Vega – Mirlo Blanco

Más alto, más lejos, más fuerte. El lema olímpico original bien vale para representar el triunfo personal e individual de una persona que ha visto todo negro a su alrededor, hasta el punto de querer abandonarlo todo, y que, sin embargo, acaba sacando las ganas, el valor y la valentía para superar el trance y encontrar nuevos estímulos con los que seguir, con más brío y reafirmación propia su camino. Más alto, más lejos, más fuerte. Es el caso de Vega, la artista cordobesa que se vio ofreciendo un concierto de despedida (sin ser comunicado con anterioridad) en octubre de 2019 que, sin embargo, acabó siendo el bello comienzo de una nueva etapa, mucho más decidida, mucho más libre si cabe. Se alinearon los astros con el cariño de los compañeros de profesión, con un público que agotó entradas meses antes, con el resultado de la grabación y, especialmente, con las reconstituyentes emociones vividas durante la histórica velada. Uno no puede huir de lo que es, así que Vega entendió entonces que no era el momento, que había que seguir cantando porque la llama seguía encendida por más decepciones, contratiempos, sinrazones, discriminación negativa y cansancio de llevar todo autogestionado llevara encima. Ni siquiera una pandemia que truncó la gira de continuación que vino aparejada al lanzamiento de aquel directo ha podido con la entereza de Vega. Armada con su gente de confianza, grabando a la vieja usanza, partiendo de lo que iba a ser su canción de despedida como base, ofrece en Mirlo Blanco su décimo trabajo discográfico de estudio, el quinto de manera independiente. Un álbum de doce canciones de atmósferas distintas pero con el sentimiento común de la autodeterminación y el poder de la voluntad como medida de éxito.

Tras más de quince años como director musical de la banda de Vega, Kike Fuentes vuelve a producir el álbum, como ya hiciera con el mencionado directo Diario De Una Noche En Madrid, y lo hace siguiendo las directrices de la autora. Quería sonar lo más fiel posible al directo y, para ello, qué mejor que grabar en cinta analógica y con la banda tocando en directo. Tan solo algún piano y un saxo se añadieron posteriormente. Una organicidad que casa a la perfección con esa intención de ser lo más directa y llana posible. Juan de Dios Martín, Kaki Arkarazo y Jett Galindo como ingenieros de grabación y mastering.

En el disco Vega contará con Andrés Litwin a la batería, Arturo Ruiz al bajo y el propio Kike Fuentes a las guitarras. Como colaboraciones, el viejo amigo Manuel Carrasco, Francisca Valenzuela y La Marisoul aportarán sus voces.

La docena de cortes se abre con ‘El Valle – Txoria Txori’, una delicada versión del cantautor vasco Mikel Laboa y el poeta Joxean Artze. Una coral se desliza espectral entre folclore, ruidos naturales y una flauta dulce, ejerciendo de intro casi bucólico para la llegada de ‘Mirlo Blanco’. Un texto que pasó de ser la epístola final al resurgimiento decidido. El tema tiene una progresión creciente de rock épico, con el añadido de las teclas de David Schultness (Morgan, Quique González). La narración es tan descriptiva en la crueldad (“me sacaron las plumas a tiras, he vencido a la muerte sin fe”) como poderosa en la escala eléctrica y enérgica. De la misma naturaleza, y con la ayuda de su sobrina y su hija para hilvanar las estrofas más positivas, Vega hace otro ejercicio de entereza en la asunción de la dualidad que nos acompaña para siempre en ‘Bipolar’. Una canción que rompe pasado los dos minutos y medios para desplegar las alas en un sonido más alegre y dinámico en el tramo final, tras la intensidad lírica vocal.

Golpe’ hace honor a su nombre y arranca a degüello con un tempo muy pautado y una batería certera y constante. El fraseo, más desnudo, mantendrá la tensión en todo el corte, que viene a ser un canto por la vida, precisamente por los que ya no están. La melodía del estribillo tiene algo de texturas indies al uso tanto en la melodía como el compás doblado de la batería. Con tensión de acústica se abre ‘Mortal’ y sus acordes hipnóticos. La canción es un buen ejemplo de su ejercida libertad creativa, puesto que combina lirismo con múltiples arreglos delicados y sutiles en las voces, sin que por ello se resienta el poderío de la base rítmica. La primera parte del álbum llega ‘Contigo’, que destacará por las armonías vocales de Vega y Manuel Carrasco, siempre inconfundible y de una tesitura cálida.

También habrá voces invitadas en la apertura del segundo bloque, ‘¡Ladra!’ cuenta con Francisca Valenzuela y La Marisoul, en un tema que tiene texturas latinas muy marcadas por las cuerdas y la percusión y que se hará todavía más notorio en la plasticidad del viento metal de saxo y trompetas. Volviendo al leit motiv principal del alegato vitalista, ‘Sobrevivir’ es un una canción que Vega escribió para que la cantara una compañera y que finalmente se ha quedado para su disco. De nuevo una estructura creciente que aquí rugirá en pleno rock y con épica de teclados. No desentona ‘Aire’ en este más colorista tercio. Menos directa que sus antecesoras, de nuevo Vega libera la tensión del fraseo en un estribillo muy accesible.

Casa – Madrid’ es un tema de texto pandémico, sobre el regreso de la artista y su hija a su casa de Madrid tras pasar el confinamiento con sus padres, con el dolor de todas las perdidas y esas sensaciones crudas y dolorosas de tanto temor desconocido hasta entonces. Avanzando hacia el final, ‘Dioses y Demonios’ es una canción que en música nació en 2016 pero ha sido en 2021 cuando ha encontrado su letra. Como particularidad, el corte es la demo guía para antes de las sesiones de grabación. Cantada a voz y guitarra acústica, la magia confesional de su trayectoria artística relatada en tres minutos.

Tal y como ha explicado la autora, es el cierre ‘oficioso’ del concepto del álbum, que tendrá en ‘Patria’ una coda inesperada y sorprendente. La canción es la liberación de la raigambre andaluza de Vega, tirando de cadencia, melismas y rock andaluz tan vibrante y emocionante como han demostrado con los años Triana, Medina Azahara o, a día de hoy, Fausto Taranto o DMBK.  Orgullo sin necesidad de ser excluyente.

En suma, Vega disfruta de su nueva autoconcepción con un disco sin fisuras, sencillo, pero con suficiente enjundia en la que perderse. Nada como encontrar su sitio cuando el éxito se define por cosas que no tienen que ver con lo cuantitativo.

Lista de canciones – tracklist:

  1. El Valle – Txoria Txori
  2. Mirlo Blanco
  3. Bipolar
  4. Un Golpe
  5. Mortal
  6. Contigo (con Manuel Carrasco)
  7. ¡Ladra!
  8. Sobrevivir
  9. Aire
  10. Casa – Madrid
  11. Dioses y Demonios
  12. Patria

Publicado el febrero 21, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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