Frenetik – Guillotina

189 Frenetik GuillotinaNo conozco las interioridades del grupo, pero cuando hace menos de un año (recuerdo que Fonta actuó en Kaotiko en la pasada edición del Viña Rock) el bajista, corista y uno de los principales compositores de la citada banda anunció su salida de una banda a la que pertenecía desde los tiempos primigenios de Kaos Etíliko, me pilló un tanto con el paso cambiado. No lo esperaba, en un momento en el que, precisamente Kaótiko andaba ‘de dulce’, con un equilibrio en el reconocimiento tanto de crítica (que en realidad siempre lo tuvieron), pero también de público, al menos en cuanto a cantidad. Ateniéndonos tan solo a la música podemos pensar en unas ganas manifiestas de apretar la velocidad, los puños y la rabia. Porque quizá es la principal diferencia entre este nuevo proyecto y la banda que queda atrás. Y es que Fonta, despojado del bajo y centrado solo en la voz, lija los oídos con una voz rugosa, muy lejana a las melódicas formas por las que se movía Kaótiko en los últimos tiempos. Frenetik llega con hardcore, a veces veloz, a veces calmado, dispuesto a calentar cuellos. Los que sobrevivan a la afilada hoja de la Guillotina.

Para la aventura, Fonta se ha rodeado con viejos amigos de otras bandas y con gente sabia. Unai Olalde, guitarrista y voz de Eratu es el encargado de las seis cuerdas, mientras que la base rítmica queda para un experimentado Eneko Larrañaga (NoRelax, la banda de Josemi, guitarrista de Ska-P, o Txapelpunk, otro clásico del punk norteño) a las baquetas y con Xabi Seco, de Hesian, a las cuatro cuerdas. Con este equipo de experimentados músicos suma a los mandos del sonido a Fran Pérez, el técnico de sonido responsable de que Gatillazo y Segismundo Toxicómano suenen como los ángeles en directo.

Con estos mimbres Frenetik afila un total de doce cortes en los que, como generalidad, destaca en mayor medida el primer tramo que el segundo. El arranque, con ese coreo de “Perros, perros”, recuerda a la homónima canción de los Segis en su primer EP de la trilogía en la que andan embarcados. Este primer corte destaca por la contundencia del riff principal, muy Motörhead, mientras que el estribillo si presenta ya una de las características de la banda, ese estribillo que permite grandes seguimientos a coro y con gran golpeo. Una excelente carta de presentación que tiene su continuidad con ‘Más Fuego’, de fraseo menos pesado para enfocar la atención hacia los niños soldado. El pulso vuelve a ponerse a mil con la canción que da título al álbum. El ritmo de ‘Guillotina’ es demoledor y su estructura adictiva y variada… además de escupir frases a la dianas.

Tras una introducción de medio minuto que quizá se hace larga, ‘Cicatrices’ es uno de los temas que más recuerda a los últimos Kaótiko, tanto por el segundo fraseo con la repetición de ese “No” (cámbienlo por números) y por el propio estribillo. En cualquier caso, el break inesperado de “la violencia genera violencia”, eleva la adrenalina de la repetición del último estribillo. ‘Lur Zati Hontatik’ es uno de los dos temas en euskera, que se presenta trotón y más rockero. El primer tramo se cierra con ‘Mi Mansión’, un corte en el que encontramos, quizá, el mejor texto de todo el álbum con esa dualidad no decantada entre la introspección y la ironía amarga del vagabundo.

El segundo bloque del álbum abre un poco más la mano a influencias de hardcore y punkrock americano, de esos que a mí no me terminan de convencer. Queda reflejado en las melodías principales de ‘Urna De Cristal’ y ‘Loboman’, más hedonista. También ‘Los Gritos de la Calle’ sigue por esa senda, pero quizá con mayor tino en la integración de un buen riff y sonido de guitarra con el ritmo vocal de Fonta, además de esos jaleos que aparecen en la segunda parte del tema.

La cera de la buena (que es donde más brillan) aparece en el último tercio del álbum con ‘Donativos’, con una entrada con espacio para una brillante línea de bajo. El ritmo marcado de batería, veloz, permite aposentar un ritmo de guitarra algo más oscuro, en línea con un fraseo aguerrido y potente. Otra de las destacadas. ‘Zombies’ y ‘Esnatu’ ponen un cierre divertido al álbum. La primera de ellas con una invasión de muertos vivientes con un estribillo muy bien rematado y la segunda por el toque de proclama colectiva que se aprecia desde la entrada y que permite en algún momento hasta alguna ligereza rítmica en la batería.

Muy biena carta de presentación de Frenetik, algo que no sorprende si tenemos en cuenta la dilatada experiencia de sus componentes. El ritmo de producción y su capacidad para conseguir que las influencias foráneas no invadan demasiado su corte más rápido y virulento marcarán el futuro.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1.    Perros
  2.    Más Fuego
  3.    Guillotina
  4.    Cicatrices
  5.    Lur Zati Hontatik
  6.    Mi Mansión
  7.    Urna De Cristal
  8.    Loboman
  9.    Los Gritos De La Calle
  10.    Donativos
  11.    Zombies
  12.    Esnatu

 

 

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Publicado el marzo 12, 2015 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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