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Kaos Etíliko – Revuelta

Aunque verano siempre suele ser un solar para el tema de lanzamientos de álbumes es cierto que como ya no se venden como antes (de verano a primavera) ni tampoco hay un sello discográfico que invierta en campañas de promoción que precisen de efectividad y vuelta de la inversión se está haciendo algo más habitual en el mundo alternativo que cada cual adapte el momento a sus circunstancias. Sin ir más lejos, en el de este año hemos visto salir, entre otros, el regreso de La Gripe (el grupo de ‘los Platero’ Juantxu Olano y Jesús ‘Mongol’) o Chatarra, el punk lúgubre de Mausoleo, el metaleo de Bones of Minerva, el rock más clásico de Sidecars, Pablo Fugitivo o The River Band, la más de autor de Lena Carrilero. Hasta las más ‘mediáticas’ Tanxugueiras o Mónica Naranjo han optado por lanzarlo en verano, como hemos venido desgranando con sus convenientes críticas estas semanas atrás. En ese periodo, me recordaban al inicio del curso el ruidoso regreso de Kaos Etíliko, que viene ‘resucitado’ por el vocalista fundador Zigor Leza, no exento de un conato de polémica, puesto que poco antes de la salida del disco anunciaba la llegada de un burofax que cuestionaba lo lícito de volver a recuperar el nombre de la banda, después de que salieran tres por dos calles en el año 2000. Lo aclaro para neófitos, los guitarristas Aguayo, Aguayiko y el bajista Fonta fundaron Kaótiko, con nombre y maneras muy similares (de hecho su repertorio sigue incluyendo canciones de la época de Kaos Etíliko) y, por otro, Zigor y Kepa, voz y batería de la banda original, primero como Lacaza, que solo publicaría un álbum, y después con tres discos bajo el nombre de Sioux.

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Frenetik – Guillotina

189 Frenetik GuillotinaNo conozco las interioridades del grupo, pero cuando hace menos de un año (recuerdo que Fonta actuó en Kaotiko en la pasada edición del Viña Rock) el bajista, corista y uno de los principales compositores de la citada banda anunció su salida de una banda a la que pertenecía desde los tiempos primigenios de Kaos Etíliko, me pilló un tanto con el paso cambiado. No lo esperaba, en un momento en el que, precisamente Kaótiko andaba ‘de dulce’, con un equilibrio en el reconocimiento tanto de crítica (que en realidad siempre lo tuvieron), pero también de público, al menos en cuanto a cantidad. Ateniéndonos tan solo a la música podemos pensar en unas ganas manifiestas de apretar la velocidad, los puños y la rabia. Porque quizá es la principal diferencia entre este nuevo proyecto y la banda que queda atrás. Y es que Fonta, despojado del bajo y centrado solo en la voz, lija los oídos con una voz rugosa, muy lejana a las melódicas formas por las que se movía Kaótiko en los últimos tiempos. Frenetik llega con hardcore, a veces veloz, a veces calmado, dispuesto a calentar cuellos. Los que sobrevivan a la afilada hoja de la Guillotina.

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