Crónica de En Vivo 2012. Viernes: la semilla se riega en abundancia

Si ya en la madrugada del jueves hubo bastantes escarceos con el agua, los presagios se confirmaron y el viernes fue una jornada dura. La lluvia dio poca tregua y, en muchos momentos, llegó a ser hasta cruel, sobre todo con grupos y artistas que ya fueron víctimas de ello en otros grandes festivales como el Viñarock. Veáse Rosendo o Sober. Pero la épica festivalera está por encima de litros de agua caída del cielo. Estoicamente, el recinto cosechó una gran entrada casi toda la jornada. La oferta musical era, de nuevo, variada, y a caballo ganador.

A las siete de la tarde volvía la música a las tablas de Rivas Vaciamadrid con dos propuestas bien diferentes. El flamenco-electro-soul de Lenacay en el escenario uno, de grata escucha pero de difícil directo y más aún en las condiciones mencionadas. Valiente propuesta, sin duda. Presentaron los temas de su reciente ‘Ryma’. En la carpa, algo más clásico. Los locales Rocket ofrecieron un hard rock llenos de clichés y tópicos, pero que supo contagiar a los asistentes.

El primer ‘premio gordo’ en salir a escena no se demoró demasiado. Media hora más tarde, Sober aparecía en el escenario dos, una vez más para luchar contra el frío. A diferencia del show de Villarrobledo, esta vez sí que se les vio más cómodos y plenos en el escenario, cosechando una de las mejores actuaciones de todo el festival, pese a sus quejas sobre que no se escuchaban en los monitores. No les hizo falta. Sonaron brillantes ‘El Hombre De Hielo’, ‘Caída Libre’ o ‘La Nube’. Y siempre certeras ‘Arrepentido’ o ‘Loco’. Un gran concierto que se hizo corto.

Con casi quince minutos de retraso, Kiko Veneno salía al escenario para presentar ese setlist especial por el veinte aniversario de ‘Échate Un Cantecito’, ese disco fundamental en la historia del pop-rock de este país. Sea por el retraso, por la temperatura, por algún desajuste técnico o simplemente un mal día, la actuación fue un tanto gélida y no llegó a romper como en algunos conciertos de la gira por salas. Aún así, escuchar canciones como ‘Lobo López’, ‘Echo de Menos’ o ‘En Un Mercedes Blanco’, con la que cerró el setlist dan sentido a toda la actuación.

Pero si a la actuación de Kiko se le puede acharcar momentos fríos, lo de Celtas Cortos es peor aún. Cuatro canciones instrumentales, un par de baladas y medios tiempos, (sin contar ‘La Senda Del Tiempo’), convirtieron el show de los vallisoletanos en uno de los más flojos de la noche. Han perdido algo de distorsión en esta gira y ni canciones intergeneracionales como ‘Veinte de Abril’, ‘Tranquilo Majete’, ‘El Emigrante’ o ‘Cuéntame un Cuento’ lograron levantar como debiera al público.

 

 

Y con Rosendo llegó una de las actuaciones más esperadas de la noche. Y el jefe respondió como sabe. Una vez más bajo el agua ofreció un setlist bien compensado, sin empeñarse en rebuscar en lo oscuro de su vasto repertorio. Un inicio ganador con ‘Y Dale!’, ‘Different, eso sí’, ‘Fuera de Lugar’ o ‘Cada día’ y tras una bajada de velocidad, ofrecer sonrisa tras sonrisa desde mitad de concierto. El recuerdo de Leño con ‘Entre Las Cejas’ contrasta con la grandeza de la reciente ‘Amaina Tempestad’. Para amartillar hasta el final con ‘Majete’, ‘Masculino Singular’, ‘Flojos de Pantalón’, ‘Pan de Higo’ y ‘Agradecido’. Escoltado por los discretos pero solventes Rafa y Mariano al bajo y batería, Rosendo volvió a sentar cátedra. Un ejemplo de profesionalidad y compromiso. Un tipo imprescindible para la historia de nuestro rocanrol.

Entre Rosendo y Bad Religion, quedaban unos minutos libres para escuchar la calidez elegante y del sur de La Mari, es decir, Chambao. Creadores de un sonido propio, siempre es grato verlos en directo porque su fiabilidad es extrema. Setlist sin sorpresas, donde ‘Ahí estás Tú’, ‘Papeles Mojaos’, ‘Pokito a poco’ o ‘Mi primo Juan’ son siempre pequeñas joyas que generan un poco de paz en los oídos.
Y mientras tanto… Más lluvia.

Bad Religion hacía su aparición casi puntual. Reconozco que nunca fueron santo de mi devoción, de hecho lo que más me gusta es el logo. Les he dado oportunidades, no me desagradan, pero nunca he llegado a esa dosis de idolatría que parecía asomar en los ojos de muchos asistentes. Pero después de verlos les reconozco su mérito. Pese a ciertos parones y la edad, que se traduce en cierto inmovilismo, despacharon casi una treintena de canciones a piñón fijo. Desde el arranque con ‘Resist Stance’, ‘Social Suicide’ o ‘Digital Boy’, hasta el cierre con las clásicas ‘Infected’, ‘Sorrow’ o ‘American Jesus’. Toda una lavada de opinión hacia ellos.

Buena continuidad de sonido para el siguiente concierto, Boikot que, sin llegar aún al extremo de Los Suaves, siempre hay una ligera duda de cómo pueden salir al escenario. Tocó un día bueno, una vez más. Y tampoco se anduvieron, (de nuevo una vez más) con sorpresas en el setlist. Acompañados de Txiquitín, que mejora mucho el directo, abrieron con ‘Inés’ y pasaron por todos los éxitos conocidos de pogo a pogo… ‘Comandante’, ‘Korsakov’ (con Mohamed, de Mago de Oz, al violín), ‘Bajo El Suelo’ y su coro femenino, ‘Kualkier Día’ de Piperrak o las balcánicas ‘Amaneció’ y ‘Ska-Lashnikov’. Fue el mejor concierto contra el frío y la lluvia. El escenario dos se les quedó pequeño.

De Macaco poco os puedo contar. Porque después de la adrenalina Religion-Boikot no parecía lo más indicado el sonido que se gasta. El setlist debió contentar a sus seguidores y a los que conocen sus singles porque no se dejó ni ‘Todos!’, ni ‘Tengo’, ni ‘Moving’, ni ‘Con la mano levantá’… Así que, supongo que se disfrutaría.

Convenientemente cenado (qué pocos sitios para ello, por cierto, pero eso forma parte de las cosas extramusicales de las que las que hablaré el jueves), me dispuse a rumbear con El Puchero del Hortelano. Una formación que, sin apenas hacer ruido, se ha colado en los grandes festivales de rock gracias a unas letras que se escapan de lo convencional y un directo capaz de enganchar. Notables.

Skunk D.F. fueron los encargados de cerrar los escenarios principales, con ese metal intimista que escapa al gusto del gran público y que casi los ha convertido en un grupo de culto, con las cosas buenas y las malas que eso conlleva. Y si te ponen a las cuatro de la mañana y ese día llueve y hace frío… Aún así, veteranía es un grado y ‘Musa’ o ‘Carpe Diem’, canciones para siempre.

La música en directo volvió a cerrarse en la carpa con la banda tributo de Nirvana, The Buzz Lovers, y D.A.0. (De Acero), la banda tributo a Extremoduro que se encuentra presentando su debut discográfico de texturas similares, ‘Cero’.

El jueves se plantó la semilla y el viernes se regó en abundancia.

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Publicado el octubre 2, 2012 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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