño a los teclados, que ha hecho un trabajo descomunal.

 

El disco suena terriblemente ‘moderno‘, en el buen sentido de la palabra. Pequeñas dosis de electrónica en algunas bases, teclados aperturistas y alejados de la mera funcionalidad o del abuso del empalagamiento. También las guitarras se mueven con ligereza dentro de una distorsión bastante acentuada. En ningún momento se apelmezan, siempre son riffs cortos con pequeñas variaciones y solos que no se pierden en el tiempo. Es cierto que a veces eso lo hace previsibles, pero el resultado global es positivo.

 

Y eso que el comienzo del disco asusta. ‘Frente a Frente’ se abre con una marcación telefónica y el tono de la señal recuerdan a (glup) la ‘Obsesión’ de Aventura. Pero es que la voz con vocoder y afectada que le sucede tampoco es esperanzador. Por suerte, unas sólidas guitarras eliminan cualquier atisbo de continuidad. ‘Miedo’ es algo más lineal y más melódica, con una risa final que recuerda al ‘Thriller’ de Michael Jackson, que será de nuevo invocado en el fraseo inicial de ‘Nada Importa’, que incluye voces rugosas masculinas que suenan algo flojas pero correctas.

 

Mis temas favoritos son ‘En Mis Sueños’, por su entrada épica, y su fraseo musical creciendo constantemente bajo una gran melodía de voz y bien enlazado con doble bombo en el puente. Un tema muy pegadizo y rotundo. ‘Extraña Irrealidad’ es sin duda mi corte estrella. Cuando una melodía oriental es bien ejecutada en una canción de metal, heavy o rock, ya me tiene mucho ganado. Aquí, los teclados y ciertos tarareos sensuales vocales, alternados con cierta garra, ponen todos los ingredientes para una canción intensa y adictiva. Este es el camino. Al igual que también destaca sobremanera ‘Tan Cerca Del Final’. Una balada, ni típica ni tópica, que va creciendo hasta la coda final en la que unos originales coros tienen un brillo descomunal y recíproco con la voz independiente de Patricia que, ahora sí, pone los pelos de punta.

 

‘En El Nombre De Dios’ y ‘Pequeñas Armas’, sin estar a tan alto nivel, también mantienen la intensidad y el ritmo del lado más destacable del álbum. ‘Neckna’ pasa por ser la balada más pura del disco, que apunta maneras pero la épica de la música pero que no termina de romper como prometía. Por su parte, ‘Revolución’, ‘Me Cuesta Respirar’ o ‘Cerca De La Rendición’, ‘apestan’ a singelazos de enganche fácil. Sobre todo la primera, con ese cliché moralizante de ‘grita alto y une tu voz’ heredado de esa peculiaridad de Mägo. Eso sí, aquí sin celtismos ni violín ni flautas. Por cierto, se cierra con una electrificada versión de ‘Left Outside Alone’ de Anastacia, que no mejora la original, pero se deja escuchar con bastante naturalidad. No es poco.

 

Sin ser sobresaliente, sí roza el notable. Génesis al menos sacude las malas impresiones facilonas de anteriores entregas y muestra una banda mucho más creíble, unas melodías mucho más naturalizadas y una voz más cercana al potencial que se le sabe.

El camino ya está encontrado, solo falta andar por él.

En Spotify.

Tracklist:

  1. Frente A Frente
  2. Miedo (En Lo Más Profundo)
  3. Revolución
  4. Me Cuesta Respirar
  5. En Mis Sueños
  6. Extraña Irrealidad
  7. Neckna
  8. En El Nombre De Dios
  9. Pequeñas Almas
  10. Cerca De La Rendición
  11. Nada Importa
  12. Tan Cerca Del Final
  13. Left Outside Alone (bonus track)
  14. Quiero Más (bonus track iTunes)

 

 

 

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Publicado el abril 10, 2014 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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