Brasi. Presentación ‘Paladar y Regalar’. 2 de marzo. Teatro Apolo
Siempre he considerado que artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños garantes del rock más llano, más natural. Dos guitarras muy corpóreas, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras cuidadas. Anoche fue la quinta vez que le vi y os dejo a partir de ahora la crónica que realizo como agencia del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Salud.
Los Stones cantaban aquello de que “es sólo rock and roll, pero me gusta” y hay algo de esa familiaridad costumbrista en la propuesta musical con la que Brasi hizo disfrutar durante hora y media al público congregado anoche en el Teatro Apolo, en lo que fue la presentación oficial de su tercer larga duración en apenas siete años. Paladar y regalar no sólo es el digno sucesor de sus hermanos mayores Tonteando el terreno (que, por cierto, regalaron a la entrada a cada uno de los presentes) y Marcaje al hombre, sino que evidencia un paso hacia la madurez compositiva en los aderezos sutiles en los arreglos, de la mano de un productor experimentado como Mario Cobo (Loquillo, The Nu Niles, Los Mambo Jambo, The Lazy Jumpers…), que tampoco quiso perderse la ocasión, llegando a salir a escena en los dos últimos temas del repertorio.
Lee el resto de esta entradaLa Dama Se Esconde – Avestruces (1985)
No fueron los más populares, no salen en las fotos retrospectivas, ni se para demasiado en ellos cuando los documentales o los reportajes ensalzan los tiempos de la Movida. Y, por descontado, estaban muy lejos de ser los que más vendían… La Dama Se Esconde (el nombre se inspira en La Dama de Shangai de Orson Welles, que no solo hizo Ciudadano Kane y La Guerra de los Mundos, claro) era entonces (y hoy lo sigue siendo) una suerte de ‘patito feo’ de lo que se vendió como moderno y como ‘cool’ cuando, paradojas de la vida, precisamente son propuestas como la suya las que sí tenían una enjundia musical, letrística, conceptual y artística mucho más perdurable y elevada que el consumo rápido de otra ‘facción’ de aquellos años. El grupo nació en Donostia en 1985 aunque sus dos integrantes (Nacho F. Goberna –encargado de la voz, guitarras, sinterizadores, y autor de todas las letras- e Ignacio Valencia de Assas –al bajo y las segundas voces) venían de compartir una experiencia previa en los más transgresores si cabe Agrimensor K (cabecera inspirada en Franz Kafka). Y eran distintos porque a su trepidante base rítmica secuenciada se sumaban desarrollos y escaladas melódicas más intrincadas, arreglos de saxo, trompeta o cuerdas, cantaban bien (que también es un plus) y unas letras que buscaban una elevación conceptual algo mayor, usando como inspiraciones desde ‘El Señor de los Anillos’ de Tolkien a la crudeza más existencial y melancólica del mencionado Kafka. Curiosamente, el paso de los años les hizo intentar ‘mimetizarse’ con el triunfo imperante, perdiendo algo de personalidad y originalidad, hasta que acabaron por dejarlo en 1993, regalando ‘un bonito cadáver’ musical al que todavía algunos personas nostálgicas recuerdan de vez en cuando. Tarde o temprano tenían que estar en esta ventana retrospectiva de cada viernes.
Lee el resto de esta entradaPignoise – 20 Aniversario
Toda la intro que realicé en la crítica remember de Esto No Es Un Disco De Punk (2005) me vale de carta de presentación. Siempre ha habido en la escena rockera de nuestro país algunas tendencias de difícil corrección. Una de ellas es el habituarse a ‘darle palos’ a una banda cuando su éxito le hace trascender más allá del público ‘sectorial’, como si todo lo que fuera ser conocidos y celebrados por gente más diversa y menos circunscrita a un género fuese una afrenta grave. (Ya lo ironizaba Evaristo Páramos en “Vendido”… «Tú nunca serás un vendido, tú nunca te venderás. Eso es porque a ti, so cretino, nadie te quiere comprar»). Cualquier grupo de rock que empezara como algo minoritario y acabara siendo mainstream llevará el sambenito. También existe otro, más específico del mundo del punk, que es que si abusas de la melodía y no descerrajas insultos está mal visto que disfrutes de ellos por más que la velocidad de la base rítmica o que las guitarras rujan con notable notoriedad. Algo así le ocurrió en su momento a Pignoise que, tras el ensayo de Melodías Desafinadas (2003) y su primer disco Esto No Es Un Disco De Punk (2005) fueron automáticamente apartados del mundillo de la supuesta autenticidad cuando les llegó el éxito con Anunciado En Televisión (2006). Y aunque es cierto que la cosa se volvió más aperturista en Cuestión De Gustos (2007)… recopilando todo dos años después en el disco en vivo Cuestión En Directo (2009), quien tuvo retuvo y, vuelvo a lo de siempre, ojalá todo ‘lo comercial’ pase por ser canciones y discos como los que han firmado a lo largo de su carrera. Ahora, con motivo del vigésimo aniversario de su fundación vienen con un álbum de celebración donde se acompañan de otras bandas, a veces coetáneas, otras de ascendencia similar, otras algo más sorprendentes, y reactualizan un sonido que, fuera de prejuicios y de más pretensiones, se me sigue haciendo muy disfrutable.
Lee el resto de esta entradaDepresión Sonora – Makinavaja
De Depresión Sonora vengo escribiendo casi desde el principio de su advenimiento musical, allá por 2020. Es el nombre del proyecto de Marcos Crespo. Un músico que en mayo de 2020 colgó en la red las canciones oscuras nacidas durante el confinamiento que se hicieron virales hasta el punto de superar el millón de reproducciones en distintas plataformas. Su secreto, además de la idoneidad del momento para títulos como “Ya No Hay Verano” o “Hasta Que Llegue La Muerte”, fue recuperar esa añeja textura sonora del post punk oscuro que en España podríamos identificar con nombres como Derribos Arias o German Coppini. Tras otro notable EP, en 2022 llegó la prueba de fuego con su primer largo, El Arte De Morir Muy Despacio, que confirmó todo lo bueno apuntado con anterioridad. Una muerte en progreso a la que arropaba con sonidos de sintes, guitarras deliciosamente lúgubres, voces lánguidas y graves, cercanas a veces a un recitado de mínima modulación tonal, pero de una efectividad brutal, en parte a unas programaciones inteligentísimas y combinadas, a veces tan maquinales que nos evocan las cadenas de producción y la hiperproducción. Lo fantástico es que su alcance no llegaba a hacer más tristes a aquellos que sienten este punto de nihilismo y vacío de crisis intergeneracional, sino que representaba un camino al que aferrarse y a encontrar respuesta auditiva a las necesidades emocionales. Un disco tan extraño como corriente, tan fabuloso como rutinario. Ahora viene con este nuevo EP de cuatro temas, Makinavaja. Y no deja de tener su aquel que un artista que representa el desencanto de una generación nacida y desarrollada entre crisis económicas y desmotivaciones varias del sistema (a todos los niveles) titule su nuevo trabajo con el nombre de un personaje que ya ‘callajeaba’ y malvivía más de diez años antes de que naciese.
Lee el resto de esta entradaRat-Zinger – Bala Per Cápita
Bajaban las aguas movidas en los últimos tiempos por el universo Rat-Zinger y reconozco que ya daba por hecho que nunca iba a haber nuevo disco tras aquel Tengan Cuidado Ahí Fuera, al que di como canto de cisne tras el maravilloso directo que, sin preverlo, parecía acabar siendo la muerte dulce de la banda. A la salida de Javi Puñales en la guitarra, el fallecimiento de su portadista habitual Carlos Undergroove (Dabunker) –Luis Sendón es el culpable de la que veis- y algunos rumores o escarceos bajo otras formaciones, el combo de las ratas rabiosas dispuestas siempre a matar al Papa descerrajan un nuevo artefacto sonoro que, también contra pronóstico, remueve y sacude (y de qué manera) los cimientos fundacionales del grupo, aportando unos tintes aún más metálicos y, por momentos, thrashers, a su armazón de punk rock y metal Motorheadiano. Con Podri a la voz, Xabier del Val a la batería y Pinky Cálico al bajo, el cuartero se completa con ‘el hacha’ de Dann Hoyos, que posiblemente sea el responsable de que ‘la bestia’ retuerza sus músculos para henchirse con más poderío. Más fuertes, las ratas de colmillos más afilados siguen galopando con espumarajos en la boca por esta segunda década de su trayectoria con la misma actitud y talante que la primera. Esto es: no hacer prisioneros, ni amigos, ni conocidos, ni dejar a indeseable con cabeza, ni concesión al descanso o al reposo. Si cuando han titulado los dos recopilatorios que adornan su discografía con aquello del “No habrá piedad para nadie”, ¿qué esperan? ¿Estampitas y bendiciones?
Lee el resto de esta entradaHechos Contra El Decoro – Danza De Los Nadie (1998)
Como hemos comentado en más de una ocasión, los tiempos de los buenos momentos de las Tiendas Tipo ofrecían una puerta a un mundo inmenso por descubrir a poco que tuvieras un poco de inquietud y el veneno por aprender tal y como era mi caso. Los precios competitivos de algunos discos al poco de su publicación o de los recopilatorios que se marcaban por entonces los propios Tipo (recordad que ya tenemos crítica de aquellos quíntuples en su volumen 1, volumen 2 y volumen 3) y otros sellos discográficos, como Discos Suicidas, Santo Grial, Subterfuge o Boa, el caso que nos ocupa. Encontraron en los UniverSOnoro una marca también bastante disfrutona. Por los estantes tengo por ahí (seguro) el volumen dos y el volumen cuatro, no sé si alguno más. El caso es que aquel cuarto capítulo se dividía en Rock en el cedé uno y en hip-hop (mezclado por Jota Mayúscula) el cedé dos. (Ya hemos comentado que el hip hop convivió muy bien por entonces con el rock de mano de nombres como 7 Notas 7 Colores, Sólo Los Solo, Violadores del Verso, La Puta Opepé, Frank T, Los Verdaderos Kreyentes, Ari y un largo etcétera. Bien. Cuando reproduje el primer y me saltó ese “La Llave De Mi Corazón” por fin pude darle nombre a la canción que había escuchado en ‘Barrio’, la película de Fernando León de Aranoa, con quien tuve la suerte de compartir años más tarde en el marco del Festival Internacional de Cine de Almería, contando al alumnado de imagen y sonido la conferencia ‘Cómo hice mi primera película’. Eran Hechos Contra El Decoro, banda que ascendió y se escindió en un margen de cinco años pero que ha sido citado como influencia por bandas como Tremenda Jauría, La Raíz, Trashtucada, Mafalda… entre otros.
Lee el resto de esta entradaConversaciones con Lichis (África Egido)
Editorial Efe Eme ha empezado el año ‘de papiroflexia’, como a veces auto bromean, con un libro que, en honor a la verdad, más de una vez se me antojó como necesario e interesante. Quizá porque siempre he tenido en estima a su protagonista, tanto musicalmente como por una empatía vital hacia el ser humano que está tras el artista y músico y que se confirma en algunas de las confidencias aparecidas en los diálogos. Este Conversaciones con Lichis, viene trabajado, construido y pulido por África Egido, antigua compañera de andanzas en otras cabeceras rocanroleras y, además, nacida el mismo día que un servidor. No bastante con esas coincidencias a ella también la ‘criticamos’ en su momento con el libro Rulo –Tres Acordes y La Verdad, un modelo ‘conversaciones’ realizado con varias entrevistas durante la pandemia. En el volumen que nos ocupa encontramos una obra en la que Lichis, líder de La Cabra Mecánica y decenas de proyectos más, conversa sin reservas tanto de su trayectoria como de sus recuerdos y peripecias vitales y musicales. Tras pasar por casi un centenar de bandas y firmar más de una decena de discos, Lichis se ha convertido en una de las voces más reconocidas y carismáticas de la escena nacional. Aunque nadie, hasta ahora, se había acercado en profundidad a conocer su historia que, por momentos, dejó entrever en unas redes sociales a las que se acercó con la bonhomía de querer fomentar un debate racional y constructivo. Entre el rumor, los errores, la autodestrucción y varias resurrecciones, Lichis se nos abre en paz y sereno tras matar alguno de sus propios demonios. Un libro que abre la puerta y que da fe de un convulso camino en la eterna búsqueda de sentirse bien con uno mismo, con y por la música.
Lee el resto de esta entradaDrugos – Todo Arde
Como ha ocurrido en numerosas ocasiones, a Drugos llegué gracias a las peticiones de tuitcríticas que llevo haciendo en Twitter – X desde hace más de diez años cada viernes. «Beben del blues y de nombres como Coque, Zigarros, Stones, Leiva o el Calamaro de “la farmacia ayuda un poco”. A seguir», escribí a propósito de su primer LP, Amor o Dinero, de 2022. «Drugos destila un rock clásico pero con matices accesibles en la voz y arreglos que, cuando no se exceden, enriquecen y le dan un aura muy vitalista y de celebración. Candidatos a crítica completa», comentaba en el mini análisis de este segundo LP la semana pasada. Y aquí estamos. Esta formación de músicos asturianos afincados en Madrid publica con este Todo Arde su asalto definitivo. Se han venido jaleando, además de dichos largos, con algún EP (Mala Puntería, 2018, Todos Tenemos Problemas 2020), singles y un medio directo en El Sótano (2021)… Un ritmo de publicación de lo más intenso desde 2017 hasta nuestros días. Y es curioso que 2023 nos siga deparando grandes descubrimientos, lo que viene a evidenciar por enésima vez que es imposible abarcar y llegar a todo y que las prescripciones son más que necesarias para no dejar pasar la oportunidad de escuchar a bandas que lo merecen. Es un disco que no inventa nada, puesto que se mueve en terrenos conocidos del rock, el pop, el blues, country y los devaneos por terrenos de rock latino a lo argentino o incluso con alguna que otro más folclórico castizo, pero es meritorio y plausible que lo haga con una entereza disfrutable, con buenas canciones, buenas historias y una ejecución muy solvente. Vieja usanza, nuevos disfrutes.
Lee el resto de esta entradaLos Pelukeros de Punset – La Venganza de los Pacifistas
Los palentinos Los Pelukeros de Punset llevan ya más de ocho años currándoselo y he de reconocer que no sé por qué su repercusión a estas alturas es ya mucho mayor de la que atesoran a tenor de una evolución más que plausible y una ejecución, he aquí lo más importante, que se ha ido afinando y puliendo en cada uno de las cuatro grandes referencias de su discografía. Se estrenaron en 2016 con un larga duración homónimo que ya daba pistas de su alternancia en sonidos de punk rock con muy buen gusto por la melodía y una parte hedonística que le entronca con algunos ‘paisanos’ como Catalina Grande Piñón Pequeño o Paté De Pato. Es cierto que, quizá haciendo gala a su título, Haciendo El Primate en 2019 embrutecía un poco el tono y en que en el EP Me Río De Ti de 2021 la cosa se hardcoreteó un tanto (ese cameo en “La Lucha Solidaria (VDBROCK)” con Desakato, Segismundo Toxicómano y Debakle tendría mucho que ver). Hace justo un mes veía la luz esta La Venganza de los Pacifistas que es ya su cuarta entrega que, ahora sí, ajusta todas las virtudes (sonido, melodías, letras, voces) y equilibra el resultado final para despachar diez canciones rotundas y redondas, con más hueco incluso para una cierta introspección o enfoques más serios, que le van quedando ya de lo más apropiado, lo que debería servirles para un aumentar de manera considerable su alcance. El tiempo dirá pero hoy, al fin, se estrenan en esta casa.
Lee el resto de esta entradaToldos Verdes – Toldos Verdes
Para quien viva en grandes ciudades es habitual ver los grandes bloques repletos de ese impersonal pedazo de tela casi uniformado. Urbanitas, jóvenes y de Madrid, Toldos Verdes da desde su nombre de cabecera las pistas de su propuesta. Una visión ligeramente ácida y descreída de todo, lo que conecta con la irredenta y bullanguera actitud punk, y la suficiente dosis de humor y guitarras fuertes y rápidas para que todo tenga un aire bailable y despreocupado propio de la edad que les toca. El cuarteto debuta con este primer largo tras haber presentado varias canciones previas (algunas incluidas aquí, otras no), para dar como resultado un álbum de veinte minutos al que mejor es no tomárselo demasiado en serio para poder disfrutarlo en lo que podríamos denominar como su ‘manual de uso no escrito’. El tiempo y las modas hacen que, de nuestra parte, celebremos el advenimiento de bandas que siguen cortadas por el patrón clásicos de guitarras, bajo y batería, que quieren seguir haciendo ruido y manteniendo la distorsión, sea a veces con arreglos más accesibles (a lo indie) o más ruidosos, a lo ría bilbaína o británica. Un disco fresco, de consumo rápido, pero que nos llama la atención lo suficiente como para tenerles en cuenta de cara a próximas entregas. No creo que tarden demasiado y apuntan buenas maneras.
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