El Canto del Loco – El Canto del Loco (2000)

Bueno, si no me quitaron el carné de rockero de pro por hacer una crítica remember del Más de Alejandro Sanz, hoy vengo a arriesgar la apuesta con una banda que despertaba (y despierta) tantas pasiones como odios. El Canto del Loco. Sí señor. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero ya en aquellos años muchos de mis amigos más cercanos ‘les daban cera’. Les profeticé, compadres, ojalá todo lo que suene una y mil veces en las radios y en los locales de moda sea esto. Power pop o pop rock o como quieran llamarlo, pero con instrumentos de verdad. Con su batería, su bajo, sus guitarras y su actitud. Antes de que el electrolatino y demás devorara todo… Parece casi mentira. Y la realidad es que a mí me gustaban en su momento. No todo lo que hacían pero sí el innegable sonido de guitarras, las comprobables devociones e influencias al sonido de Radio Futura, Hombres G, Los Ronaldos… Incluso a Loquillo, Platero y Tú (hacían un guiño al Hay Poco Rocanrol en directo) o Porretas, por momentos. De hecho, Dani Martín es seguidor de los de Hortaleza y, tal y como me contó en un backstage un componente de Boikot, estuvo visitando a Pajarillo en el hospital casi todos los días mientras pasaba un trance de salud complicado. En definitiva, que una cosa es la imagen pública y otra lo que se es. Y el propio Dani lo viene demostrando en sus alusiones tuiteras con frecuencia, la última al hilo de decir que le gustaba el nuevo tema de La Polla Records. (También dijo que le gustaría cantar con Robe). Y es que la música es para sentir que somos libres. Ya se encargan otras muchas cosas de ponernos los límites.

En este debut epónimo se aprecia, desde el título, la actitud de rebeldía/chulería juvenil de los inicios de la banda. Y es que se empeñaron en el sello discográfico (Ariola) que tenían que cambiarse el nombre. Dani Martín a la voz, David Otero a la guitarra y coros, Chema Ruiz al bajo y Jandro Velázquez no sólo se negaron sino que pensaron, “si no quieres caldo, aquí tienes dos tazas”.

Dicho esto, el álbum combina la rabia y dramas de años de instituto/universidad con algunos toques melódicos pretendidamente más serenos y reposados, que después irían ganando terreno, sin perder terreno del otro lado. Todo ello estaba tocado por la varita mágica de Alejo Stivel que era, además de la eterna voz de Tequila (otro referente claro) el productor de moda que había dado un giro de tuerca descomunal y relanzado para toda una década a Joaquín Sabina con el 19 Días y 500 Noches (1999).

No sabría decir cuál es mi disco favorito del grupo, pero elijo su debut por las connotaciones iniciáticas y porque tiene dos o tres trallazos que tienen un corte latino-canalla muy acusado (algo que siempre me gustó de diversos grupos, como los coetáneos y extintos y nunca suficientemente reconocidos El Hombre Gancho, por cierto, en el mismo sello). ‘Pequeñita’, el tema que abre la lista es un muy buen ejemplo de esa cadencia pendenciera. Un tema compuesto incluso antes de que se formara la banda. No será la única, porque ‘Traidora’ anda en los mismos términos, pareciendo hermana gemela. Veneno puro como ‘Eres Un Canalla’, que queda más histriónica con el diálogo con los coros. Combinándose de manera alícuota y premeditada, caramelos melódicos como ‘Llueve en Mí’, un gran tema con unas formas a las que volverían años más tarde con ‘Ya Nada Volverá a Ser Como Antes’, el ligero toque de blues de ‘Pasión’, el leve toque acústico-country de ‘He Vuelto a Caer’.

Dando continuidad al sonido, la segunda parte del álbum sigue con ‘Sin Mitad’, donde brilla el añadido de teclas. En la creciente ‘No Quiero Nada’ recuperan la energía con un toque cercano al sonido del punk rock americano, especialmente en su estribillo, que irá escalando por el minutaje para acelerar en la parte final. Pero para sorprendente, ‘El Agricultor’, que juega con la ironía de la cruda realidad, con la emoción inicial con las formas ligeras y rítmicas de la segunda parte. Una gamberrada de buenas intenciones.

Resulta curioso que nunca estuvieran en #Mis10de. Si algún día lo retomo (que llegará, quién sabe cuándo), es muy posible que ‘Y Si El Miedo’ fuese mi número uno. Me sigue pareciendo hoy, casi 20 años después, una canción soberbia. Por la intención, por la desesperación, por la interpretación, por las guitarras, por una batería que atruena… Hechuras de banda grande (comprobadlo más abajo). Un medio tiempo grácil con alguna escala vocal más alta de lo habitual predomina en ‘Busco La Vida’, que ejerce de primer final antes del regalo final, una versión acelerada del himno ‘Vivir Así Es Morir de Amor’, que no me parece ni de las tres mejores de Camilo Sesto, pero asumo que es su más conocida. (Por cierto, no se pierdan el sinfónico que le ha arreglado Pepe Herrero de Stravaganzza y habitual de Mónica Naranjo).

Pueden disparar al pianista y quitarle el carné, les espero con la mejor de mis sonrisas.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Pequeñita
  2. Llueve En Mí
  3. Eres Un Canalla
  4. Pasión
  5. Traidora
  6. He Vuelto a Caer
  7. Sin Mitad
  8. No Quiero Nada
  9. El Agricultor
  10. Y Si El Miedo
  11. Busco La Vida
  12. Vivir Así Es Morir De Amor

 

Publicado el abril 12, 2019 en Críticas Remember y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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