Ñu – Madrid Río

José Carlos Molina, el alma de Ñu, ha ido siempre contracorriente en esto del rock duro nacional. Como un salmón (aunque ‘el dueño’ de dicho apodo esté ahora en horas críticas de popularidad por su voxciferada incontinencia verbal). El caso es que el pasado 17 de febrero de 2018 decidió que la celebración del 43º aniversario de la banda era un buen momento para registrar su DVD en directo más completo y ambicioso. Algo que hiciera justicia al legado imponente de una cabecera imprescindible. Y, claro, para eso no hacen faltan cifras redondeadas. Cualquier número hubiera sido bueno, sea el 43 o el 44. Así, este Madrid Río se registro en la sala La Riviera de la capital con más de 2.000 almas que agotaron las entradas. Con una fama de tipo huraño que nunca ha rechazado, por ser de los pocos que se han atrevido a analizar la deriva del rock estatal a un ‘todo vale’ a costa de sacrificar la calidad en las composiciones y en los arreglos. Algo así como interpretar que ‘cualquiera puede cantar’ es una vulgarización y uno una democratización de la música. Decir esto en un país tan cainita como este -teniendo en cuenta que las voces de los grandes tótems suelen ser del corte lijoso-, pues claro, te hace ganarte fama. Pero aquí siempre nos ha importado más la música que todo el ruido y, por eso, Ñu siempre contará con el respeto que merecen más de cuatro décadas de gigantes canciones.

Para la ocasión, José Carlos Molina se acompañó de Juan Miguel Rodríguez (ex Cuatro Gatos) a los teclados, César Sánchez (Eldorado) al bajo, Óscar Pérez a la batería, Luis Calzada y Manolo Arias a las guitarras y Vesko Kountchev a la viola, además de la participación de Eva Reina y Cristina Lubián a los coros. A este elenco se suman pocos pero ilustres invitados. Algunos coetáneos, como Julio Castejón de Asfalto o Jero Ramiro de Saratoga, con un Tete Novoa siempre explosivo, Álvaro Tenorio de Hamlet -entre otros- (que algún disco grabó con Ñu), Carlos Kakutani y la violinista heavy por excelencia, Judith Mateo.

Estamos de acuerdo en que es el arquetipo de trabajo en directo que gusta a los fans. Al que asiste y al que lo revive. Una noche especial, todo medido para la grabación, invitados. Una fiesta medida para la posteridad. Y tras ver y escuchar el álbum uno siente la sensación de que han cumplido con creces la misión. Asumiendo que hay algunas imperfecciones que naturalizan el álbum, por otro lado.

Con la entrada de ‘Caballeros de Hierro’ ya apreciamos varios detalles que estarán muy presentes en casi todo el metraje. En primer lugar el protagonismo de las coristas que, como ocurre en el Latidos y Mordiscos de Barricada engrandecen y suavizan las armonías con ese toque asoulado bien empastado. En segundo lugar la gran preponderancia que tiene la primera guitarra y también las teclas. Todo suena sin el apelmazamiento habitual de este tipo de producciones, donde se sacrifica nitidez a cambio de algarabía popular.

Se abre así una caja de Pandora por desfilaran las (yo creo) siempre unidas ‘No Hay Ningún Loco’ y ‘La Granja del Loco’ donde nos arrastra la melodía archiconocida de flauta de la primera y nos sorprende sutiles fallos vocales (sobre todo por cuestión de respiración) en la segunda. Molina, siempre sin trampa ni cartón. Esto es lo que hay, pensaría, seguro.

El repertorio permite encontrarse con fiesta de juglaresca folk como ‘Viejos Himnos Para Nuevos Guerreros’, ambientación arabesca como ‘Los Ojos de la Zíngara’ (la entrada recuerda a esas conocidas ambientaciones de Medina), y la increíble épica que destilan canciones como ‘Cruz de Hierro’, sin la necesidad de caer en tópicos caballerescos del Medievo que, reconozco, pueden tener su punto, pero que en ocasiones son carne de fácil escarnio. Como palabras mayores resuenan en la primera parte del directo otros temas como la creciente y congelada antes de la batalla ‘Preparan’ o la balada post-canción-protesta, ‘Tocaba Correr’. Tras la piano bar y liviana ‘Vampiro y Amante’, llega el tiempo de las colaboraciones.

Entre los cameos, Castejón y su límpida figura y voz dan lustre a ‘Manicomio’, mientras que, como avanzaba, el dúo de Saratoga se lleva a terrenos más afilados un par de temas. Pura combustión para su doble fuego. Así llegamos a ‘Imperio de Paletos’ donde Molina destapa una vez más su corrosiva ironía, “esta canción es una puta mierda”, dirá, sin que sepamos si es verdad o no, con arreglos de postproducción que dejan percibir una sutil ridiculización del mundo autotune para dar más sentido a una letra que señala grandes males endémicos de la sociedad española.

En este tramo hacia los bises, reconozco mi devoción tras una experiencia trascendental y místico-alucinógena hace unos cuantos años con ‘Ella’, el poderío Sabbath de ‘La Bailarina’, la locomotora de ‘El Tren’, que comparte al alimón con Rosendo (siempre unidos gracias al viaje azul) y ese guiño a su inspiración inicial de Ian Anderson en ‘El Flautista’. El cierre de pulsión eléctrica llegará con la constante ‘Más Duro Que Nunca’. Mientras que ‘La Galería’, con su desnudez musical, y ‘Una Copa Por Un Viejo Amigo’ y su gran gusto bluesero ponen el reposado fin a intachable repertorio.

Hay quien puede usar esta frase con doble filo pero, sin duda, triunfos del rock y el heavy metal celta y folk como los que vinieron a principios de los noventa con Celtas Cortos o en la transición del cambio de milenio con Mägo de Oz no hubiesen sido posibles sin pioneros como Ñu. Incorruptibles al desánimo ni a los gestos de cara a la galería.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Intro
  2. Caballeros de Hierro
  3. No Hay Ningún Loco
  4. La Granja del Loco
  5. Viejos Himnos Para Nuevos Guerreros
  6. Los Ojos de la Zíngara
  7. Cruz de Hierro
  8. En Ruta
  9. Preparan
  10. Tocaba Correr
  11. Vampiro y Amante
  12. Manicomio / Perro Ladrador (con Julio Castejón de Asfalto)
  13. Fuego (con Tete Novoa y Jero Ramiro de Saratoga y Álvaro Tenorio de Hamlet)
  14. El Hombre de Fuego (con Tete Novoa y Jero Ramiro de Saratoga y Álvaro Tenorio de Hamlet)
  15. Imperio de Paletos (con Carlos Kakutani)
  16. Trovador de Ciudad (con Carlos Kakutani)
  17. Ella
  18. La Bailarina
  19. Sé Quién
  20. El Tren (con Judith Mateo)
  21. El Flautista (con Judith Mateo)
  22. Más Duro Que Nunca
  23. La Galería
  24. Una Copa Por Un Viejo Amigo

 

 

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Publicado el mayo 16, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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