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Andrés Calamaro. El Ejido. 14 de mayo

Después del regreso a los escenarios en México hace unas semanas, primeros asaltos de una gira que se prevé cuantiosa, movida y heterogénea, Andrés Calamaro inició el pasado sábado su periplo en España en el Teatro Auditorio de El Ejido. Una plaza ‘extraña’, toda vez que se trata de la tercera ciudad de la provincia almeriense, pero que vino a engordar un tanto la solera estelar del municipio, que presume, como bien sabe y referenció el propio Andrés, de haber traído a The Rolling Stones (y hacerles tomar gazpacho para loa de las hortalizas de la zona) o haber celebrado un festival que reunió a nombres propios tan poderosos como Guns N’ Roses, Placebo, Pretenders, Deftones o Fun Lovin’ Criminals, además del propio Calamaro con Ariel Rot, allá por 2006. Tantas ganas como interrogantes, que se disolvieron pronto, para un concierto que acabó siendo una pura celebración de vida gracias a un especialmente feliz y comunicativo artista, por momentos pletórico, pues, como a Sabina, le sobraban los motivos. Se reencontraba al fin con los escenarios de nuestro país, al día siguiente recibía la Medalla de la ciudad de Madrid con motivo de la festividad de San Isidro, la nueva crew de sonido cumplió con creces (salvo una mínima incidencia en el segundo tercio de concierto) y además se encontró con un público bastante caliente, con presencia argentina, que elevó el nivel de los coros cuando era preciso y necesario. Tal era la sensación de comodidad que hasta compartió muchas de sus opiniones asalmonadas (es decir, contracorriente) a veces con más tino que otras, pero siempre con su particular Honestidad Brutal de sinceridad, sin que sea necesario estar de acuerdo en todo con él para disfrutar de una propuesta musical fantástica. Andrés inicia gira en España en un momento de dulce. Si pueden no se lo pierdan. (FOTOS: Jesús Amat, cedidas por cortesía a RockSesión).

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Siniestro Total. Últimos conciertos. Wizink Center, 6 y 7 de mayo

Ahora que han remitido los últimos dolores musculares de darlo todo en el doble concierto de despedida de Siniestro Total en Wizink Center solo nos queda decir… ¡que nos quiten lo bailado! Curiosos tiempos en los que vivimos en los que a un personaje público le hace falta morirse para que sea considerado un genio irrepetible, sea cine, literatura, filosofía, pintura, escultura y, ay, claro que también, la música. La última llamada de Siniestro Total, una banda que había reducido sus conciertos a las llamadas de festivales (por cierto los grandes del pim pam pum y el trompeteo festero ignorándolos casi de manera sistemática durante una década) y fiestas patronales de localidades con tradición de ‘noche rockera’, puesto que ‘el mercado’ de salas tampoco es que dé para demasiado, provocó un delirio colectivo que les llevó a vender más entradas para un concierto en el que solo actuaban ellos de toda su carrera. Por partida doble. En primer lugar con una fecha, la del viernes, 6 de mayo, para la que despacharon unas 14.000 entradas en apenas seis días. Se lo pensaron un poco y al final acabó saliendo una segunda cita versión redux (desde el principio no se podían adquirir las localidades de grada laterales ni superiores centrales) pero con otras casi 9.000 vendidas. El cariño mostrado por el público los meses previos y el vivido en el Wizink ha sido abrumador. Superando con creces a un cierto sector cansino (que todo grupo tiene) que ha intentado buscar una supuesta confrontación, incluso en el ‘velatorio’ de la banda, entre los Julianistas y los Costistas. Ellos, Julián Hernández y Miguel Costas, que dejó la banda en el 94, y el resto de músicos han dado un ejemplo magistral de cómo se debe actuar en situaciones que merecen enterrar divisiones, ofreciendo la despedida perfecta para quienes soñaban volver a verles en escena juntos o, en mi caso, por vez primera. Un aquelarre de dos días en los que todo lo bueno compensa con creces los peros. (FOTOS de Rubén G. Herrera para RockSesión).

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Rock and Roll por Ucrania: Los Vinilos, Trifásico, Tru-Desert Trío, Los Summers y The Sun Rockets

A la tercera fue la vencida… aunque estuvo a punto de no serlo tampoco. El evento ‘Rock and Roll por Ucrania’ que había organizado el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería a beneficio de Cruz Roja y su línea de trabajo, apoyo y acogida del pueblo ucraniano se había fijado en primera instancia para el 17 de marzo. Fue entonces cuando la calima apareció por la Península. Se retrasó al 24 de marzo pero, en esta segunda ocasión, la lluvia provocó un nuevo aplazamiento para otra semana más, el 31 de marzo. Ayer, de nuevo la inestabilidad climatológica hacía temer el evento a mediodía, así que se apostó por llevarlo a cubierto para curarse en salud y, por fin, dar salida a un repóker de bandas locales que hicieron rugir guitarras, bajos y baterías de manera altruista para ayudar al pueblo ucraniano, a los civiles, que son los primeros que padecen la sinrazón de quienes ostentan el poder. Los Vinilos, Trifásico, Tru-Desert Trío, Los Summers y The Sun Rockets eran los invitados, además de la violinista ucraniana Nadia Rudenko. A partir de este momento os dejo la crónica realizada como redactor del Área de Cultura, a través de la agencia Contraportada / Pisadas en la luna. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado).

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Capitán Cobarde. Palabra de Músico. 18 de marzo

Hay barcos y trenes a los que uno se sube cuando ya están en marchas porque antes desconocía de su existencia, o porque no sabía valorarlo en su momento. Pero hay otros en los que uno está desde el principio de los tiempos, en el caso de la música, desde antes incluso de que sacara su primer disco. Y verlos evolucionar, y evolucionar a la vez con ellos, con el paso de los años, comprobando como las viejas emociones siguen estando ahí mientras llegan otras de matices nuevos y se aprenden y perfeccionan otras formas de cantar, de contar, de revestir la música… Es la magia de la que uno se siente partícipe. Como los ‘te quiero’, no por haberlo escrito o dicho en tantas ocasiones deja de ser una verdad que se reafirma en cada una de las oportunidades y anoche volvió a pasar viendo a Capitán Cobarde en una nueva cita de Palabra de Músico. Un formato de Kuver Producciones que consiste en una pequeña entrevista previa antes del concierto, generalmente de corte intimista. Como ya dejé patente una vez más en la crítica de su último disco, Camino De Vuelta, Alberto es un grande. Ha tenido que lidiar con sus propios conflictos y, también, con cierto anquilosamiento carca del público rockero… y el no rockero. Porque en su viaje musical ha perdido a esa gente que, sin escalas de colores de por medio, pasa del sí al no, del blanco al negro sin prestar atención. Demasiado rockero y ‘azalvajao’, que diría Tomasito, para los puristas de la música de autor, americana y folk más circunspectos, demasiado ‘verso libre’ para los que le gusta que el rock poeta sea de una determinada manera. Que se lo pierdan. Anoche Capitán Cobarde demostró una vez más que tiene verdad y corazón en la voz y en los dedos. Por muchos más años. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Contraportada / Pisadas En La Luna.

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Quique González. Almería. 11 de marzo

Lo bueno de que un artista como Quique González tenga el metrónomo de publicar disco en una media de cada dos años, incluso a veces menos, si incluimos el directo de Radio Station y el maxi Clase Media (realmente, solo el espacio entre Daiquiri Blues y Delantera Mítica alargó en exceso la espera) es que se puede disfrutar de las distintas giras en un plazo relativamente corto. También tuvo algo de ‘suerte’ (si es que se puede usar este término para hablar de una pandemia) ya que los primeros confinamientos y el parón llegaron cuando había desplegado buena parte de la gira de Las Palabras Vividas. Con algún concierto ‘de nueva normalidad’, Quique se centró en escribir y dar forma a las canciones de su siguiente trabajo. Otra magnífica joya atemporal, como acostumbra, y consiguiendo que todo sea distinto pero acogedoramente familiar. Cerca de cumplir tres décadas en los escenarios y casi 25 años después de su debut con Personal, ha conseguido ser una de las voces más autorizadas del rock de autor de nuestro país. Sin alardes, sin salidas de guión, sin exabruptos, sin dar una voz más alta que otra. Ya hablan sus temas, que están repletos de esa cotidianidad dolorosa, porque la intensidad de las emociones que marcan duele para siempre. No se van. Como las grandes canciones que pueblan su discografía y su repertorio. Hay tanto material en sus álbumes que Quique puede hacer el concierto más complaciente o el más críptico y bizarro. Acostumbrados casi que a lo segundo, creo que el de anoche, el de esta gira, es uno de los set más equilibrados de los últimos tiempos. Un acto de celebración sustentado en un tercio por temas de Sur En El Valle, otro tanto por éxitos indiscutibles y otro tanto por gemas que van ganando quilates con el paso de los años. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Contraportada / Pisadas En La Luna. Las fotos son de José Antonio Holgado. Salud.

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En Clave de Soul. Teatro Apolo. 5 de marzo

Como vengo contando desde el comienzo del año, casi en una línea o sección temática paralela, las últimas semanas, entre unas cosas y otras, han sido las más prolíficas en cuanto a la concentración de entradas dedicadas a bandas, grupos y solistas de mi Almería natal. Esos héroes alejados de los grandes focos que se mueven, se curten y se trabajan todo el circuito local y provincial, con algunas esporádicas salidas, con la misma ilusión de quien llena el Wizink Center. No son los únicos. En cada una de las capitales de provincia, en cada región, hay bandas que valen mucho la pena y que merecen ser vistos y escuchados aunque ellos no protagonicen grandes lanzamientos. Y por eso aprovecho la enésima oportunidad para pediros que no les deis la espalda. Desde que abrimos RockSesión hace justo diez años (mañana lo celebramos con un artículo específico) hasta hoy he ido aumentando ese ‘cariño’ y esa atención a estas bandas. No me importa que tenga menos visitas. Lo merecen. Como lo merecen todos esos grupos de notables propuestas que se le pegan una y otra vez con el desprecio de las salas y la callada por respuesta de los festivales (no hay nada que haga más daño que la indiferencia ante una ilusión o alusión interpelada). Me pasa también con ‘bandas menores’ de las que aquí escribo con igual atención que las grandes consolidadas: la sensación de gratitud y hasta de sorpresa que después transmiten es más que suficiente. Por eso, si desde el 30 de diciembre hasta hoy, han pasado por aquí Brasi, JJ Fuentes (por partida doble), Antonio Álvarez (por partida doble), Lepanto, Los Ruina, El Lunático, Juan Trece, El Bombo o The River Band… Hoy es el turno para En Clave de Soul, y aunque es cierto que el género se nos va un poco de mano, el cuarto concierto ‘almeriense’ en el Teatro Apolo del mes también merecía estar. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Sea.

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Antonio Álvarez. Teatro Apolo. 18 de febrero

Como bien recordaréis, decidí comenzar con el año de crítica el pasado mes de enero, dando salida a una buena colección de discos locales, de bandas de mi ciudad que, como en todas, buscan hacerse valer y notar, que les escuchen, tan solo eso, porque nada desmerece a otros tantos venidos de fuera. A veces, me incluyo, tendemos a valorar más a grupos de fuera, a pensar que lo de tu circuito no está a la altura y lo cierto es que si uno se detiene y se para a escuchar, lo tienen todo para gozar de un buen disco, de un buen concierto: canciones honestas, muchas ganas y un saber hacer curtido con fuerza de voluntad. En ese camino, el pasado 11 de enero escribía de Libre Asociación de Ideas, el quinto disco en solitario de Antonio Álvarez. Un pechinero almeriense de 51 años que ha hecho su camino en Granada, y que tiene las ganas y los sueños de quien empieza. Apenas un mes después de escribir la crítica del disco, me llegaba cubrir el concierto de presentación en el Teatro Apolo, que en este febrero ha abierto sus puertas a estas bandas, previamente con JJ Fuentes y The River Band. Anoche, volví al lugar y seguimos gozando de estos pequeños placeres sin grandilocuencias, de tú a tú. Así que a partir de este momento os dejo la crónica realizada como periodista del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado para Contraportada / Pisadas En La Luna).

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The River Band. Teatro Apolo. 11 de febrero

Con cientos y cientos de conciertos escudriñados como cronista y crítico, a uno le remueve y conmueve cuando, sin tener referencias ni expectativas creadas uno acaba saliendo de la actuación satisfecho y con una sacudida de la ilusión más primigenia de lo que es la música en directo. Anoche, como periodista del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, me tocaba cubrir el concierto de la banda local The River Band. De ellos sabía que hacían versiones y que iban a tocar sus primeras 14 canciones propias de un disco que todavía no ha salido a la venta. Sabía que era una banda de músicos experimentados, pero no me podía imaginar la ilusión que podrían ser capaces de transmitir, con guitarra y bajo superclase de tiempos dorados, con un baterista de 67 años y un vocalista sin delirios de grandeza. Simple, puro y sano rock and roll. Sin más. Si es que no hace falta más. Os dejo a partir de aquí la crónica realizada para el Área de lo que pasó anoche en el Teatro Apolo. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado)

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La Oreja de Van Gogh. Roquetas de Mar. 5 de febrero

Vale lo escrito hace un par de días con la crítica remember de El Dorado de Revólver para resumir también las sensaciones de ver anoche en directo a La Oreja de Van Gogh. Es otro nombre que, por derecho propio, nos evoca algo tan en desuso en tantos aspectos como, sencillamente, la normalidad, por aquello de que las tendencias hayan hecho que la música con buen gusto dejara de ser superventas a cambio de otros productos más procesados. Por eso a Carlos Goñi, a otros muchos de aquella generación y, en ese círculo de pop rock orgánico, también a La Oreja de Van Gogh hay que estarles siempre agradecidos, como decía el tito Rosen. Anoche, como acompañante delegado de un regalo de Reyes Magos, volvía a reencontrarme con la banda donostiarra 18 años después de verla en directo con la gira de Lo Que Te Conté Mientras Te Hacías La Dormida. Ha llovido mucho desde entonces, incluso reconozco haber desconectado bastante de sus siguientes trabajos discográficos pero el respeto y la consideración hacia ellos siempre lo he mantenido intacto. Incluso me parecía muy meritorio y solvente el difícil papel que tuvo que asumir Leire Martínez al situarse al frente tras la salida de Amaia y lo bien que ha defendido las canciones antiguas como las que la banda ha firmado con ella en la formación. Y lo cierto es que, comprobado anoche, el repertorio no acusa en la dinámica si unas canciones son de una época u otra porque la homogeneidad viene de la mano de un quinteto que toca sin pretensiones y sin esa necesidad que ha impuesto el ‘moderneo indie’ de estar constantemente sobreexcitado en la sucesión de canciones y en la necesidad del efectismo. Normalidad, belleza en las canciones, prestancia y elegancia en los movimientos. Tan sencillo como ya infrecuente.

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JJ Fuentes. Teatro Apolo. 4 de febrero

Hace un par de semanas os escribía del segundo disco de este autor rockero almeriense. Anoche tuve la oportunidad de cubrir el concierto de presentación y, a partir de este momento, os dejo la crítica realizada para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. El roquetero JJ Fuentes fue el encargado, anoche, de iniciar la serie de conciertos de artistas y bandas almerienses que presentarán sus nuevos trabajos discográficos gracias al firme apoyo decidido del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, que sigue al lado de los creadores locales, más si cabe en estos tiempos de pandemia. Corazón de fuego y miel es el título del segundo álbum de JJ Fuentes, que sonó anoche en su totalidad junto con varios temas de su prometedor estreno titulado Cuestión de honor. Una noche en la que estuvo acompañado de por su productor, Ángel Peñalver en la guitarra y pedal steel, José Trujillo a la batería, Álex Martínez al bajo y Juan Antonio Hernández en coros, percusiones y acústica. Un cantautor rockero reafirmó anoche su querencia por las letras regadas de referencias literarias, cinematográficas y culturales para presentar historias de sentimientos tan universales como el amor, la pérdida, la ilusión, el desengaño o la reflexión. Después de, como tantas bandas, ver recortada la gira de presentación de su debut a causa de las primeras fases y olas de la pandemia, decidió trabajar en nuevas canciones, de las que doce se reúnen en ‘Corazón de fuego y miel’ donde gana en accesibilidad en las melodías y en los estribillos, encontrando un equilibrio con ese tono sobrio y cuidado de los textos, que le emparentan de manera irremediable con nombres como José Ignacio Lapido, Hendrik Röver de Los Deltonos o el lado más circunspecto de Carlos Tarque y M-Clan. Una música que quizá se presenta muy arquetípica en las formas pero con un resultado que admite muy pocas pegas.

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