Loquillo – Viento Del Este

Loquillo Viento Del EsteA veces el personaje es tan fuerte y tiene tantas connotaciones en ámbitos distintos que casi la mayoría de ‘consumidores’ de música (y de des-opinión pública) no pueden emitir un juicio de valor sobre una obra desde un término medianamente objetivo. Negar las cualidades artísticas de Loquillo después de más de tres décadas es tener una reducción de miras bastante importante. Hay quien le achaca que no compone, que no toca instrumentos… Bueno, tampoco lo hacía doña Concha Piquer o Juana Reina y ambas derrochaban más arte por poro de lo que jamás cualquiera de estos voceros podría soñar. Luego están los que hablan de su ‘apoyo’ a Ciudadanos o del anuncio de Banco Sabadell… Sin comentarios. Otra cosa es que criticar, porque se valora su pasado, los derroteros o pasos dados tanto en sus decisiones profesionales que afectan a personas o sus últimos trabajos. Ese es otro cantar y ahí sí podemos entrar a debatir o argumentar. Hecha esta aclaración, abrimos la ventana y dejamos que entre el Viento Del Este. A ver qué tal.

Loquillo comenzó hace unos años a echar a gente de su alrededor que durante mucho tiempo fueron brazos y báculos de confianza. Una afronta a un código de lealtad que tanto ha proclamado en sus canciones y que a tantos ha enamorado, entre los que me incluyo. A eso se han sumado varios traspiés artísticos, aunque todo su equipo negará siempre la mayor. La gira con Ariel Rot y Leiva no fue lo existosa que se presuponía y se vendió, premio a la mejor gira del año por Rolling Stone incluida. (Claro, que así ha acabado la cabecera). Cambios de recinto a espacios más pequeños, regalos de numerosas invitaciones en las grandes plazas para no dar el ‘cante’. (Especialmente en Barcelona). Fue una gira cara, que no cumplió las expectativas y que, con perspectiva, se ve como un sucedáneo de aquella fallida intentona de Loquillo, Bunbury, Andrés Calamaro y Jaime Urrutia. Dicen que por egos… Rellenen la quiniela y hagan sus cábalas.

Tampoco ha sentado bien en términos de ‘código de honor’ la salida de Jaime Stinus. “Cuando llegó Jaime Stinus, pasamos de ser un equipo que estaba a punto de bajar a segunda, a ser un equipo que jugaba en la Champions”, llegó a decir Loquillo. Stinus y, sin duda, Igor Paskual tuvieron buena culpa del resurgimiento en la primera década del siglo XXI de Loquillo, en sonido, en calidad de directo, en canciones… El caso es que Stinus queda fuera y el hombre fuete pasa a ser Mario Cobo que toma ese papel de guitarrista y productor –junto a Josu García– después del trabajo realizado como The Nu Niles en Código Rocker.

Resulta curioso el anuncio de grabación de directo en Las Ventas (septiembre) muy poco después del concierto de Granada, registrado en El Creyente. El nefasto sonido del trabajo considero que es el principal culpable de que se haya programado otro directo tan pronto. ¿Quizá también tiene parte de culpa de la salida de Stinus? Eso sí que no lo sé. De nuevo decisiones atropelladas o poco certeras (la de aquella edición) como también lo parece que este cacareado nuevo disco y reinvención se cimente en una foto de portada que tiene casi cinco años, de entrevistas promocionales en Latinoamérica. Y alguna de las canciones que aquí se recogen por esa edad andan.

¿Y qué tal la docena de canciones? Vamos a ello. ‘Salud y Rock and Roll’ juega con ese metalenguaje rockero tan frecuente de Loquillo y los suyos. El aire cantinero-tabernario-arrancherado del estribillo empasta muy bien con el fraseo que argumenta. No está al nivel de ‘Rock’n’Roll Actitud’, pero con las escuchas y ese puente percutido con vientos hace que se acabe cogiéndole cariño. ‘En El Final De Los Días’ es un brusco corte, un tema mucho más sesudo y creciente, en el que Loquillo cuenta con la pluma y voz de Leiva. Es un medio tiempo ampuloso donde ya se vislumbra una querencia gospeliana que explotará en el corte final. “Le pregunte a los clásicos por mis tendencias suicidas. Me miraron sonriendo, ‘las excusas siempre son las mismas’” es una de las mejores frases del álbum. En ‘A Tono Bravo’ se nota la mano de Segarra y Paskual en la composición, una suerte caballeresca y castiza llena de referencias a figuras indiscutibles, Lope, Quevedo, Espronceda, Cervantes, Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Himno de Riego… Un rocanrol de coreo clásico, efectista y certero. Consumo rápida y escala aprehensible para los directos. ‘Limusinas y Estrellas’ nos trae de nuevo a Sabino. Una entrada macarrónica a lo Burning empaca un tema mucho más actual con un tratamiento atmosférico de teclas y hasta en la reverberación vocal y coros de Loquillo. Puro estilo ‘old school’.

Rusty’, elegida como segundo adelanto del disco, destaca por el juego rítmico apuntado pero no explotado. La percusión ejecuta un ritmo inusual para los formatos tradicionales del sonido del Loco, pero puestos a jugar debería haber tenido un mayor protagonismo en la mezcla a cambio de los metales, impecables e impolutos, eso sí. ‘El Mundo Que Conocimos’ apunta a héroes caídos y a sueños golpeados por la realidad. La Europa que ganamos, la España que perdimos… El aura del corte es poderoso y la interpretación vocal de Loquillo, entre el desencanto y la rabia le dan un resultado final sobresaliente. El pop psicodélico de Los Negativos es reivindicado, como ya hiciera en otros discos con Lone Star o Los Sirex, en la versión ‘Viaje Al Norte’. Un buen corte que mantiene la pulsión y nos ofrece una gran línea de bajo y desarrollo instrumental pseudo oriental en la parte central. El segundo tercio del álbum se completa con ‘Las Ventajas de Perderte’ apunta la contraste. Es una de las letras más descarnadas del disco arropada de una melodiosa estructura que bambolea el despechado texto.

‘Los Dioses Nos Engañan’, de Gabriel Sopeña, es uno de mis cortes preferidos. Por lo adusto del fraseo, el toque country de las guitarras iniciales, los arreglos de violín el nihilismo ateísta rebozado de filosofía Nietzsche. Sobresaliente. El country suena mucho más canónico en ‘Viento Del Este’, claro influjo portuario y tabernario de un Igor Paskual siempre infalible. Los del gatillo fácil tienen una nueva excusa para vilipendiar al gigante de dos metros: ¡un rockero versionando a Julio Iglesias! Sin embargo, a mí me pone bastante el ‘Me Olvidé De Vivir’ que se marca Loquillo y su banda, dando salida a su gran capacidad de crooner, muy Nueve Tragos, y que quizá merezca ser un camino a explotar para próximos trabajos. El cierre viene con la negra y mayúscula ‘Acto De Fe’. Una canción cruda y dura en sus inicios mortuorios, pero que acaba insuflando una enorme inyección de energía y poder, especialmente por esos coros góspel comentados más arriba. Un tema solemne.

Así se remata un disco que supone un paso más en una carrera kilométrica y que debería resituar “la línea clara” después de unos años convulsos. Yo siempre tuve fe en el artista. Lo demás, es otro cantar.

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En Spotify.

Tracklist:

  1. Salud y Rock and Roll
  2. En El Final De Los Días
  3. A Tono Bravo
  4. Limusinas y Estrellas
  5. Rusty
  6. El Mundo Que Conocimos
  7. Viaje Al Norte
  8. Las Ventajas De Perderte
  9. Los Dioses Engañan
  10. Viento Del Este
  11. Me Olvidé De Vivir
  12. Acto De Fe

 

 

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Publicado el abril 27, 2016 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Echando de esa manera de la banda a Jaime Stinus ha dejado bien claro la clase de persona que es. Su penitencia: la mierda de disco que ha publicado… relleno barato. Todas las canciones recuerdan a otras de su repertorio. Suena mal, no hay nada que brille en el album. Y no hablemos de los singles…. “salud y rock” es más penoso que David Bisbal y “Rusty” de rock tiene lo que Elvis de flamenco.

    En otros tiempos aun podíamos creernos la fachada de este tipo de “rock star ibérico”, pero después de tanto ridículo y de ver lo endiosado que está, lo mejor es dejar que compren sus discos la gente que no tiene ni idea de rock and roll y que le sigan lamiendo el culo.

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