Zerokoma – Galones

Bonita coincidencia sin duda la que se encierra detrás de Zerokoma. Tres hermanos dedicados al noble arte del rocanrol en una banda no precisa de más componentes ni más aderezos que no sean los ingredientes más genuinos, para dar como resultado algo que rezuma al blues que lo inició. Jaime, el mayor, a la guitarra y voz, Carlos, bajo y voz, y Jose, el benjamín (lo siento compañero, por experiencia personal, para la familia el pequeño siempre será el pequeño por más que pase el tiempo), a la batería, son el trío Revert Valls que da vida a Zerokoma y, por qué no, al sueño que cualquier padre o madre rockera desearía ver hecho realidad. Tras la maqueta Ciudad de Soñadores y un solvente primer álbum producido por Íker Piedrafita en El Sótano, ¿Quién Pone Los Límites?, los valencianos apostaron por una cuna con más solera si cabe: los Muxikon Estudios de Iñaki ‘Uoho’ Antón, donde ha sido grabado, mezclado y masterizado con la producción de los, demonios, también hermanos, Íñigo y Txortx Etxebarrieta. Una vuelta de tuerca a su clasicismo que le ha desprendido de la querencia urbana del primer álbum, para encontrar su camino en terrenos serpenteantes de rock y blues más anglo, más puro. “No hemos inventado nada, tampoco es nuestra intención. Preferimos ante todo tocar con el corazón”, que decían.

Como decía, poco invento hay en esto y, como ya he escrito en múltiples ocasiones y defendido en noches de barra, tan loable y gratificante es que haya bandas que trabajen en las búsqueda constante de añadir frescura a su sonido, siempre y cuando la mezcla acabe siendo creíble y naturalizada (hay muchos engendros en nombre de la I+D+i, ya sabéis), como aquellos que, como un continuum en el tiempo y en el espacio, renuevan, refrescan, consolidad y siguen afianzando los cánones clásicos de un género. Está claro que Zerokoma juega en esa segunda liga y todos los indicios hacen creer que será así durante unos cuantos años.

En ‘Esto Es Zerokoma (R & R)’ lo dejan claro. Un corte de dos minutos y medio, de letra escasa y estribillo sencillo, para desplegar sobre ello mucho guitarreo y golpeo. Adrenalina, velocidad y canto para arrancar ya con la pólvora caliente. ‘Sobran Galones’ derrocha sonoridad de AC/DC por todos los recovecos del ampli. Desde el riff inicial hasta la interpretación vocal de desgarro agudo. La evolución del tema se lo lleva a otros terrenos en el estribillo, especialmente por los coros, pero la idea de base está clara y meridiana. Vuelve la velocidad en ‘Altos Vuelos’, esta vez mucho más rítmica y dinámica en fraseo y estribillo, lo que da un ligero punto punk.

En ‘Alerta!!!’, el blues nos da de lleno en la cara desde la entrada, contemporizada y estilosa, para desarrollar un medio tiempo pintón en el que luce, como sabemos, Jon Calvo de Memoria de Pez e Inconscientes, que colabora. Como buenos canónicos, la canción da su espacio a varios solos, previo volumen bajado, como corresponde. En ‘Hey-Hey’ regresa la fiesta coreada, la comunión colectiva ante la pasión de un riff efectista y una base rítmica pulcra y certera.

En el punto central de la lista, ‘Arde La Ciudad’ se inicia como un blues tranquilo, que va ganando peso de manera creciente con un armazón algo saturado, un punto agresivo y asfixiante, como lo es la vida en la gran urbe. Música reflejando a la perfección lo que quiere decir su texto: “la calle es el único libro que debes amar”. Se hace difícil leer en una canción las palabras ‘Derecho de Admisión’ sin que a uno le venga a la mente la canción de los vallecanos más internacionales de nuestra música. Pues bien, Zerokoma lo consigue a base de mala leche en el golpeo de batería, en el bajo trotón y en la actitud de guitarra y voz. Macarrerío old school de ese que patentó en su día Fortu y los suyos.

Viajando por el tiempo, si la mayor parte de la historia se desarrolla a finales de los setenta, en ‘Nadie Me Enseñó a Bailar’ el delorean musical apunta a los sesenta en el fraseo acelerado del un corte que está presentado prácticamente al completo en el primero de sus cuatro minutos. Salpicado por todo el metraje de guiños es en ‘El Blues Del Cazarecompensas’ donde el trío nos enseña su ejercicio de estilo. Aquí sí, nos encontramos pequeños arreglos de saxo y de teclados. Añadidos en su justa medida.

Llegando al final, ‘Cuerpo Inagotable’ destaca por las primeras estrofas presentadas a dos voces y con poco arrope musical. La melodía de guitarra tiene algo de nostalgia y épica y su solo algo de sonoridad de los mejores grupos del pop español de los años noventa. Como colofón y como bonus track aparece la acústica ‘Otro Cigarro’, armónica incluida, rutilante y esperanzadora… Como lo es el futuro que tienen ante sí estos hermanos.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Esto Es Zerokoma (R&R)
  2. Sobran Galones
  3. Altos Vuelos
  4. Alerta!!!
  5. Hey-Hey
  6. Arde La Ciudad
  7. Derecho De Admisión
  8. Nadie Me Enseñó  a Bailar
  9. El Blues del Cazarecompensas
  10. Cuerpo Inagotable
  11. Otro Cigarro

 

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Publicado el noviembre 8, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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