Vinotinto – De Mala Uva

70 Vinotinto Mala UvaVinotinto es uno de esos grupos que despiertan la curiosidad solo leyendo su composición, de ver “a qué narices puede sonar esto”. Lo es porque es un spin-off de gente que viene de los grupos Sínkope, Uróboros (la banda que acompaña el trayecto en solitario emprendido por José Andrea) y, alguno de ellos, excomponentes de Mago De Oz. Con esos mimbres, de primeras, es difícil imaginar cuál puede ser el resultado. Escuchado y reescuchado el disco, encontramos un álbum que ante todo tiene un agradable sabor (ya que hablamos de vino) a ausencia de grandes pretensiones. Es la suma de talentos que han querido (y podido) permitirse el lujo de grabar algo ajeno a sus bandas principales. ¿Que a qué suena?

Cuando escuches el disco las primeras veces te costará desvincular la voz de Vito Íñiguez. Y es que el vocalista de Sínkope tiene un registro vocal y unas formas de cantar tan enraizadas que es complicado olvidarte de que esto es otra cosa. La formación se completa con Alberto David a las guitarras (Sinkope), Sergio Cisneros “Kiskilla” a los teclados y Pedro Díaz “Peri” al bajo (Uróboros, Ex Mago de Oz), Juan Flores “Chino” a las guitarras (Sinkope, Uróboros), y Luis Miguel García a la batería (ex Sínkope y ex El Gitano, La Cabra y La Trompeta), que son los que musicalmente han intentado llevar a Vinotinto a múltiples y diferentes ambientes.

Ante todo hay rocanrol. Es la base de este juego y el punto en común en el que todos se iban a sentir cómodos. A partir de ese punto de salida el disco da mucho juego. Hay pasajes vocales que intentan sonar flamencos, los teclados de Kiskilla crean atmósferas y contrapuntos que equilibran la rugosidad vocal del citado Vito, mientras que las guitarras, menos cortantes que en Sínkope y más corpóreas que en Uróboros, pasan de los riffs de aroma clásico a desarrollos progresivos más elaborados y los solos inconfundibles de “Chino”, mientras que “El Peri” demuestra su versatilidad ante cualquier estilo, ya sea haciendo heavy con Mago de Oz y Ars Amandi, como haciendo rocanrol con velocidad punk en Canallas.

Mientras que ‘Pa Tocarnos Sin Parar’ tiene un corte clásico, ‘Te Recuerdo Caminando’ sí que ofrece múltiples matices y unos desarrollos muy alejados de la banda extremeña. Los teclados ganan protagonismo en las partes instrumentales y los ritmos de guitarra alcanzan una melodía progresiva que suena a “soplo de aire fresco”, como dice la letra. El tracklist sorprende dos canciones que bajan bastante el pistón. En primer lugar con una balada muy clásica, con mucho piano a solas, como con ‘De Tus Besos De Agua Fresca’, una muy bella y vibrante letra, muy propia de Íñiguez. ‘Cien Animales’ es un medio tiempo de libertad romántica con ligeros punteos con retrogusto a blues.

‘Voy Contigo’ destaca por la melodía de guitarra circular que se desarrolla en el previo al estribillo, verdaderamente diferencial, al igual que la línea de bajo del estribillo, que culmina con un ‘extraño’ remate de teclados, que casi parece una improvisación. Como guinda un solo de “El Chino”. Aquí sí hay experimentación y riesgo, como en el estribillo-break de ‘Vete A Ver (No Se Ve)’ en el que la voz de Vito se vuelve flamenca acompañada de teclados.

Y es que, intencionado o no, el paso de las canciones va sumergiendo al oyente en pasajes cada vez más arriesgados. (O quizá que los efluvios del vino tinto empieza a hacer sus efectos). ‘A Por Tu Miel’ es un impresionante tema de corte hard rockero, muy compacto y bien cimentado de nuevo en “Kiskilla” y una base rítmica sobria pero contundente. Hasta Vito se atreve a perder rugosidad en su voz en algunos tramos para beneficio de la melodía y la atmósfera generada. Por si faltaban ingredientes y variedad, ‘Que Nos Bese El Jaleo’ tiene un riff muy contundente como contrapunto a una canción de marcada querencia funky.

El último tercio de disco arranca con una muy explícita ‘El Negocio De Dios’, la canción más acelerada de todo el álbum. Un rocanrol de sabor añejo. Aunque para añejo el riff de apertura de ‘El Vino Tinto y El R’n’R’, que parece extraído de cualquier pasaje de la discografía de unos australianos llamados AC/DC. Los últimos tragos vienen con la instrumental ‘Pepi La Punki’, dos minutos y medio trepidantes en los que hay espacio para todo y donde se consigue un desarrollo adictivo que viene a reflejar la verdadera grandeza de esta reunión de músicos. Brillante.

Para cerrar, volcamos la botella sin miedo a los posos de ‘Y Me Parto La Cara’, el tema más extenso del álbum que, en cierta forma, viene a sintetizar la filosofía de un trabajo entretenido, de escucha oxigenada y de color rojo intenso. ¿Cómo de serio y qué continuidad tendrá el proyecto? El tiempo dirá, por lo pronto la mitad de unos están en Latinoamérica y la otra mitad está a punto de sacar su octavo disco en estudio. Poco espacio hay en la bodega, por ahora.

En Spotify.

Tracklist:

  1. Pa Tocarnos Sin Parar
  2. Te Recuerdo Caminando
  3. De Tus Besos De Agua Fresca
  4. Cien Animales
  5. Voy Contigo
  6. Vete A Ver (No Se Ve)
  7. A Por Tu Miel
  8. Que Nos Bese El Jaleo
  9. El Negocio De Dios
  10. El Vino Tinto y El R’n’R
  11. Pepi La Punki
  12. Y Me Parto La Cara

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Publicado el junio 25, 2013 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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