La Fuga. Los Suaves. Tako. Medina Azahara. Celtas Cortos – Alicante, 26 de mayo

Si la gira de ‘Rock a Tres Bandas’ que conforman el trío arago-cántabro-gallego de Tako, La Fuga y Los Suaves está siendo uno de los grandes éxitos de la temporada de conciertos, Alicante supuso un giro más de tuerca a esa oferta. R&R Alicante añadió al cartel a otros dos clásicos, dispares entre sí y con el resto de invitados, Medina Azahara y Celtas Cortos, con lo que la noche se antojaba, a priori, lo suficientemente entretenida como para no cansarse.

A cambio de tan gran catálogo de rock, se sacrificó el tiempo de las actuaciones. Una hora para todos, menos para Tako, que abrieron la noche con media hora de concierto. Corto, sí, pero intenso y vibrante. Porque otra cosa no será pero para transmitir emociones a Tako le basta con poco tiempo. Una banda que se lo pasa bien en el escenario, con 28 años de experiencia y quince discos en su haber no puede defraudar nunca, sobre todo cuando tienen grandes canciones como la rápida ‘Con Dios y Con El Diablo’, la emocionante ‘Ayer, Hoy, Por Siempre’ o la genial ‘Carpintero de Condenas’. Pese al poco tiempo, hubo instantes para bajar la velocidad con ‘Entre Tinieblas’ o ‘Trenzas de Arena’. Con Mariano Gil sintiendo su Gibson SG como un trozo de piel, es difícil no sentir empatía con la banda que además ofrece dos caras, las concentradas de Teto Viejo a la batería e Íñigo a la guitarra, y la sonriente de Fernando al bajo y un hiper activo Nacho Jiménez como teclados y showman. Cierre de altura con ‘El Viejo Resina’ y ‘Poeta Nocturno’.

Esta era la tercera vez que veía a La Fuga con la formación actual y de las tres veces es la que más me ha gustado, con eso está dicho todo: cada día están más compactos y se lo pasan mejor en el escenario. Y lo mejor de todo es que lo contagian. El mejor ejemplo, la cara de Raúl al bajo siempre sonriente. Es imposible no dejarse llevar por un directo que suena mucho más duro que en el álbum y en las canciones nuevas es más evidente aún. No tiene nada que ver escuchar ‘Ganas’ o ‘Sola’ en el escenario que en el disco. Conscientes del poco tiempo que tenían no se anduvieron con mucho cuidado con las fuerzas del personal. Desde el primer minuto un setlist hecho para darlo todo, ‘Negociando Gasolina’, ‘Majareta’, ‘Pedazo de Morón’, ‘Baja Por Diversión’, sin tregua. Nando brillante a la guitarra como es habitual y Edu solvente a los ritmos. Y a Pedro… nadie le ha regalado nada. Seamos sinceros, no era fácil cubrir la salida de Rulo, pero cada día convence más y de más argumentos para silenciar a los que aún critican sin saber. Toca bien, canta mejor y emociona. Ni un pero que ponerle. Así, consiguieron emocionarme con el enlace de dos de mis favoritas, ‘Heroína’ (posiblemente una de las tres mejores versiones rockeras de rumba que se han hecho) y ‘Jaleo’. Para el tradicional cierre, con las eternas letras de ‘Por Verte Sonreír’ o ‘P’Aquí P’Allá’. Un concierto sobresaliente.

Encarada la noche, era el turno de Los Suaves. En la que se supone gira de despedida de la banda de Marilu, no podía imaginar algo peor que volver a encontrar la de arena, después de la decepción del Viña. Por suerte (aunque el sonido no fue del todo limpio con ellos), Yosi tuvo un día de los buenos. No excesivamente brillante, andaba agobiado el hombre con el tema de que tenía solo una hora, pero lo suficiente para mostrar la grandeza que posee. Abriendo con ‘No Puedo Dejar El Rock’, toda una declaración de intenciones para el look mesiánico de Yosi, el concierto fue quizá el que más público congregó en la arena. Canciones de todos los tiempos y muy similar al repertorio de los últimos tiempos (en eso no se están complicando mucho la vida). ‘Palabras Para Julia’, ‘Buenos Aires Rock and Roll’, ‘Sabes Phil Lynott murió’ y las siempre dolorosas ‘Maldita Sea Mi Suerte’, ‘Malas Noticias’ o ‘Dulce Castigo’. No había tiempo para muchas florituras para Cereijo, que se limitó a cumplir, aunque sí que se marcó un solo con la bandera gallega en el mástil. Suerte echada para la Dolores que siempre se llama Lola. Toda una fiesta para despedir a Yosi que, esta vez sí, provocó sonrisas de satisfacción y no carcajadas.

Con la alegría de haber disfrutado a Los Suaves de verdad. Llegó el turno de Medina Azahara, otra leyenda. No los veía desde 2008 y tenía ganas porque aquella vez no me dejaron buen recuerdo. Acababan de incluir corista y no funcionaba la cosa muy allá. Esta vez no. Cuando tienes a Paco Ventura a la guitarra y a un aporreador máximo como Manuel Reyes (increíble el golpeo en los redobles), todo parece más fácil, pero es que la solvencia de Manuel Ibáñez a los teclados y el virtuosismo de Charly García al bajo completan un combo perfecto. Manuel Martínez ha aprendido a llevar la edad (en el peinado no, sigue siendo el mismo de hace treinta años), se mueve menos en el escenario, hace menos aspavientos y eso ha mejorado mucho su interpretación vocal. Hay menos gorgoritos pero, sin duda, que sigue poniendo los pelos de punta. Y si tienes un repertorio tan grande que puedes tocar tres horas sin que el público deje de cantar… qué más se puede pedir. ‘Paseando Por La Mezquita’ abrió el concierto (una de las mejores intros instrumentales del género), ‘Palabras de Libertad’, ‘Hay Un Lugar’. El público respondió más de lo que esperaba, liaron una fiesta grande. Más tarde llegaron las versiones de Triana de ‘Abre la Puerta’ y ‘En El Lago’ (creo que sobró la segunda) para acercase al final con ‘Niños’ o ‘Velocidad’. Final glorioso, claro. ‘Necesito Respirar’ y ‘Todo Tiene Su Fin’, de Los Módulos. Enormes.

Y curiosamente, para cerrar, el grupo menos rockero de la noche. ¿Sí o no? Celtas Cortos. Un inicio instrumental y la reciente ‘Barco Pirata’, desconocida para una gran mayoría, dificultaron algo más que el público levantara el animo tras la espera más larga. Lo intentaron y consiguieron ligeramente con ‘El Emigrante’ y ‘Tranquilo Majete’ (donde el aumento del paro cambió del tercer millón, al quinto), la emoción de ’20 de Abril’… Pero cuando todo empezaba a calentarse se acabó. A las 3.10 el de arriba metió la tijera y obligó a la banda a despedirse con prisas y sin bises. No les dejaron tocar su hora desde el inicio, así que pagaron el pequeño retraso acumulado.

Aún así, la imposición del reloj no empañó una gran noche de rock.

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Publicado el mayo 28, 2012 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

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