La Pulquería – Lobo De Bar

la-pulqueria-lobo-de-barDos años y medio duró el descanso, a priori indefinido, de La Pulquería. La banda de hard-mariachi-tropi-punk-playero-latino-balcánico-vasilón (autodefinición) se marchó de improvisto en octubre de 2012 y en marzo de 2015 ya estaba dando guerra de nuevo sobre los escenarios… Y es que la cabra tira al monte y el chingón a la jarana. Después de hacerse dos temporadas de festivales completas, la consumación y consolidación de su vuelta llega con el primer disco de estudio tras aquella triple entrega Fast Cuisine (Everybody Arroz Arse, Para To Take A Güey y Dulce De Leches). Antes, nos habían volado la cabeza C’Mon Fandango y, especialmente, con Corridos de Amor, su debut. Sin ambages, Gerard Sanz ‘Huracán Romántica’ (voz), Pancho Tekila (guitarra), Miguel Ángel Escrivá (bajo), Jordi Carreras (guitarra), Fede Martín (batería), Adolfo Cebreiro (trompeta) y Eloy Suárez (trombón) vuelven con nuevo material a reclamar el hueco y protagonismo que les pertenece. Sin postureo, sin perder fuerza por ganar más gargantas, con un buen hacer que convierte a Lobo de Bar en otro de los álbumes destacados del año.

Sin pretensiones internacionalistas ni revolucionarias, La Pulquería brama, divierte, sacude y emociona en las once canciones que en primera instancia parecen quedarse cortas, pero que con lo rotundo de la oferta al final acaba desvelándose como la medida justa. ‘Borrascas & Anticiclones’ es un cañón skatalítico, de corte clásico en las melodías aunque más aguerrido a la hora de apretar. Los coros y los guiños al rey Presley (no al de la ranchera, eso ya lo hicieron) aumentan las ganas de alegría. Los constantes cambios de ritmo y tempo se repite aún con más descaro en ‘El Diablo Va a Ganar’, otro trallazo de apenas dos minutos y medio que lleva del susurro (“díselo bajito”) al salto vertical con una naturalidad abusiva.

La cara más emocionante viene, sin duda, con ‘El Viaje de los Perdidos’, canción realizada en colaboración con Médicos Sin Fronteras y que es un sincero canto de dolor, con compases de vals, hacia tantos que mueren en silencio en el mar. En ‘No Te Despidas de México’ encontramos la primera de las dos colaboraciones del álbum. El solemne y grandilocuente Jaime Urrutia pone voz a una arrancherada nostálgica, dedicada al país que tanto les he dado a lo largo de su carrera. Don Jaime ejerce de capo y demuestra su grandeza (sin delirios).

El lado más loco se retoma con ’10 Años de Ron-Cola’ y ‘No Money, No Honey’. La primera, con una melodía de vientos que recuerda poderosamente a algún tema crooner del mismísimo Sinatra. La batería trota en la pachanga al compás de pasodoble mientras la letra es un sincero homenaje a su público, con maneras de cantina en cada uno de los coros. Por su parte, ‘No Money, No Honey’ es una suerte de fusión entre el rollo sound system, con lo gypsy-balcánico de Gogol Bordello en la tesitura y algo de Talkian en el remate del fraseo. Y como hilo conductor, puro divertimento.

‘Entre Sirenas’ nos trae su lado canalla y pendenciero, pues en ella se encierra la mutación del lobo de mar en amante de las barras. La canción es una de las melódicas de la lista y con cierta querencia latina y de empaque sincopado. “Navego entre las damas como un pez en el agua de la ciudad. Muchas lo han intentado y ninguna me ha conseguido pescar, moriré entre sirenas amarrado a la tempestad”. Como buen bipolar pendenciero y etílico, con un marcado influjo de rocksteady que hasta Johnny Nash firmaría, ‘Paz Ni Gloria’ viene a ser como el reverso de conciencia del tema anterior. “No me verás jamás como el borracho al que tiraban del bar, te prometí cambiar y los tiraré yo a ellos si me miran mal”.

Después del pequeño descanso, el riff de ‘Coherente’ tiene continuidad en la explosión de vientos. Tras un fraseo que juega el despiste, el estribillo aporta una sobredosis de velocidad y contundencia que nos eleva de nuevo del suelo. En ‘El Brazo’ la banda despliega en todo su esplendor el influjo mexicano, no solo en lenguaje sino hasta en la pronunciación. Apuntando con sorna hacia la corrupción de altos vuelos. “Que quede manco el güey. A Manuel López Gutiérrez le filetearon el brazo”. Por último, ‘Podrías’, con ascendencia tanguera, ofrece la cálida voz de Rozalén para un bello canto de amor condicional, que no condicionado.

El trabajo, en suma, viene a dar una mayor curvatura si cabe a su trayectoria ascendente y nos confirma a una banda en gran estado de forma, también en el estudio.

Todos toman, ronda de tequila.

 

En Spotify.

Tracklist – Lista de Canciones:

  1. Borrascas & Anticiclones
  2. El Diablo Vuelve a Ganar
  3. El Viaje de los Perdidos
  4. No Te Despidas de México (con Jaime Urrutia)
  5. 10 Años de Ron-Cola
  6. No Money, No Honey
  7. Entre Sirenas
  8. Paz Ni Gloria
  9. Coherente
  10. El Brazo
  11. Podrías (con Rozalén)

 

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Publicado el noviembre 10, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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