Valira – Supernova

Si conocemos decenas de ejemplos en los que la convivencia acaba minando la pervivencia de los grupos, incluso en casos de formato trío o el arquetípico de cuarteto (voz, guitarra, bajo, batería) más mérito tiene en los combos numerosos como era La Raíz, con once personas en el barco. Si ya en la convivencia tiene mérito, imaginen a la hora de escribir letras y músicas… Las caras más visibles  y reconocibles eran sus cuatro vocalistas y, confieso, recibí con gran alegría que el primero en asomar la cabeza con un proyecto propio fuera el guitarrista, Juan Zanza. Y no solo eso, sino que además no se limitaba a tocar la guitarra, sino que cogía el protagonismo como vocalista y, para terminar de sorprender, se encargaba de todos los textos y músicas de su Ecos De Aventura, publicado en la primavera de 2019. Un disco que bien le valió (aunque hay que reconocer que le soplaba el viento a favor) presencia en festivales tan dispares como el Viña Rock o Cooltural Fest (de predominancia indie) y que, en cualquier caso, demostró las buenas sensaciones que ofrecía un disco fresco, sin miedo a la melodía y al poder de los sintetizadores que, como todo, usados con gusto e inteligencia no tienen porque lastrar el resultado final. Las fronteras, por lo general, tienen poco de constructivo. Solo sirve para compartimentar y reducir la capacidad de pensamiento o discernimiento hasta el punto de excluir, rechazar o violentar  a lo que no está dentro de nuestro perímetro. Es aplicable a todo, también a la música. Valira juega en ese ejercicio libre que sobrevuela por encima de ellas. Hay accesibilidad pop, ánimo bailable del indie, pero está latente esa ascendencia de la distorsión de la banda anterior que empaca más el conjunto. Todo a beneficio de la canción sea cual sea la etiqueta que le queramos pegar y aquí yendo al universo de lo esencia.

Aunque ya se vino viendo en los directos, a diferencia de su debut, Valira viene en forma de quinteto para esta su segunda entrega. Juan Zanza se encarga de la voz y la guitarra, Fredy Borja de la guitarra y coros, Gabi Pellicer de teclados, guitarra y coros, Carlos Benavent del bajo y Pipe Torres de la batería. La producción ha corrido a cargo de Pau Paredes, que también firma los arreglos de teclados y sintetizadores. El álbum se grabó en el verano pandémico de 2020 en los estudio Millenia y Jazzstone Studios de Valencia por Guillermo Sanz. La mezcla y masterización es de Pau Paredes, en Estudio Fluxus de Madrid. Para la ocasión, tres colaboraciones especiales. Las de Izaro, Veintiuno y Manuela Vellés.

El disco viene con una docena de temas, que se abre con ‘Un Faro En El Vacío’. Precisamente, como si de una explosión de supernova se tratara, la canción arranca con un estruendo de guitarras (que volverán a rugir en el break antes de la coda con los últimos estribillos) que dan paso a una ambientación suspendida, sobre la que flota un texto de física y espacio. De nuevo, los elementos reconocibles de Valira. Un fraseo limpio, sereno, que permite cierta emoción con pequeños giros vocales y un estribillo de corte épico y catártico. ‘Algo Invisible’ nos recibe con programaciones y sutil guitarra para una letra hija del Covid, con balcones y aliento. La colaboración de Izaro le da un punto extra de melodía y luminosidad, necesaria en equilibrio con esas sensaciones que no han terminado de borrarse de nuestro interior. O, al menos, en los no negacionistas.

En ‘Luz Errante’, Valira vuelve a demostrar su capacidad para crear estribillos pegadizos (de nuevo un gran trabajo en la línea vocal, sin que para ello sean necesarios demasiado alardes), que aquí se arropan primero con una buena dosis de guitarras, que luego se verán atemperadas por ese soniquete de teclados que tan bien le sienta. Frescura, en suma. ‘Rincón Salvaje’ es una bella declaración de amor sobre aquello de mundos perfectos cuando lo único necesario son dos personas. “Me hace vibrar cada encuentro que tuvimos. Tú y el mar me borrasteis los domingos. De gritar, fue salvaje sumergirnos, y convertirme en tu mitad”. Unas formas más clásicas y que tiene todo el aspecto de ser de las mejores adaptaciones para esa gira acústica que la banda realizará durante este 2021.

Gravedad’ retoma la pulsión enérgica con una equilibrada combinación de intensidad en la interpretación vocal, guitarras, electrónica y otros efectos para aumentar la pulcritud de sonido, más patente en la parte de Veintiuno, colaboradores, y otro estribillo repleto de fortalezas. Piano y voz brillan en la más desnuda ‘Pájaros Ciegos’ que, quizá por ello, quizá por su impresionante y dolorosa letra, me parece la mejor canción del disco. Reforzada por el uso de los efectos vocales y el sutil crescendo instrumental que acompaña el vuelo de libertad que dibuja la historia.

La segunda parte del álbum se inicia con ‘Eterna Tierra’, otro corte con hechuras de single y de las que más recuerdan al debut. Otro tema en el que Zanza y los suyos demuestran que la accesibilidad no está reñida con la potencia con un break musculoso y de querencia stoner antes del último estribillo. Para completar la paleta de sonidos, las acústicas y un toque de autor clásico nos recibe en la peterpanesca ‘Nunca Jamás’, un canto de asunción de madurez y mucho de confesional. Por la naturaleza del tema la hubiese desnudado más, pero en cualquier caso abre otra línea de exploración de cara al futuro.

Refugio’ nos trae las últimas de colaboraciones, con la actriz y cantante Manuela Vellés. Un tema que bien podría ser la continuación conceptual de ‘Pájaros Ciegos’, en otra historia de amor triunfante tras el dolor. En el cuarto final, ‘Templo De Cristal’ también se erige como un canto vitalista que apunta a romper la prisión de la violencia de género, sin que se cite de manera explícita. ‘Cimiento De Trinchera’, por su parte, retoma la predominancia de teclas y voz en otra sobresaliente letra, que brilla en su desarrollo sin necesidad de un gran estribillo… que se reduce a una palabra tan sencilla como vital: “quédate”. El broche final llega con ‘El Replicante’, clara alusión futurista para enfocar el problema de la incomunicación generalizada y la insensibilidad propia ante las emociones más elementales. Todo ello revisto con una sutil épica que irá a más hasta el punto de acelerarnos los latidos.

Al final, el global nos ofrece un disco que se deja empapar de la esencialidad que este último año ha puesto de manifiesto. Unos lo ven y, en el caso de Valira, lo transforman en canciones, mientras que otros siguen sin enterarse de nada, mientras orbitan sobre propio ombligo.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Un Faro En El Vacío
  2. Algo Invisible (con Izaro)
  3. Luz Errante
  4. Rincón Salvaje
  5. Gravedad (con Veintiuno)
  6. Pájaros Ciegos
  7. Eterna Tierra
  8. Nunca Jamás
  9. Refugio (con Manuela Vellés)
  10. Templo De Cristal
  11. Cimiento De Trinchera
  12. El Replicante

Publicado el febrero 16, 2021 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: