Archivo del sitio

Valira – Supernova

Si conocemos decenas de ejemplos en los que la convivencia acaba minando la pervivencia de los grupos, incluso en casos de formato trío o el arquetípico de cuarteto (voz, guitarra, bajo, batería) más mérito tiene en los combos numerosos como era La Raíz, con once personas en el barco. Si ya en la convivencia tiene mérito, imaginen a la hora de escribir letras y músicas… Las caras más visibles  y reconocibles eran sus cuatro vocalistas y, confieso, recibí con gran alegría que el primero en asomar la cabeza con un proyecto propio fuera el guitarrista, Juan Zanza. Y no solo eso, sino que además no se limitaba a tocar la guitarra, sino que cogía el protagonismo como vocalista y, para terminar de sorprender, se encargaba de todos los textos y músicas de su Ecos De Aventura, publicado en la primavera de 2019. Un disco que bien le valió (aunque hay que reconocer que le soplaba el viento a favor) presencia en festivales tan dispares como el Viña Rock o Cooltural Fest (de predominancia indie) y que, en cualquier caso, demostró las buenas sensaciones que ofrecía un disco fresco, sin miedo a la melodía y al poder de los sintetizadores que, como todo, usados con gusto e inteligencia no tienen porque lastrar el resultado final. Las fronteras, por lo general, tienen poco de constructivo. Solo sirve para compartimentar y reducir la capacidad de pensamiento o discernimiento hasta el punto de excluir, rechazar o violentar  a lo que no está dentro de nuestro perímetro. Es aplicable a todo, también a la música. Valira juega en ese ejercicio libre que sobrevuela por encima de ellas. Hay accesibilidad pop, ánimo bailable del indie, pero está latente esa ascendencia de la distorsión de la banda anterior que empaca más el conjunto. Todo a beneficio de la canción sea cual sea la etiqueta que le queramos pegar y aquí yendo al universo de lo esencia.

Lee el resto de esta entrada

Valira – Ecos de Aventura

No debe ser fácil desengancharse de  la adrenalina, del veneno, del gusanillo del escenario, del mostrar canciones, de sentir a la gente vibrar con canciones que nacen de tardes de ensayo, de borrones en una libreta y de dedos cambiando de posición en busca del acorde idóneo. Tras el descomunal éxito creciente de La Raíz (la banda con mayor evolución popular dentro de la escena del rock independiente de la última década), el numeroso combo apostó por dedicarse unos años al barbecho. Pero dejar ‘dormir’ a la cabecera no tenía porqué significar que los distintos componentes de la banda se pudieran dedicar a otros proyectos. Así me lo confirmó Pablo en la entrevista de portada que hice al grupo para la revista Rock Estatal. “El parón no descarta nada. Es imposible que estos once componentes dejen de hacer ruido. Es imposible que dejemos la música, ya se ha convertido en nuestra vida y no podemos elegirlo. Desde la mañana a la noche muchos de nosotros tenemos ganas de hacer música, lo hemos hecho durante La Raíz y lo seguiremos haciendo, lo que no somos capaces de responder es hasta qué punto se convertirá eso en un proyecto al margen o seguirá canalizándose hacia la banda. Dejamos todas las puertas abiertas”. Por el momento tenemos a Julio Maloa, uno de los cuatro vocalistas, en Boikot y, aquí, en Valira, al guitarrista Juan Zanza (que aquí también canta) y al baterista Pipe Torres que, junto a Carlos Benavent al bajo y Gabi Pellicer a la guitarra y teclados se estrenan con Ecos de Aventura.

Lee el resto de esta entrada