Crónica de En Vivo 2012. Jueves: el día que se plantó la semilla

Hoy comienza la serie de crónicas de fondo del En Vivo 2012, la tercera edición del festival madrileño que marca el inicio de la temporada de otoño en cuanto a festivales se refiere. La primera en Rivas Vaciamadrid… pero de las cosas extramusicales hablaremos el jueves.
Los Suaves, Soulfly y Mojinos Escozíos eran los principales atractivos –a priori- de la primera jornada de En Vivo 2012. Sin desmerecer a nadie era, a todas luces, el día más flojo del cartel con la lógica de que no todos los asistentes podrían desplazarse a Rivas Vaciamadrid. Y se notó. La asistencia fue significativa, pero nada que ver con lo que aún estaría por venir.

Desiguales resultados en los tres grupos mencionados. Ver a Los Suaves en directo siempre ha sido una pequeña lotería. Nunca sabes a qué atenerte con Yosi. Tras unos últimos años de inspiración plena, la temporada de 2012 ha sido más bien irregular. El concierto fue más un karaoke de temas leyenda que una vibrante interpretación de canciones. No porque la banda haya perdido capacidad, todos sabemos que no. Un Cereijo algo desmotivado siempre está a la altura. Fernando a la segunda guitarra también. Como Charly… Todos. Pero esas canciones que tanto nos duelen interpretadas entre risas, balbuceos u olvidos, o algo peor, no suenan igual de bien. Y eso que el repertorio fue elegido con tino. ‘No puedo dejar rock’, ‘Los sueños se van’, ‘Palabras para Julia’, ‘Maldita sea mi suerte’ conformaron un inicio inmejorable. ‘Dulce Castigo’, ‘Dile Siempre que no estoy’, ‘San Francisco Express’, la recuperada ‘Mi casa’… Si es que estaba todo lo que se le puede pedir a una hora de los gallegos. Para cerrar con ‘El Afilador’ y ‘Dolores se llamaba Lola’. Pues no. El concierto dejó un sabor agridulce, con el que nos estamos acostumbrando a salir tras ver a los de Ourense.

Por su parte, Soulfly se excedió de lo contrario. Eminentemente técnicos y brutos, Max Calavera y compañía dieron toda la cera que se puede dar y más. Un concierto atronador que convenció a los acólitos pero que no creo que conquistara a nuevos seguidores. Tampoco les hace falta, tienen todo hecho, está claro. El cierre con los clásicos ‘Rise of the Fallen’, ‘Roots Bloody Roots’, ‘Jump’ y ‘Eye For An Eye’ fue, sin sorpresa, lo más celebrado del repertorio.

Los triunfadores inesperados fueron los terceros en discordia, Mojinos Escozíos. Sin grandilocuencias, ofrecieron un concierto en el que cada una de las canciones fue celebrada por un público que dejó pequeño el recinto del escenario 2. ‘Las Niñas de La Salle’, ‘Mi Jefe’, ‘Al Carajo’, ‘La Pastilla de Jabón’ crecen sin remisión en directo y se cantan alegría desmedida. Gran generador de sonrisas El Sevilla, que aderezó cada tema con su peculiar e inconfundible estilo como showman. Lo mejor es que el personaje no oculta el empaque de una banda que suena solvente en todos los registros.

Entre las sorpresas agradables de la jornada, la confirmación de que el regreso de Silencio Absoluto es una de las mejores noticias para el rock estatal (pese a que sigo echando de menos el saxo en las canciones legendarias). Un Txinín brillante y en plena forma. ‘Ayer Me Ví’, ‘Oigo Campanas’, ‘Camisa de once varas’ y ‘Esta es mi historia’, incluida la brillante presentación de componentes, fueron instantes de rocanrol sentido. De pequeña gran banda, de las que se meten en el corazón a fuerza de sensaciones, como les ocurre a los extintos Transfer o Tako.

Otra sorpresa (esperada) fue Niño Mandarina, encargados de abrir el escenario principal. Rocanrol accesible asentado en ese notable disco ‘Juliembre’, con canciones redondas, como la homónima o la festiva ‘Hombre Rock’ que les sirvió de cierre para un concierto que se hizo corto.

Entre las decepciones, The Locos. Entiéndase. Está claro que su música es festiva, que a falta de Ska-P es el sustitutivo más parecido. Sus canciones se pueden bailotear, empujar, todo lo que se quiera. Pero me parece que ya va siendo hora de ofrecer algo nuevo o diferenciador. Porque lejos del hedonismo y sus letras explícitas hasta lo ingenuo, su directo empieza a ser previsible.

El buen rollismo de rumbeo y percusión también tuvo su momento en la noche. Canteca de Macao, con un directo cada vez más asentado, y Bongo Botrako, una de las sensaciones festivaleras del año, con una presentación que mejora con creces el sonido en estudio. Dos ingredientes más para una jornada llena de matices y colores diferentes.

A primera hora, el black y death metal de Night Symphony (poco heavy en general en el festival, de eso hablaré el jueves) y el metal multiinfluencias de Deep End fueron los primeros en subirse a las tablas de la carpa y el escenario dos. Ellos fueron quien inauguraron todo y eso siempre queda para el recuerdo. Me convencieron más los segundos.

Para cerrar la jornada, en la carpa dos bandas tributo (esa difícil tarea no siempre comprendida). Cover Inc, una variada colección de bandas metaleras, internacionales en su mayoría, y A Pelo y Tú, de los siempre añorados Platero.

Fue la jornada para abrir boca. La semilla ya estaba echada… y el agua del día siguiente se encargaría de regarla.

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Publicado el octubre 1, 2012 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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