Descendientes – Vuelco Al Corazón

Cantaba Gérmenes aquello de «para saber dónde vamos hay que saber de dónde venimos y saber dónde estamos». Una premisa que parafrasea a las preguntas retóricas del himno de Siniestro Total y que, de alguna manera, lleva a gala esta banda madrileña desde su nacimiento a mediados de la década pasada. En unos tiempos donde parece instalarse en algunos grupos cierto rechazo al pasado como ilusionista forma de generar una autenticidad no siempre coherente con lo que se escucha, es meritorio encontrarse con las ideas claras de Descendientes, que jamás ha rechazado sus orígenes y que los asimila para forjar su propio camino, el que empezaron con las palabras potencia y trabajo como brújula, como me demostraron cuando les entrevisté para la extinta revista Rock Estatal en 2017 con motivo del lanzamiento de su primer larga duración ¡Arde Por Dentro! que ofrecía tantas buenas maneras como algunas aristas que mejorar fruto de la bisoñez iniciática. Más curtidos y cinco años más sabios, han venido desgranando poco a poco, con un repóker de singles adelantados, este Vuelco Al Corazón, que llegará en enero a todas las plataformas digitales pero que ya se encuentra accesible en formato físico a través de su página web. Rock and roll que da un giro mucho más personal y que confirma que estamos ante otro de esos firmes herederos a escoltando la llama para que siga iluminando. Quién sabe si una de las sorpresas de las votaciones a discos del año que están abiertas hasta el 1 de enero y donde parece que todos están esperando a confirmar que el caballo ganador, nunca mejor dicho, apunta a Marea, que sale el viernes.

Descendientes viene de nuevo con el cuarteto que se montó a raíz de un visita a una heladería, ya que Carlos ‘Moly’ Cabezudo Serrano (voz, coros y guitarras) había dado casi por cerrado su sueño de tener una banda de rock hasta que el impulso de Andrés Lorenzo Briones (guitarra y coros) se le presenta como músico, junto a su hermano Pablo Lorenzo Briones (batería y coros). Los tres, con Haritz López Núñez (bajo, teclados y coros), vienen en esta segunda entrega mucho más definidos.

Tras debutar con ¡Arde Por Dentro!, que fue la concreción de lo apuntado en la maqueta ¡Y A Callar!, que fue producido por Iker Piedrafita y que contó con las colaboraciones del casi omnipresente Kutxi Romero y Alfredo Piedrafita, la banda confía ahora los mandos de su grabación a otro viejo y querido amigo de la casa como es Javier Salas (cantante y guitarra de Nadye y productor de Versoix, NoProcede, Naipes, Samu y Los Acordes Rotos, Desvariados…), que ha comandado la grabación, mezcla y masterización desde La Caverna Estudios de Leganés, durante los meses de junio y julio del pasado año.

La banda siempre ha llevado a gala hacer las canciones «de oído y de corazón. Y son las influencias de las que descendemos las que conforman nuestro estilo», aunque tampoco negaban, y he aquí lo importante que «siempre hay que seguir explorando. Nos encanta el Rock, pero por encima de todo nos gusta la música. Nos gusta el blues, el jazz, el funky, el metal, música clásica, el reggae…¡Ups! Bueno, eso no» y siempre recordando y «pensando en que suene lo más parecido posible a nuestros directos. Al fin y al cabo, es en los conciertos donde hay que estar a la altura para no defraudar».

Y lo cierto es que las canciones han dado un salto de calidad tremendo tanto en las formas textuales como musicales, en los arreglos y en las distintas atmósferas. Incluso en la manera de encarar la tesitura de los registros vocales en la forma de interpretar. Buena prueba de ello es el tema que abre la lista y el que a la postre da el nombre a todo el conjunto, “Vuelco Al Corazón”. Un rock veloz cantado con sobriedad, con un armazón de guitarras descomunal, una batería muy presente y un estribillo ágil y muy bien hilvanado. El tema tiene un equilibrio perfecto entre las influencias nacionales y las foráneas, resultando finalmente la prueba definitiva de las buenas hechuras que va adquiriendo la formación cinco años después.

“Rajando El Cielo” dará continuidad a las pequeñas variaciones iniciando con una buena línea de bajo sobre la que explotarán unas guitarras que juegan a rasgueos muy identificables al “made in Javier Salas”, como se ha comprobado en algunas de las producciones mencionadas más arriba. El corte tiene un punto algo más accesible y juguetón en su desarrollo y con la confirmación del mejor trabajo en coros y segundas voces. Guitarras dobladas y ligera subida de tono para la coda completan el corte. En “Que Reviente El Planeta” ofrece una mirada madura, descargando la rabia y la ira de la falta de conciencia medioambiental a base de distorsión y tempos pautados. La melodía vocal confirma el salto de calidad desde el micro.

Después del feroz y voraz arranque, “La Espiral” y “Siente” bajan por primera vez las revoluciones con dos medio tiempo de hechuras similares pero de naturaleza muy diversa. La  primera es una suerte de balada poderosa de estribillo melancólico y más lineal, mientras que la segunda nos sorprenderá desde la primera escucha, desde la acústica inicial (rollo “Stairway”) de Javier Salas. Y no es inane la referencia porque el corte crece poco a poco para despachar un crescendo que hasta tendrá algún poso metalero en el riff antes del puente hacia un estribillo repleto de energía generacional. Fantástica.

La segunda parte del disco arranca con “Mery (Tus Camellos No Te Olvidan)”, el toque de decadencia drogodependiente que cualquier álbum de una joven banda de rock precisa. Una vuelta de tuerca cruel y cruenta, mucho menos glamurosa, al concepto de las barbis superstar. Como es habitual, la luminosidad musical del estribillo contrasta con lo crudo del argumento. “Guerrera” está abierta a numerosas interpretaciones, pero se me antoja como un bello canto a las madres (por género también podemos aplicarlo a la música) donde destaca el brío y ardor guitarrero de los solos y como manto al estribillo final.

En “Soñadores” se retoman los medios tiempos repletos de armónicos, aquí para presentar una nostálgica historia de remembranza del ardor juvenil, con guiños al padre y a la Creedence Clearwater Revival. Para reforzar esa sensación, conmueve la colaboración de la sobrina de Carlos, Eva, que presta su voz antes del break instrumental antes de la explosión final. Esa añoranza casa bien con su sucesora, una especial versión de “La Senda Del Tiempo” de Celtas Cortos, que ya de por sí arranca diferencial con la guitarra haciendo las veces de los vientos, para confirmarlo con mayor velocidad y toque apunkado en el resto del desarrollo. Bastante notable y salen indemnes de tan arriesgada misión.

El cierre vendrá con “Mi Propio Ritual”, donde se hallarán las colaboraciones de Ramiro Huete y Alonso Pastor en trompeta y trombón y de Eugenio Ortega, David Ortega y Nava de la banda Cableados. Un aquelarre donde aportan los clásicos arreglos de metales a una letra donde el rollo “ritual” recuerda a Mala Reputación, la “Juerga” a Kaótiko o, más explícita, la referencia a “Ama, Ama, Ama y Ensancha El Alma” de Extremoduro de la estrofa final.

En definitiva, un disco que convence en la formas y en la intención y que representa una de las mayores evoluciones de banda novel de los últimos años.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Vuelco Al Corazón
  2. Rajando El Cielo
  3. Que Reviente El Planeta
  4. La Espiral
  5. Siente
  6. Mery (Tus Camellos No Te Olvidan)
  7. Guerrera
  8. Soñadores
  9. La Senda Del Tiempo
  10. Mi Propio Ritual

Publicado el diciembre 21, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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