Lena Carrilero – Cenizas En El Aire

Lena Carrilero es una cantautora almeriense autodidacta. Desde los ocho años lleva la guitarra colgada al hombro y escribe y le da música a sus propias canciones. En febrero de 2013 grabó su primera maqueta, titulada Reciclaje Emocional en Desván Producciones, después de llevar unos meses actuando los martes en el proyecto Vía 5 del bar de cantautores más emblemático de Sevilla, La Estación. Con ese arranque, ha realizado un proyecto conjunto de gira con otro cantautor, Fran Mariscal, llamado Los Flacos y ha publicado dos libros Amores Cronofóbicos e Instinto De Permanencia, con la editorial Valparaíso Ediciones. Hace cinco años, y gracias a un proceso de micromecenazgo (esto es, un crowdfunding) grabó su primer disco de estudio, llamado Paraíso Terrenal. Desde entonces, su crecimiento ha sido significativo, habiendo trasladado, tras el primer confinamiento pandémico, su lugar de residencia habitual de Madrid a Almería, donde ha teloneado, nada menos, que a Rozalén, a El Kanka y a Pedro Pastor. “Gracias a Paraíso Terrenal visité ciudades, crucé el charco, viví experiencias inolvidables, conocí a personas inolvidables, me enamoré y crecí personal y musicalmente. Por motivos de salud tuve que dejar de cantar y cambiar muchos hábitos de mi vida. Me costó volver a sentirme con fuerza y ganas de perseguir mis sueños y entender que la música en mi vida no es una meta, es un fin en sí mismo: ES. Es lo que soy, lo que respiro, mi forma de entender el mundo”, detalla. Una forma de entender el mundo que se deja sentir en este segundo álbum. Un epé llamado Cenizas En El Aire que viene de nuevo de mano del apoyo popular y con seis canciones que no tienen más objetivo que SER.

Según explica Lena, las canciones de Cenizas En El Aire “narran el proceso de volver a estar en movimiento, deshacerte de las cadenas que no te dejan caminar, aprender a transitar este mundo como lo concebimos”. La producción del álbum ha corrido a cargo de Adriana Moragues, cantautora y amiga de Lena desde hace más de diez años. Las guitarras acústicas y eléctricas añadidas, piano y coros son de Nur Bonet, el bajo es de Pepe Curioni y la batería es de Chiloé. La mezcla y masterización corre a cargo de Lucas Piedra, las imágenes de David Lowrenzo y los diseños de Lucía Navarro, mientras que la dirección de los videoclips es de Beatriz López Herrerías.

No hay aquí ni alardes vocales, ni derroches líricos, ni afinaciones imposibles. Ni siquiera un intento impostado de buscar una accesibilidad con los arreglos que pueda hacer más digerible o pretender un público potencialmente mayor, pero una colección de canciones que se abre con ‘Polvo’ y con la estrofa “Una nube de hielo se funde como plomo entre la gente. / Ya casi no recuerdo las ganas que tenía siempre de verte. / Y cuanto más me acerco más siento que me aleja tu corriente / pero temo a tu invierno igual que el ser humano a la muerte. / Todo quedará reducido a polvo cuando estalle / nadie pensará en qué hizo que volase por los aires”, poco más hace falta. Seguramente con unos teclados eléctricos, un bombo a negras y luces de colores tendría hechuras de canción bailable indie, pero aquí nada de eso importa.

‘Un Millón De Fotos’ es un tema de largo desarrollo en el que se va intensificando el golpeo de batería y teclas, y finalmente coros, para una canción de pop atemporal, con su refuerzo de repeticiones de estribillo incluido y otra letra con mucho de implicación personal. La primera parte de esta entrega se completa con ‘Recuérdame’. Una canción de naturaleza y querencia de folclore latinoamericano en el latido de la percusión, muy próximo al ritmo de la chacarera, aquí en una derivación más estilizada, danza tradicional argentina de Santiago del Estero. No se hace difícil imaginar un bombo legüero dándole más fuego a una letra de corte vitalista y de resistencia.

‘Mundo Artificial’ pasa por ser la ‘canción protesta hacia afuera’ del disco, sin disimulo, frente al ritmo de vida impuesto desde las redes y el consumo. Casualidad o no, es la canción más nerviosa y prosaica de la lista, un toque de atención para desnortados. ‘Tierra Mojada’ destaca por la línea de baja traída a primera línea, que junto al delay de guitarra y la ambientación de teclas, le da un aire de funk reposado muy acertado.

Si en Paraíso Terrenal contó con las colaboraciones especiales de los ya citados Pedro Pastor, Fran Mariscal y Adriana Moragues, Lena Carrilero cuenta en esta ocasión con la voz de Mäbu (hija de los siempre recomendables Sergio y Estíbaliz), artista que ya citamos aquí en su día al escribir sobre el disco en directo que recuperó a Vega de una retirada a destiempo. Un tema también de querencia reposada y lumínica con la sonoridad de la distorsión de la guitarra y trabajada desde las armonías vocales.

En definitiva, Lena Carrilero hace crecer su colección de canciones, ya de por sí bastante plausibles, para confirmarse en una de esas pequeñas autoras alejadas de cualquier tipo de tendencia y, por tanto, más cercana a las emociones más reales.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Polvo
  2. Un Millón De Fotos
  3. Recuérdame
  4. Mundo Artificial
  5. Tierra Mojada
  6. Rayo De Luz (con Mäbu)

Publicado el julio 20, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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