Albertucho – Que Se Callen Los Profetas (2004)

Albertucho Que Se Callen Los ProfetasYa lo he contado en más de una ocasión y los más viejos del lugar (o los más fieles) lo recordarán, conocí a Albertucho año y medio antes de que saliera Que Se Callen Los Profetas, su álbum debut. Fue en el concierto de despedida (aunque después hicieran una veintena más) de Los Canallas, el que grabaron en la sala Caracol de Madrid a finales de noviembre de 2002. El telonero en aquel concierto era un sevillano desgarbado y tímido que respondía al nombre de Albertucho. Parapetado en el escenario para ver el concierto de la banda de Michel desde primera línea de trinchera, ahí vi a Albertucho desplegar casi todo lo que después sería este disco. Incluso mi hombro sirvió de apoyo para que Poncho K (recién operado) subiera al escenario a compartir un tema con él, hasta entonces, desconocido. Los meses posteriores fueron un tormento ¿por qué tardaba tanto en salir el puto disco de aquello que sonaba a gloria?

Pasaban los meses y, cosas de la vida, tuve otra segunda oportunidad de ver a Albertucho. Fue en mayo de 2003 ante una desangelada sala donde actuaban Los Canallas (en esa mini gira despedida emprendida a raíz del lanzamiento del disco despedida, valga la redundancia), Vantroi y él. Recuerdo incluso a la road manager pidiéndole desde un lado del escenario que buscara más conexión con el público, que era demasiado tímido… Aquello apaciguó un tanto mis ganas de material, pero el tiempo pasaba y el disco que seguía sin salir…

Al fin, un día recibo un paquete en casa de discos promocionales enviados desde Rock Estatal (por entonces aún tan solo web). Entre ellos, vislumbro caracoles morados y amarillos (tan solo les falto alguno rojo para hacer la gracia completa, aunque roja es la franja que cruza bajo su nombre en la portada) y allí a Albertucho.

Lo recibí con una ilusión desmesurada y escucharlo fue como llegar a Ítaca. El inicio de ‘Frío’, con esa entrada de sitar, las bases electrónicas que jamás podría imaginar, el sonido de voz tan nítido, esa mezcla de malditismo, desengaño y resignación filosófica que acusa todo el disco y que perdería progresivamente con el paso de los años hasta su transformación en el Capitán Cobarde, más por la esperanza. El solo de Rosendo es tan solo el principio de una colección de colaboraciones de lujo. Además del artista carabanchelero aparecen Poncho K, Kutxi Romero, el desaparecido Ángel Muñoz Maestro Reverendo, Rafa J. Vegas… y la producción inconfundible de Eugenio Muñoz que, para mi gusto, produjo mejor este disco que bastantes de Rosendo.

Aunque hubo una época en la que Albertucho renegó un poco de este sonido rockero-punkarra, está claro que nada hubiera sido sin él y que para gran parte de su público sigue siendo el buque insignia. Las canciones son gigantescas y se mueven en un rock poeta que, sin embargo, se escapa en casi todas las canciones de su presentación clásica.

A ese orientalismo moderno de ‘Frío’, le sucede la intensa y arrebatadora ‘El Ángel De La Guarda’. Una canción que respira entre la distorsión potente y de tempo lento y los huecos acústicos del fraseo que le dan un halo teatral muy acusado. ‘El Pisito’ aventura el gusto por el rollo más sureño y country que desarrollaría alos más tarde, mientras que ‘Mi Estrella’ es otro de los grandes temas, aunque por más años que pasen considero que la voz de Kutxi y la base rítmica están demasiado saturadas. ‘Descuida’ retoma esa lenta intensidad, casi cortante, que se crece aún más con un peso de guitarras casi metalero y el hammond final del Maestro Reverendo.

Sin duda mi tramo favorito del álbum es el que va del sexto al décimo corte. Empezando por ‘La Carta’, una suerte de vals declaratorio que tiene cierto aire de optimismo (pese a todo) y que anticipa la tormenta que se avecina. ‘Vivir Viviendo’ es un tema que aunque no supera los dos minutos se antoja majestuoso. Pese a su inicio titubeante, con acústica y dos voces, el tema crece en su segunda parte con un gran riff de guitarra de Tulo, junto a Rocío Pérez (que no siempre canta según los cánones, pero que transmite una intensidad brutal en muchos pasajes), elementos imprescindibles del álbum. Uno de los temas mejor cantados por Albertucho y que tiene un engarce con ‘Basura En Que Nacen Flores’ que pone los pelos de punta. Un tema de virulencia extrema con el inconfundible grito de Rocío y una base, de nuevo, casi metalera como acompañamiento. Una letra soberbia con referencia a Silvio Rodríguez incluida.

Para completar el tramo genial, ‘Cristal Ahumado’ viene a representar lo que comentaba más arriba. Rock poeta sí, pero no por eso limitado. Arranca con delicadeza, con enorme dosis de texto, también por encima de la media, para acabar en un desarrollo instrumental bien rematado. Y ‘Mentira’, ay, es la joya absoluta de la corona. Programaciones elegantes, una guitarra eléctrica tocada como su fuera una mandolina enchufada, y una letra descomunal desde el arranque, “tienes la mentira encadenada a tus palabras”. Albertucho maneja como nadie crecer progresivamente con la canción, su voz se presenta gigante, segura y dolorida. Ya no está esa timidez.

El último tercio es el más heterogéneo y el que quizá viene a completar la grandeza de este disco. ‘Pelos De Gato’ se mueve entre el quejío vocal más descarado (que explotaría en Lunas De Mala Lengua, con canciones más rumberas) y un delicado aire de blues con un excelente bajo. Por su parte, ‘Mi Conciencia’ tiene un corte más anglosajón de nuevo con ese tempo contenido. ‘No Pueden Florecer’ es una rumba descarada que se viene a más (como los microbios, que diría Robe Iniesta) y que pasaría con discreción si no fuera por la colaboración del camarada de fatigas Poncho K. ‘Matanza De Almas’ juega con una instrumentación escasa, muy percusionada y es casi el cierre.  Porque el colofón es ‘Mi Voz’, un boceto acústico de un minuto que es pura esencia. Un broche perfecto a un disco que es por méritos propios historia del rock estatal. (Cómo anécdota, en los agradecimientos se cita ya a Marquitos de Gritando En Silencio, que aún no habían explotado).

Después a Albertucho le dio por explorar (hay que tener en cuenta que llevaba muchos años con estos temas en la cabeza y la garganta) por la rumba en Lunas De Mala Lengua, más urbanos y capitalinos en Amasijo de Porrazos, más americanos en Palabras Del Capitán Cobarde y muy folkies y variados en Alegria!. Hubo quienes se bajaron del barco durante el camino, pero la esencia en directo, sea con eléctricas o con pandereta por pedal, ha sido siempre la misma. El Capitán Cobarde se prepara para grabar disco y DVD en directo en noviembre. ¿Qué nos encontraremos? Poco importa cuando el fondo es bueno.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Frío
  2. El Ángel De La Guarda
  3. El Pisito
  4. Mi Estrella
  5. Descuida
  6. La Carta
  7. Vivir Viviendo
  8. Basura En La Que Nacen Flores
  9. Cristal Ahumado
  10. Mentira
  11. Pelos de Gato
  12. Mi Conciencia
  13. No Pueden Florecer
  14. Matanza De Almas
  15. Mi Voz

 

 

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Publicado el marzo 14, 2014 en Críticas Remember. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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