Alejandro Sanz – Más (1997)

Acepto y asumo que es bastante extraño que una página web de rock y derivados dedique una crítica remember a un disco que se podría catalogar de canción melódica, pop, romántica, etcétera. También sabéis los que me leéis con frecuencia, especialmente en twitter, que lo convencional no suele ir conmigo y, los más abiertos o menos encasillados compartirán, que poco sentido tiene poner limitaciones a las emociones que puede llegar a transmitir la música. Si somos lo que somos en el presente es por el camino que hemos recorrido hasta hoy. Si uno siente las letras de Aitor de Hora Zulú como puñaladas en el alma, o los arpegios de Extremoduro, o la emotividad del cuerpo vocal de Víctor de WarCry o la fuerza animal de las descarnadas canciones de Somas Cure, es porque antes se ha ido forjando una cierta sensibilidad para dejar que la música, y, para enfermos melómanos como el que escribe, con especial intensidad, llegue a sitios donde llegan muy pocas cosas es gracias a ese camino. Una senda en la que este Más tiene un papel fundamental, como los recuerdos de Cohen de mi niñez, la espiral depresiva que me ofrecieron Arena en los Bolsillos o La Memoria de los Peces de García y Serrano dos años después, o la de tantos y tantos discos especiales que se han ido instalando en el alma (Pequeño, Licenciado Cantinas, La Ley Innata, El Círculo Primitivo, Amnesia, Azul, La Tierra Está Sorda y otros muchos). Me comprometí y aquí está, la última crítica remember del año es para este señor álbum de Alejandro Sanz, con motivo de su 20º aniversario (tal y como hice con Agila y Omega el año pasado).

En muchas ocasiones (demonios, nos vamos acercando a las 1.000 entradas en esta locura que es RockSesión, calculo que para primavera de 2018) os he contado que mi casa ha sido una excelente escuela musical. Padre, madre, hermano y hermana (y también mi cuñado al que conozco desde que era niño –diabólica palabra que me hace sentirme afortunado, porque debo ser de los pocos suertudos que no tiene cerca uno con los adjetivos calificativos que se le han asociado al término-) son personas de las que ha aprendido gustos musicales muy distintos, complementarios y diferentes. El vinilo de Viviendo Deprisa andaba por casa. Luego llegaría el Si Tú Me Miras que (escuchaba por entonces) no molaba tanto. Algún videoclip del 3 ya se coló en mis cintas VHS grabadas del programa de los Cuarenta en Canal Plus y con Más llegó la explosión definitiva.

Con una combinación de músicos italianos y cierta querencia latina, vía Barcelona, el sonido nos ofrece un gran protagonismo de la batería, casi una rareza en discos de este tipo a día de hoy, una cuidada producción de guitarras, que no es que atruenen pero las hay (hay solos en la mayoría de los temas), un piano que entra y sale haciendo diabluras, aportes de española, y unos textos generosos (en muchas ocasiones con cuatro estrofas de fraseo, puente y estribillo largo) vívidos y directos, con una interpretación vocal certera.

Las primeras noches ‘de marcha’ siempre irán asociadas a ‘Y, ¿Si Fuera Ella?’. Una canción que pondría, sin la menor de las dudas, entre las diez más importantes de mi vida y quizá de la música en España. (Igual con esto estoy desvelando cuál va a ser mi 1º en #Mis10de que haré dentro de unas horas en twitter, sí). En unos tiempos iniciáticos en las lides amatorias, con mi alter ego (Nando) teniéndola como referencia, representaba la ensoñación de un futuro que se presentaba de manera platónica. Historias de cafés y llamadas perdidas. De errores y de preguntas que nunca tendrán respuesta, como el narrador que presenta su autor. Hace un tiempo, un ‘estudio’ decía que era una letra machista y sin embargo sólo veo pureza platónica en ella. El anhelo y el dolor constante porque “me miente y me lo niega”, “de ignorar que hay quien no tiene corazón” aunque siempre se sabe que “volveré a perderme”. Veinte años después sabe a otras cosas. Sabe a que ella está más en ti que en otra persona. Que nunca hay una meta, sino que hay aprendizaje, endógeno y exógeno. Y ahí vamos. El tiempo ha hecho que conozca a otros enfermos por esta canción (Eneko). Consuela saber que no estamos solos. Por cierto, maravillosa la adaptación realizada este año por amigos coetáneos y artistas contemporáneos caracterizados en el videoclip como niños. (Os la dejo al final).

En ‘Ese Último Momento’ unos coros gospelianos nos reciben para dar paso a un fraseo sutil en la primera parte, que se va viendo arriba con la intensidad de la narración y la entrada de la caja. El puente inicia un crescendo que bien podría valer un estribillo, que sin embargo dará una vuelta de tuerca enérgica más. Excepcional el doble sentido de la letra, ejemplificado en una cambio de verso: “si vas a irte… vete, pero no te despidas” y, más tarde, “si estás oyendo, vuelve, ni siquiera saludes”. La canción se despide con un buen solo de saxo… Y así llega la famosa ‘Corazón Partío’. Uno de esos temas a los que su sobreexposición o su naturaleza diferente al conjunto le confieren una carga que impide, quizá, valorarlo en su justa medida. ¿Es una rumba pesada sin más, está sobrevalorada? Preguntas y sensaciones igualmente válidas para el ’19 Días y 500 Noches’ de Sabina, por poner otro ejemplo bastante similar. Ahí queda la historia de que ni el propio Sanz estaba muy convencido de incluirla y también la aportación de un Vicente Amigo siempre magistral.

Y así llegamos, ay, a uno de otros dardos. ‘Aunque Es De Noche’ es uno de esos temas que, en determinadas circunstancias, me han hecho llorar con bastante efectivad. La mezcla de dolor e ilusión que encierra el texto me tocó la fibra de una manera incontrolable. Puede ser una canción menor para la mayoría de seguidores de Alejandro, pero a mí me ha partido el alma toda la vida y todavía lo sigue haciendo, con esa sombra interna de tormento que desprende la historia. El cerebro, siempre igual de aliado que de enemigo. Pero es que además el desarrollo del segundo estribillo y de la coda están enlazados con tanta intensidad que es imposible escapar. Y el “no volverá a perderse en la noche” y “en su eterna oscuridad”. Por suerte, los coros joviales y juveniles de ‘La Margarita Dijo No’ aligeran un tanto tanto tono taciturno, sin que por ello esté exenta de desgarro. Ahí queda esa magnífica estrofa: “Pasaron los años y ella se marchitó y ella se marchitó, el niño se hizo mayor, no han vuelto a verse en la vida”.

Con una producción y mezcla más agresiva, la entrada de guitarra eléctrica de ‘Hoy Que No Estás’ llevaría la canción a terrenos mucho más potentes. No en vano, era la que se usaba para abrir aquella gira y sigue siendo una de las más accesibles para los rockeros que, de verdad, quieran iniciarse en este álbum. De ella, que siempre me gustó, destacaría especialmente la manera que tiene de arrastrar el texto en el estribillo hasta casi hacerlo más lento que el tempo necesario. Un recurso prestado del cante flamenco, del que Alejandro Sanz siempre fue devoto. Otro solo de saxo final aumenta los ingredientes positivos.

Por pura lógica, alguna tenía que ser. ‘Un Charquito de Estrellas’ me resultaba más tediosa, aunque tanto el puente como el estribillo elevan el nivel, así como el texto de la coda, distinto al del resto del estribillo que se nos despide bajando el volumen, como si de una señal de reverencia y respeto fuera hacia la imponente ‘Amiga Mía’, otro tema perfecto, como lo es la interpretación de Alejandro Sanz, al nivel de ‘¿Lo Ves?’ (sigo dando pistas). La narración, la melodía principal y la intensidad del estribillo son intachables. Las copas, la camisa y esa manera de alargar ese “a ver si uno de estos días”

Entiendo su función en el disco, con ese protagonismo final delos coros, de nuevo muy góspel y espiritual, pero ‘Si Hay Dios…’ era otra con las que no conectaba al mismo nivel que las anteriores. De las que te gustan pero no te dan el mismo calambre. Quizá fuera por un estribillo más lineal que no estaba a la altura del puente, “aunque en mi actitud no soy tan evidente”. El cierre a la decena llega con ‘Aquello Que Me Diste’, iniciada con unos teclados que podrían valer para una balada de Medina Azahara. El corte es un crescendo muy en la línea de la mayoría de temas del disco, que acaba desbarrando en un acelerón de batería que tiene reminiscencias de ‘Viviendo Deprisa’, con un buen solo de guitarra una vez más. En su argumento, es todo lo contrario a la primera, es la asunción de una certeza. Un cierre vitalista que reconforta tras tanto vaivén.

Y así, amigos, estas canciones, como otras muchas de sus discos anteriores y otras cuantas de sus posteriores, ayudaron a todo lo dicho en el primer párrafo. Porque, por encima de estilos, se trata más de una cuestión de corazón que de músculo.

“Escribo de noche a pesar de que la luna tiene las manos frías”.

Ay, luna.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Y, ¿Si Fuera Ella?
  2. Ese Último Momento
  3. Corazón Partío
  4. Siempre Es De Noche
  5. La Margarita Dijo No
  6. Hoy Que No Estás
  7. Un Charquito De Estrellas
  8. Amiga Mía
  9. Si Hay Dios…
  10. Aquello Que Me Diste

 

 

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Publicado el diciembre 15, 2017 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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