Loquillo – La Nave De Los Locos

Es cierto que nunca le ha importado demasiado el qué dirán pero, ahora más que nunca, Loquillo ha llegado a un punto de su carrera artística que se puede permitir hacer lo que quiera, lo que le pida el cuerpo. Que si una compilación doble en directo con ‘Hermanos de Sangre’, un disco como ‘Balmoral’, clásico con solo nacer y con una canción bailable como ‘Sol’, musicar poemas incorrectos en ‘Su Nombre Era El De Todas Las Mujeres’ y hacer una gira de teatros atípica con todo lo incomprendido de su vasto repertorio. Ahora, para cerrar un año prolífico presenta ‘La Nave De Los Locos’, un disco con diez canciones escritas por Sabino Méndez en las últimas tres décadas, cerrando así cualquier atisbo de polémica pasada.

Tras la semilla de acercamiento plantada en el concierto registrado en ‘Hermanos de Sangre’ en el que invitó a Sabino a participar en ‘Rock And Roll Star’ y ‘Cadillac Solitario’, la relación se ha ido recuperando poco a poco. En ‘Balmoral’, donde Loquillo se rodeó de todos los compositores fundamentales de su carrera (Stinus, Urrutia, Igor Paskual, Carlos Segarra, Gabriel Sopena o Luis Alberto de Cuenca), volvió a dar otro paso con dos nuevos temas: el citado ‘Sol’, con revolucionario sonido, y ‘Balmoral’. Desde ese momento a Loquillo le ronda por la cabeza recuperar canciones de uno de los letristas más reputados (el mejor, junto a Carlos Berlanga y Antonio Vega, según el propio Loco) y ese momento ha visto la luz ahora.

Y para ello ha seguido la línea clara que fijó desde que despachó a los Trogloditas. Se ha acompañado de la banda con la que ha crecido y explorado en un sonido renovado: el vigor de Igor Paskual, la sabiduría de Jaime Stinus, y Josu García a las guitarras, Laurent Castagnet en la batería, Santi Comet en los teclados y Alfonso Alcalá al bajo.

El álbum es rocanrol hasta en su concepto de creación. Loquillo grabó las voces en apenas diez días con la seguridad que confiere el trabajo de una banda gestionada desde la producción musical (y personal) de Jaime Stinus que vuelve a superar sus trabajos anteriores. (A veces la vida es justa y a Stinus, aunque tarde, le ha llegado el reconocimiento que merece). Rocanrol por las peleas en el estudio entre Stinus y Sabino en torno a la concepción de las canciones, contemporáneo el primero, clasicista el segundo. Pero Loquillo siempre se sale con la suya y al final el resultado de su decisión son diez canciones poderosas que a la segunda escucha parece que llevas escuchando toda la vida. Y parte del mérito es la capacidad de Sabino de escribir canciones atemporales.

Desde la entrada, ‘Sin Novedad En El Paraíso’, ahora rebautizada como ‘La Nave De Los Locos’ es un tema que, compuesto en los 90, se convierte en un canto social y generacional de plena vigencia. (“Mar está en el paro, Rosa hace terapia (…), Oriol se pelea por un puesto fijo (…) Curas policías, reyes o payasos (…) Y yo bailo el Rock”). En la misma línea, ‘Contento’, una actitud desafiante sin duda a estos tiempos: “en la calle la lucha sigue siendo igual, tan cotidiana y tan sucia, pero llega a emocionar”, con un final que el propio Jagger pediría bailar.

‘El Mundo Necesita Hombres Objeto’ mantiene la magia de esos estribillos poderosos de Sabino y el descaro veterano de Loquillo, que siempre clavó el papel, culminando con un punteo sucio que se arrastra hasta el estribillo final. El inicio rítmico del álbum se completa con ‘Muñecas Rusas’, al borde del glam, palmeos incluidos.

‘Paseo Solo’ y la excepcional ‘Mi Bella Ayudante En Mallas’ (otra de las canciones grabadas hace años por Sabino en solitario) son dos bellos contrapuntos que equilibran en su ecuador el disco. Con un Loquillo mucho más grave. Medio tiempo marca de la casa el primero, pseudo tango oscuro y ganster el segundo.

En el tramo final, ‘De Vez En Cuando y Para Siempre’ evoca tiempos ochenteros con una guitarra menos distorsionada, convirtiéndose en uno de los temas más completos del disco, porque viene a reflejar todo lo que ha sido Loquillo en estos más de treinta años. ‘Planeta Rock’ (otra ya grabada por Sabino y Los Montaña) reincide en la fórmula de las cuatro primeras canciones y pasa un tanto desapercibido, precediendo a otra de las joyas del disco, ‘Luna sobre Montjuïc’, (¡compuesta en 1985!) y que tiene el peso de sus grandes y rugosas baladas.

El álbum se cierra con una ‘Canción De Despedida’, interpretada a medias con (y aquí Loquillo sorprende de nuevo, porque no es nadie del habitual grupo de notables camaradas, Ni Bunbury, ni Calamaro, ni Urrutia…) Mikel Erentxun.

Un cierre melódico que dibuja la sonrisa final que produce una buena cena, un buen champagne o un disco como este.

En Spotify.

Tracklist.

  1. La Nave De Los Locos (Sin Novedad En El Paraíso)
  2. El Mundo Necesita Hombres Objeto
  3. Contento
  4. Muñecas Rusas
  5. Paseo Solo
  6. Mi Bella Ayudante En Mallas
  7. De Vez En Cuando Y Para Siempre
  8. Planeta Rock
  9. Luna Sobre Montjuïc
  10. Canción De Despedida

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Publicado el octubre 24, 2012 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

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