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Los De Marras – Peligro Esperanza





Que la música cumple una finalidad determinada es algo tan intrínseco al concepto del arte en sí mismo como un aprendizaje que uno incorpora a la escucha de los discos a poco que se toma el asunto medianamente en serio. Los hay que optan por la búsqueda de la melodía y canción perfecta y lo más cercano posible al canon de belleza platónico. Los hay que buscan hacerla lo más estruendosa posible para que su mensaje contestatario lleva su dosis plástica de rabia. Los hay que buscan rondarle a su enamorada musa ficticia con los más arrebatados versos de amor y desamor, de engaño y desengaño, hasta el fin de los tiempos. Hay quien, en una henchida capacidad trascendental busca trascender a su propio tiempo con obras que persiguen la atemporalidad del genio inalcanzable. Los hay que buscan el verso perfecto a sabiendas de que nunca van a logarlo. Los hay que encuentran emociones universales a partir de experiencias individuales. Tantos ejemplos. Las canciones, siempre las canciones como latido. En esa infinita casuística, el caso de Los De Marras jamás podrá engañar a nadie. Escuchar a Los De Marras es coger un corazón, meterlo en el reproductor y darle al play. Todo lo que escucharemos será pura transparencia. El mayor o menor grado de visceralidad, la mayor o menor cantidad de poética vendrá determinado más por el estado de ánimo en el que fueron escritas las canciones que en un intento impostado de nada. Con ellos no hay ni trampa ni cartón. Eso es así desde su nacimiento y el público ha sabido verlo en una última década de escalada progresiva. Peligro Esperanza bebe del mismo caldo que todos sus discos. Si Surrealismo era hijo de la crisis inmobiliaria y Reamanecer era el primero nacido de las mieles del éxito, Peligro Esperanza lo es del crack covídico. Y, frente a eso, lucha almada con sello Los De Marras: superación, energía, valor, mirada social, caer para emerger y respeto a los que no están. Si toda música tiene una finalidad, la de Los De Marras es contagiar vida, por muy jodida que sea en ocasiones.

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Los De Marras – Sucede

Que me canso de ser hombre. Lo siento. Desde que anunciaron el título del disco no ha habido manera de que no recuerde la conocida canción de Extremoduro, una de las perlas del collar del rock en español que es Agila. Pero pongámonos serios. Porque desde hace unos días es también el flamante primer DVD y doble CD en directo de Los De Marras. La banda valenciana que pasa por ser una de las que mayor índice de crecimiento ha experimentado en los últimos cinco años en la escena. Tras una travesía en el desierto y mucho empeño, Surrealismo les cambió la vida. Su repertorio se hizo mucho más sólido, las canciones viejas cobraron sentido y mejor sonido. El público crecía y cada vez más fueron más los que se rindieron a la honestidad de la gente normal, de las calles, de las plazas, de barrio. Los que cantan a la cotidianidad más dura y crítica sin perder la sonrisa o la esperanza. La que alecciona sobre que otro mundo es posible sin soltar una chapa panfletaria, los que te regalan versos poéticos sin los clichés silvestres ni de copas y humo en los bares. Los De Marras es un grupo peleón en las formas pero de esmoquin en el corazón, de vino gran reserva servido en tasca de serrín en el suelo. Y este directo es un nuevo triunfo. Un trabajo que (si no fuera porque ya no se venden discos como antes) podría ser catalogado como uno de esos directos imprescindibles, al nivel del mismísimo Algazara o el Hay Alguien Ahí.

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