#Mis10de Alanis Morissette
Tras la crítica remember del viernes a Luz Casal y los #Mis10de ayer, dedicados a Amparanoia, cerramos el fin de semana conmemorativo del Día Internacional de la Mujer dedicando el día foráneo a lo más granado del cancionero de la artista canadiense Alanis Morissette. Y no, reconozcamos que no habrá demasiadas sorpresas (si acaso, en el orden) y la mayoría de este selección correrá a cargo del fabuloso Jagged Little Pill lanzado en 1995. Un cuarto de siglo cumple un álbum que destrozó cualquier tipo de barrera estilística y comercial y que despachó 31 millones de copias por todo el mundo. Por aquellos años, mis reproductores andaban muy heterogéneos entre la música dance de la época, el pop español que escuchaba en casa, Springsteen, el flamenco, cantautores… Y como una flecha, recuerdo colarse el disco de una histriónica mezzosoprano de agudos imposibles y de intensidad abrumadora. Recuerdo que fui a comprarme el disco y conseguí hacerme con una edición que incluía la traducción de las letras. Con un pelotazo como aquel, convertido el segundo disco de una mujer solista más vendido de todos los tiempos, era complicado siquiera igualar el nivel y los registros, si bien tampoco podemos desechar todo lo hecho a posteriori. Discos quizá menos universales, pero con una evolución lógica e interesante. Salud y feliz día.
#Mis10de Amparanoia
Sin proclamas vacuas ni sectarismos polemistas, en RockSesión nos sumamos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer un año más. Lo hacemos con contenidos. Ayer compartía la crítica remember del quinto disco de estudio de Luz Casal, quizá la artista que ha sufrido aquello del ‘techo de cristal’ en el mundo del rock. Hoy, día para un grupo nacional, la elegida es Amparo Sánchez, alma de Amparanoia. Que por cierto, ayer tuvo lanzamiento. Después de tres años de intensa gira internacional como Amparanoia, dos años al frente de Mamita Records y una carrera reconocida como productora, Amparo Sánchez reactiva su faceta en solitario produciendo y publicando Hermanas, un álbum junto a la poeta brasileña Maria Rezende, editado en noviembre de 2019, y coincidiendo con la tercera edición de su autobiografía La Niña y el Lobo, el 6 de marzo publicará la BSO La Niña y El Lobo Vol.1. Aquí retomamos y remozamos un poco el #Mis10de hecho hace unos años en twitter. Buenas vibraciones y ganas de que la sonrisa no abandone los rostros aunque vengan mal dadas. Sus ritmos cálidos, a veces cercanos al son, otras a la rumba, otras al ska o la patchanga lo hacen posible. Feliz día. (FOTO: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión)
Luz Casal – Luz V (1989)
Posiblemente sea la artista española con mayor empaque en el mundo del rock en castellano desde hace más de cuarenta años… Sea con estructuras arquetípicas del género como con sus lecciones de estilo en el bolero y otros arreglos más delicados. Ahora que se aproxima el Día Internacional de la Mujer, en RockSesión queremos dedicar la crítica remember de cada viernes a una artista intachable. Desde sus discos iniciales, donde su descaro pulía la falta de golpeo directo de las producciones de la época, Luz (1982), Los Ojos del Gato (1984) o Luz III (1985), hasta su cambio de tono, más cabal y arrebatado en Quiéreme Aunque Te Duela (1987), que terminaría en una explosión más distorsionada en este Luz V que nos ocupa. Quizá sea su disco ‘más completo’ y sin fisuras de la década siguiente, pero curiosamente no el más vendido. Superó las 300.000 copias en su momento, pero A Contraluz (1991) lo dobló y Como La Flor Prometida (1995) se plantó en casi el millón. Junto a Un Mar de Confianza (1999), con otros 600.000, son los cuatro discos más populares de Luz, la que le llevaron a un podio del que no se ha bajado, haciendo frente a los duros avatares que pone la vida por el camino. El vinilo llevaba diez temas, pero la pronta reedición en CD le añadió cuatro temas más.
Paco Ventura – Madre Tierra
Después de hablar el lunes de Las Hojas de Otoño, el segundo disco en solitario de su compañero y hermano en Medina Azahara, Manuel Martínez, quería haber traído la crítica de este Madre Tierra ayer, martes, por aquello de darle continuidad a ambas apuestas en solitario. Si bien ‘el asunto’ Extremoduro y otras circunstancias me han llevado a publicarla hoy. Valga como introducción lo dicho ayer con el inconfundible vocalista para este nuevo artefacto sonoro de Ventura. Oportunidad o necesidad. Es difícil encuadrar por qué a estas alturas vuelven Manuel Martínez y Paco Ventura, eso es, el vocalista y letrista de Medina Azahara y el guitarrista y compositor inconfundible de la histórica banda cordobesa a separar sus caminos para el lanzamiento de un nuevo disco en solitario. Sobre todo cuando uno escucha a uno y al otro y, salvo sutiles arreglos, poco se llevan con la cabecera madre. Imagino que es más un paréntesis de tiempo, a lo cordón sanitario, por darse un margen en el inagotable ritmo de publicaciones que lleva Medina, que sale a una media de disco por año y medio, sin parones indefinidos mediante, ni zarandajas modernas de ningún tipo. Además, Ventura anda más habituado a ello. Bajo su nombre ya atesora cuatro: Aventura, de 1997, Sol Navajo de 2009, Black Moon de 2015 (este con canciones) y, siguiendo con el aura naturalista, Madre Tierra, vuelta a lo instrumental, publicado hace escasos meses.
Extremoduro: uno (o dos) más en Madrid y entradas desbloqueadas
Ninguna solución era perfecta, pero con la serenidad que da el pensar bien las cosas Extremoduro ya ha dado a conocer sus planes para que todo el que quiera verles pueda hacerlo. El grupo acaba de emitir un comunicado en el que anuncian que el viernes saldrán a la venta el porcentaje de entradas bloqueadas y que, además, habrá una nueva fecha en Madrid, y todo apunta a que puedan ser dos. Así reza el comunicado: “os anunciamos también que habrá una nueva fecha en Rivas Vaciamadrid el día 25 de julio para tratar de atender la extraordinaria demanda de entradas que se ha generado. Si se vendieran rápido, aún podríamos tocar también el 24 de julio”. El pasado mes de diciembre, Extremoduro anunciaban su gira de despedida: el 15 y 16 de mayo en el Auditorio Marina Sur de Valencia, el 22 y 23 de mayo en La Fica de Murcia, el 30 de mayo en el Estadio de La Cartuja de Sevilla, el 5 y 6 de de junio en el Auditorio Miguel Ríos de Rivas-Vaciamadrid, el 13 de junio en Monte do Gozo de Santiago de Compostela, el 20 de junio en el Recinto Ferial de Cáceres, el 26 y 27 de junio en el Parc del Fórum de Barcelona y el 18 de julio en Kobetamendi, Bilbao. Las entradas para estos conciertos se agotaron en apenas 24 horas.
Manuel Martínez – Las Hojas de Otoño
Oportunidad o necesidad. Es difícil encuadrar por qué a estas alturas vuelven Manuel Martínez y Paco Ventura, eso es, el vocalista y letrista de Medina Azahara y el guitarrista y compositor inconfundible de la histórica banda cordobesa a separar sus caminos para el lanzamiento de un nuevo disco en solitario. Sobre todo cuando uno escucha a uno y al otro y, salvo sutiles arreglos, poco se llevan con la cabecera madre. Imagino que es más un paréntesis de tiempo, a lo cordón sanitario, por darse un margen en el inagotable ritmo de publicaciones que lleva Medina, que sale a una media de disco por año y medio, sin parones indefinidos mediante, ni zarandajas modernas de ningún tipo. Este Las Hojas de Otoño es el segundo en solitario del hombre de la melena permanente tras En Cuerpo y Alma, publicado en 1998. Por su parte, Paco Ventura, bajo su nombre, ya atesora cuatro Aventura, de 1997, Sol Navajo de 2009, Black Moon de 2015 y, siguiendo con el aura naturalista, Madre Tierra también en 2019. También es curioso, al hilo del arranque, que para este disco Martínez ha contado como mano derecha al teclista de Medina, Manuel Ibáñez y también su último baterista, Nacho Santiago, incluso el bajista, Juanjo Cobacho, firma un par de temas. ¿El resultado? Matices modernistas, pero la esencia de siempre.
#Mis10de Neil Young
No hay normas escritas en este casa pero sí que a veces nos da por emparentar con cierto sentido las propuestas de #Mis10de para el fin de semana. Para un día ‘excepcional’ como es el 29 de febrero, elegimos reeditar la selección de Antonio Vega. ¿A quién colocarle de vecino? Pues a un artista que a buen seguro admiraría y al que nosotros, como público, le hubiésemos deseado su misma longevidad artística y vital. Neil Young es un animal musical inconmensurable. Quizá poco apreciado en estos lares, como le ocurría otra gente como Tom Petty, por ejemplo. Country, rock, americana, canción de autor, blues, folk, garaje… No hay límites en la gigantesca discografía del autor canadiense. Lo era con Buffalo Springfield, firmo discos históricos junto a Crosby, Stills y Nash y ha despachado casi medio centenar de trabajos en solitario. Claro, afrontar un #Mis10de así es complicado. No conozco sus 50 discos con la misma profundidad, así que sirvan de guía (si es que solo te suena su nombre) para adentrarse en un autor mágico. Una vitalista y enérgica manera de abrir el mes de marzo y poner luz a un domingo. Un tipo, además, que no se ha escondido en toda su carrera en su compromiso ético con la sociedad, siendo un referente de la protesta y las movilizaciones por buenas causas, como defender a comunidades nativas o emprender campañas contra los transgénicos de Monsanto. Genio y figura.
#Mis10de Antonio Vega
El 29 de febrero es por su propia naturaleza, uno de los días más especiales que puede arrojar el calendario. Tal es así, que aparece una vez cada bisiesto, para desespere de quienes no llegan a fin de mes y para regocijo de quienes se lo toman como un ‘bonus track’ que les ofrece la vida cada cuatro años. Así, el devenir de los años ha querido que en 2020 caiga en sábado, el día de los #Mis10de de carácter nacional. Demonios, para un día tan carismático e ‘irrepetible’, había que buscar un nombre propio también irrepetible para traerlo a este nuevo formato de la sección. Dándole vueltas a la lista, no necesite bajar demasiado por la relación de más de 400 nombres para llegar y decidir que iba a ser Antonio Vega. El tercero de seis hermanos vivió a la sombra de su figura cada vez más encorvada y demacrada, consumida por la dependencia a las drogas y por un galopante cáncer de pulmón. La genialidad de su capacidad compositiva tuvo siempre un reverso muy tenebroso, hasta el punto de que era incómodo, casi grotesco, verlo mantenerse en el escenario. Una auténtica pena de quien lo tuvo todo desde el comienzo y no supo vivir con ello. Su coeficiente intelectual superdotado de poco le valió para afrontar otros problemas derivados del interior y se nos fue con apenas 51 años, perdiendo a uno de los mejores talentos de las últimas décadas.
Décima Víctima – Décima Víctima (1982)
Desde el nombre de la banda a sus primeros Ep’s con canciones como ‘El Signo De La Cruz’, ‘Tan Lejos’, ‘El Vacío’, ‘La Razón de la Discordia’ o ‘Sumido En La Depresión’. Décima Víctima es uno de los grupos malditos de una época que tiene mucho más enjundia de la que los detractores se empeñan en renegar. Que sí, que la movida tuvo mucho petardeo pero es innegable que permitió surgir un poso subrepticio que dejó mucho más de lo que ‘la vertiente’ más cerril se empeña en creer. Un ejemplo de ello (de tantos) es el caso que nos ocupa para la crítica remember de este viernes: Décima Víctima. Una banda cuya actividad se limita a solo dos años, de 1981 a 1984… si bien su último concierto, incluso, fue en 1983. Dejaron por el camino dos Ep’s previos, el LP que nos ocupa, tres singles, un maxi y un segundo largo, titulado Un Hombre Solo. Este trío, venido con el tiempo a cuarteto, ya que la batería al inicio se realizaba con una caja de ritmos, presenta la escuela más opresiva del punk deprimente. Mucho más apesadumbrado que una new wave demasiado sintética, bebiendo de referentes claros como Killing Joke, Joy Division, Siouxsie and the Banshees… y en nuestro país los inicios de Gabinete Caligari o Derribos Arias, que tenían componentes en común con Décima Víctima en los iniciáticos Ejecutivos Agresivos.












