La Frontera – La Rosa De Los Vientos (1989)

Aunque hay gente que se empeña en demonizar nuestra música ‘comercial’ de los años 80, no me cansaré de reconocer y aplaudir el legado y labor de un buen número de bandas más que respetables para acercar un rock más comercial o accesible (o como demonios se le quiera llamar) al gran público. En ese gran cajón del podio entra gente tan dispar, pero con ese denominador común, como Seguridad Social, Los Rebeldes, Danza Invisible, Radio Futura, La Unión, Nacha Pop, Duncan Dhu, Los Secretos, Gabinete Caligari, Hombres G, La Guardia, Tahúres Zurdos, Pistones, 091, … y un larguísimo etcétera donde se encuentra, cómo no, La Frontera, la banda que han liderado desde el primer día el incombustible Javier Andreu y Tony Marmota. Un sello inconfundible a aires polvorientos, sureños, de western, bourbon, botas de punta, corbata de cordón, calavera de búfalo y todos los tópicos genuinos del género que, en nuestro país, nadie ha sustentado tantos años, más de treinta, como ellos. Pero La Frontera asumió todo ese imaginario después de demostrar que todo ello no impedía que en sus discos también hubiera espacio para otros matices y un lado más aperturista hacia a alguna concesión melódica, canciones de tempo elegante más allá del acelerón marchoso de bombo y caja, e incluso algunos arreglos souleros de metales. Todo ese ‘aperturismo’ y ese ejercicio que aumentó su registro sonoro y, con ello, el número de seguidores que compraba sus discos e iba a sus conciertos, se inicio con su cuarto trabajo, este La Rosa De Los Vientos.

La Frontera venía despachar tres discos en estampida de western – rock – punk, tras ganar el popular Villa de Madrid en 1984. Al single Duelo Al Sol le sucederían los tres elepés La Frontera (1985), Si El Whisky No Te Arruina Las Mujeres Lo Harán, de 1986, y Tren De Medianoche (en 1987). Un ritmo vertiginoso al que se le dio parón con un recopilatorio mediante, para pensar la siguiente jugada. Aunque nunca ha rechazado ninguna de sus épocas o canciones (como ocurre con otros grupos de aquellos años), Javier Andreu decidió que era el momento de mostrar otras caras de sus influencias y gustos musicales y así nació el germen conceptual de La Rosa De Los Vientos.

El álbum fue el pelotazo de ventas necesario para convertirlos en una de esas bandas que superaban los cien conciertos al año. Esas épocas prolongadas de bolos cada día en todos los pueblos de España, casi todos gratuitos, una fórmula que dio y desvió mucho dinero con cachés inflados y malacostumbrando al público.

Para este disco La Frontera estaba formada por Javier Andreu a la voz y guitarras eléctrica y acústica, Toni Marmota al bajo y coros, Toti Arboles en la batería y coros, Javier Losada a los teclados y Quino Maqueda a la guitarra eléctrica solista y coros. En esta entrega se contaría con arreglos de cuerda y percusión de Jesús Gómez, que hizo las veces de productor e ingeniero de sonido, esta tarea junto a Fernando Álvarez, y el añadido de saxofón de Andreas Prittwitz, que yo siempre tendré vinculado a los directos de los últimos años de vida de mi querido Javier Krahe, de dobro con Ramón Arroyo, solo de guitarra de Salvador Domínguez y trombón de Alfredo Máiquez.

El álbum se grabó en los estudios Doublewtronics, con foto del conocido Alberto García Alix y diseño de Pablo Sycet. Salió con Polygram Ibérica y obtuvo certificación de Disco de Platino (de los de la época, estamos hablando de 100.000 copias, que serían dos y medio de Platino hoy), además de ser editado Estados Unidos y México en América y en Francia y Portugal en Europa.

La lista de temas se abre con la que puede que sea la canción más popular de la historia del grupo, ‘El Límite’. Un rock atemperado en las formas y en la velocidad, caracterizada por el golpeo seco y constante de la batería y por una línea vocal limpia y accesible para un estribillo tan legendario como, similar en hechuras y alcance, podría ser ‘El Rompeolas’ de Loquillo. Si para los oyentes acostumbrados al country punk de sus anteriores discos el tema podría parecerles demasiado suave, imagino que más de uno lanzaría el vinilo por la ventana al encontrarse con la delicadísima y casi susurrada ‘Lluvia’, con una preciosa escala de acordes en la guitarra acústica y un aura de teclas elegante y grácil.

Con estos mimbres, el grupo tenía claro que iba a explotar al máximo su liberación y así, tras un redoble clásico, ‘La Verdad’ suena a la cadencia popera de compañeros coetáneos como La Guardia, 091 y toda la escuela granadina de entonces. ‘La Herida’ juega con el tempo del compás de batería. Curiosamente la letra está firmada a medias con Bataglio, batería durante un tiempo intermedio entre la salida del fundador Arboles y su posterior regreso para este álbum. ‘Nacido Para Volar’ cierra la primera parte del disco con una suerte de programaciones y efectos vocales hoy muy mal envejecidas, aunque se entiende su presencia para darle un toque contemporáneo y yanqui al asunto… pero se cargaron su esencia country.

La segunda parte es mucho más veloz y animosa. Unos teclados simulando el sonido de vientos metales y una chispeante entrada de guitarra nos reciben en ‘Hotel Mediodía’, que presenta hechuras similares a una big band. Vitaminados con este sonido, no es extraño que el rocanrol clásico se haga carne en forma de ‘Tu Ángel Caído’. Otra ronda para los que añoraban más marcha. ‘La Reina del Ragtime’ hace honor al ritmo sincopado del género, trombón incluido, con una de esas historias de mujeres fatales y barras de bar.

Para la penúltima nos reservan a la canción que da título al conjunto. ‘La Rosa De Los Vientos’ es un bello ejercicio pop, controlando su malditismo con una combinación de melodía vocal y una línea de bajo en primer plano. El corte más continuista es el que cierra el disco. Para los que galopan y viven el western al ritmo de ‘La Ley De La Horca’, ‘Cuatro Rosas Estación’, ‘Pobre Tahúr’, ‘Cielo Del Sur’, ‘Judas El Miserable’, ‘Si El Whisky No Te Arruina…’, ‘Siete Calaveras’ o ‘El Fantasma del Ahorcado’, llegará ‘Juan Antonio Cortés’ en lo que casi parece ser un alarde para que no quepa duda de que pueden seguir haciendo lo mismo, pero sofisticando un tanto las formas.

Qué tiempos aquellos en los que una banda como La Frontera era capaz de meter a miles de personas en el Palacio de Deportes de Madrid y lo que le cuesta ahora al género.

Lista de canciones – tracklist:

  1. El Límite
  2. Lluvia
  3. La Verdad
  4. La Herida
  5. Nacido Para Volar
  6. Hotel Mediodía
  7. Tu Ángel Caído
  8. La Reina Del Ragtime
  9. La Rosa De Los Vientos
  10. Juan Antonio Cortés

Publicado el marzo 25, 2022 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: