Crónica de En Vivo 2012. Sábado: la semilla germina

El sábado era el día grande de En Vivo 2012. El que se presuponía más asistencia. No había previsión alguna de lluvia. La única parada de Extremoduro en Madrid en su exitosa gira ‘Robando Perchas del Hotel’. Pero no solo eso. La presentación multitudinaria del nuevo proyecto de Leo Jiménez en solitario y de El Drogas, sin las marcas Txarrena ni Barricada. ¿Qué cantarían? ¿Qué haría Extremoduro si su set completo no entraba en el horario establecido por la organización? Todo tuvo respuesta.

Antes de comenzar a desvelar preguntas, Kon 1 Par en la carpa y The Rebels en el escenario uno se encargaron de abrir la jornada. Rock combativo por parte de los primeros y rock de marcada influencia por el indie anglosajón por parte de los segundos, que fueron escuchados por una ingente cantidad de asistentes que ya estaban cogiendo sitio en las primeras filas para la estrella de la noche.

A las 19.30, Leo Jiménez salía, con look discreto, al escenario dos con guitarra blanca colgada y con ganas de demostrar que ni polémicas en las que el tiene nada que ver (Mago de Oz, Leo/037…), ni detractores van a poder con él. En tres canciones demostró que sigue siendo la mejor voz del heavy estatal. (Junto a Víctor García, de Warcry). Un repertorio que se centró en canciones de su 037, pero con espacio a la nostalgia, como el mismo indicó con ‘Impotencia’ de Stravaganzza y más aún con ‘Resurrección’ de Saratoga. Dos trallazos indiscutibles que sacaron las sonrisas más amplias de la actuación. Despejando cualquier duda, como los grandes.

Con minutos de antelación se presentó El Drogas en el escenario uno. Tenía ganas ‘la abuela’ de demostrar que tampoco está para despedidas antes de tiempo. Se ha liberado de la marca Txarrena tras la marcha de Barricada y salió, liberado, a cantar lo que le dio la gana. Canciones de todas las épocas, de las que fueron más celebradas las clásicas que no perdonó: ‘En la silla eléctrica’, ‘Oveja negra’ ‘No sé qué hacer contigo’, ‘Sofokao’, ‘Todos Mirando’ o ‘En Blanco y Negro’. Con espacio para las grandes de Txarrena como ‘Frío’ y ‘Azulejo Frío’. Un señor concierto con una asistencia considerable y un calentamiento perfecto para lo que vendría una hora después. Con Brigi Duque a los tambores. ¿Seré este su única tarea en la música tras dejar la voz de Koma? Se hace duro creerlo.

A Ojos de Brujo le tocó bailar con la más fea. El escenario dos está a diez minutos del escenario uno y tocaba justo antes de Extremoduro. Así que la asistencia se resintió. Aún así, pundonor y para adelante, la banda de Maria La Canillas se forjó para hacer bailar canciones que se repiten en la parte final de sus setlists, ‘Sultanas de merkaillo’, ‘Café Barí’, ‘Ventilaor R-80’ o ‘Na en la nevera’. El mérito del papelón es indiscutible.

Y así llegó las 22.15 de la noche. Hora fijada para la salida de Extremoduro. La cobertura móvil se vino abajo, la de datos también. Y a las 22.20 comenzaban a sonar los primeros acordes de ese inicio de tempo lento, progresivo de ‘El Pájaro Azul’, con el emocionante vídeo iluminando las pantallas y generando una expectación progresiva. En el transcurso de la canción los componentes se incorporan al escenario hasta el climax total con Uoho y Robe, ataviado con el mismo look de toda la gira, pero arropado del frío con una camisa de fuerza desabrochada.

Como viene ocurriendo en la gira (crónica, aquí), el concierto se dividió en tres bloques. En el primero se eliminó una canción de ‘Material Defectuoso’ (suele elegir entre ‘Calle Esperanza s/n, Desarraigo o ‘Otra Inútil Canción Para la Paz’) y se desechó el pequeño fragmento de ‘Pedrá’, que se situaba al principio del primer descanso. Esta vez más breve. Así se recortaron unos 10 minutos. Pero lo peor de esta primera parte fue algo de frialdad desde el escenario. Presión por un concierto tan masivo quizá, ya sabemos que a Robe no le gustan nada los festivales. Lo mejor, la confirmación de que ‘Contra Todos’, la segunda canción inédita que se interpreta, es vibrante. Desesperada y caliente, desde su inicio acústico hasta su final con tintes rumberos.

En la segunda parte todo tal cual, la majestuosidad continuada de ‘La Ley Innata’. Es un lujo escuchar la introducción y los cuatro movimientos en directos, sin cortes. Del tirón. Es un lujo que quizá no vuelva a repetirse nunca jamás en una gira de Extremoduro y solo por eso vale la pena pagar la entrada. El enlace entre el segundo y tercer movimiento es meterse valium en vena. El reposo calmado y concluyente del cuarto movimiento, el balanceo del alma entregada que cae al suelo para descansar. Sumado a las proyecciones, las imágenes de lluvia, la sangre, la chica traduciendo al lenguaje de signos… Todo es bello en profusión.

En la tercera parte del setlist, desaparecieron ‘Me Estoy Quitando’ (un error, esa versión remozada es notable) y ‘So Payaso’. El resto todo igual. Poca mirada al pasado más allá de Agila, el aquelarre que se genera con ‘A Fuego’ y ‘Tango Suicida’, la grandeza de ‘Puta’ y la orgía popular y amable de ‘Standby’ y ‘Salir’. Ni Jesucristos, ni Deltoyas, ni quemar recuerdos, ni decisiones cuando sube la marea…

Me consta, porque se veía en las caras, que más de uno salió algo decepcionado. Pero lo que hay es brillante. Es un setlist y un espectáculo conciliador. Que, por diferente, merece ser registrado en DVD para el recuerdo. No sé si se habrá contemplado.

Obús debería haber salido al escenario dos a las 00.50. Pero en ego a Fortu no le gana nadie. Hasta diez minutos después de haber acabado el concierto de Extremoduro no salió al escenario. Normal. Dio tiempo a que la gente se acercara a la llamada del heavy metal macarra de toda la vida que sigue sonando que atruena. Es un clásico que nunca defrauda. ‘Te Visitará La Muerte’, ‘Que Te Jodan’, ‘Pesadilla Nuclear’, ‘El Que Más’, ‘La Raya’, el espectáculo de percusión, la pirotecnia, el pino… Todo lo clásico que no queremos que se vaya nunca. Porque a diferencia de, por ejemplo, Barón Rojo, el espectáculo envejece sin perder fuerza ni garra. Con ‘Va a Estallar el Obús’ y ‘Vamos Muy Bien’ como colofón. Sobresaliente.

No se quedó atrás Berri Txarrak. Es cierto que hay gente dura de oído y que por cantar en euskera ni siquiera se molestan en apreciar lo que hay detrás. Pero lo de esta gente es increíble. Si fueran anglosajones se les veneraría. Pero esto es España, y es lo que tenemos por desgracia. Aún así, su metal técnico y potente se dejó sentir con canciones imperdonables como ‘Jaio.Musika.Hil’, ‘Harra’, ‘Denak ez du balio’ o ‘Oihu’, por supuesto. Enésima lección y recomendación sin ambages desde este portal.

Más metal. Con Def Con Dos. Y de nuevo pequeño el escenario dos para ver a uno de los mejores bajistas del panorama, J. Al Andalus. Y al trío de voces más ácido. Tras unos primeros desajustes de sonido, la banda arrasó con lo que había y me sorprendió el estado de forma en el que se encuentra la conexión con el público. Las cinematográficas ‘Acción Mutante’ y ‘El Día De La Bestia’, las recientes ‘Mundo Chungo’ y ‘Demasiado Humano’ o las imperecederas ‘De Cacería’, ‘Mártires del Rock’ o ‘Ultramemia’, hicieron saltar y exprimir las fuerzas que quedaban tras tres días.

Para cerrar los escenarios principales, como ya ocurriera en el Viñarock de este año, Benito Kamelas. Nuevo error. No porque los valencianos no lo merezcan. Si no porque el carácter de su rock de sentimiento, de emociones, no parece que sea lo más indicado. Merecen un lugar estelar en el cartel, pero precisamente ese no es que más les hace lucir. Aún así siempre es un placer escuchar ‘Fue Mi Abuelo’, ‘Loko’, ‘He Decidido’ o ‘Quisiera’. Son canciones que se hunden y que emocionan.

Para terminar la música en directo, de nuevo dos actuaciones en la carpa. Una de las revelaciones de la temporada Porco Bravo, que sigue creciendo más y más y que entraron en En Vivo con todo merecimiento, y Guerrilla, banda tributo a RATM al que, lo siento, no vi.

El primer día se plantó la semilla.
El segundo se regó con abundante lluvia.
El tercero germinó en una explosión popular.

En Vivo se confirma como una apuesta sólida.
Ya solo queda pulir algunas cosas, pero de eso hablo mañana.

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Publicado el octubre 3, 2012 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Completamente de acuerdo en tú opinión de Berri Txarrak. Desde esta parte de Madrid que constituye el cinturón industrial del sur de la comunidad se les venera. Ellos, junto con Uzzhuaia y Gritando en Silencio, constituyen todo un relevo generacional de los clásicos rockeros que, aunque siempre grandes, están en la parte final de su carrera.

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