Fito & Fitipaldis – Huyendo Conmigo De Mí

154 FitoSexto disco en estudio de Fito & Fitipaldis. Quizá el que más interrogantes ha generado en una larga espera. Casi seis años lo separan del anterior ‘Antes De Que Cuente Diez’, posiblemente, su entrega más floja. Fito, que entre otras cosas siempre ha sido ‘Un Tipo Listo’, como decía en su anterior banda, decidió que no podía imponer plazos a las musas. Que su autodeterminado continuismo tenía un límite a la hora de crear. Pasados estos años, después de seguir reventando pabellones y plazas de toros y después de agotar en todos los conciertos de la gira de teatros, más íntima, Fito se reconcilia con las musas en ‘Huyendo Conmigo De Mí’. ¿Realmente es más de lo mismo como se puede leer por ahí? Vamos a explicar nuestra versión del disco.

Está claro que esto no es ni una reinvención ni lo pretende, pero sí que puede que sea el disco más diferente desde ‘Los Sueños Locos’. Por lo general, se ha evitado el vicio de prolongar los riffs continuados de repetidos de guitarras, más saxo con la misma melodía. Ese pastiche pegajoso que daba tanto el cante ha desaparecido y es notorio. Tampoco hay una balada por el simple hecho de contentar o imitar cotas pasadas. Eso se nota en la autenticidad. Las canciones agradecen algo más de rock al uso, siempre teniendo en cuenta la atemperación del sonido pretendida en los últimos tiempos y más aún desde que se ha confiado en Carlos Raya el peso de la producción. Quizá tiene mucho que ver la gira de teatros que se culminó con el directo del Teatro Arriaga, las canciones suenan a banda, no a músicos de estudio. Hay algo más de intensidad, de pulsión.

Llama poderosamente la atención que, salvo un par de excepciones, no parece un disco de grandes singles. O, más bien, de exceso de comercialidad premeditada. Las canciones en su mayoría son tempos lentos con profundo sabor a blues sincero, a rock pausado. Que quizá se echa en falta más distorsión en algunos fraseos musicales (el caso de ‘Lo Que Sobra De Mí’ creo que es el más acusado), puede ser. Pero el disco es mucho más agradecido (que diría el jefe) que los dos últimos álbumes en estudio. Suena a tópico, pero esa ausencia del riff gratuito por aportar festividad confiere al resultado global algo así como ‘más madurez’. Menos impostura.

Siguen estando los referentes Knopfler en los solos y Springsteen en algunos teclados, pero sin abuso. ‘Entre la Espada y La Pared’ es un single atípico, un crescendo de inspiración americana, aunque con gancho en la batería. ‘Lo Que Sobra De Mí’ puede que sea el single más canónico de la tradición Fito. Por el riff de guitarra entrecortado, el coro de voces que da el gancho comercial. Y a partir de aquí el disco va cogiendo personalidad. ‘Pájaros Disecados’ tiene encanto en su interpretación vocal. Si no fuera por el slide, la perfección del hammond y el solo (quizá prescindible) la melodía vocal, la interpretación de Fito, evoca casi el ‘A Puerta Cerrada’.

Me alegro de que la versión en esta ocasión haya sido en esta ocasión para un excelente texto de Javier Krahe, un artista imprescindible (aunque la canción en La Mandrágora la popularizara Alberto Pérez). Uno de sus pocos temas donde la poesía gana a su incontenible sorna. La melodía que ejerce de hilo conductor en el tema me evoca ligeramente la del ‘Cuando No Tienes Por Qué Mentir’ de Elefantes, si bien pronto el impulso enérgico del tema elimina la sensación. Es, casi sin lugar a dudas, la mejor versión que ha hecho Fito en su carrera en solitario, y eso que ‘Quiero Beber Hasta Perder El Control’ puso el nivel casi inalcanzable. Quizá porque remoza la original y la hace una canción totalmente nueva (pero bien, no como ‘Deltoya’). La primera parte del álbum se cierra con ‘Nada De Nada’, la canción más ‘política’. Un tema que (puede que sea el único) se le echa en falta algo más de velocidad. En cualquier caso, suena poderoso con sus guitarras engarzadas en el último minuto.

El segundo tramo del disco es donde se evidencia que las canciones han nacido más por necesidad que por ganas de contentar. ‘El Vencido’ es otro tema sobresaliente. Cantado con maestría. Un blues donde todo brilla, desde la gran presencia del golpeo de batería a las teclas intercaladas de la segunda parte de la canción. ‘Garabatos’ es el rocanrol más potente del disco (y veloz), un tema que destaca por la sutil inclusión de teclados, una pequeña variación que aporta ese ‘algo diferente’ a lo que venía siendo habitual. De hecho, gracias a él y a los dos solos de guitarra, la canción tiene más nervio latino, cosa que se agradece y que debería frecuentar de nuevo en ‘Los Sueños Locos’.

‘Lo Que Siempre Quise Hacer’ pasa por ser la canción más vacilona de la lista. Un aire de blues sureño muy bien conseguido gracias a la armónica y sobre el que finalmente desbarrará un largo desarrollo instrumental que nos lleva hasta ‘Umore Ona’, el uno corte instrumental del disco y donde a Fito le gusta explayarse de vez en cuando. Un buen ejercicio donde hay espacio para toda la banda pero que, particularmente, no termina de engancharme. Para cerrar, ‘Después Del Naufragio‘ es otro tema pausado, otro blues arrastrado no tan conseguido como ‘El Vencido’, que son palabras mayores.

Por cierto, el disco, editado con Warner, viene con un DVD documental ‘Complicadamente Sencillo’ de hora y veinte de duración y que, aunque quizá se excede en algunos fragmentos de entrevistas, sí que tiene como joya fragmentos completos grabados en tomas de estudio que tienen una frescura y atractivo innegable. Sin arreglos, sin tomas masterizadas. Un buen regalo.

Me gustaría hacer para terminar una comparativa que me parece significativa. Fito y Bunbury. Los dos frontman de dos enormes bandas como Platero y Tú y Héroes del Silencio. Los dos con una carrera en solitario en la que, por lo general, su sonido es más accesible que sus bandas madre. Pero son casos contrapuestos, ¿qué es mejor? ¿Seguir misma senda continuista en cada disco como le ocurre a Fito (y que te acusen por ello) o reinventarte en cada entrega como hace Bunbury (corriendo el riesgo de que no siempre va a tener la misma acogida ni se va a estar igual de inspirado)?

Como en casi todo, quizá en el equilibrio está la virtud.

Aunque en el rocanrol lo equilibrado es, casi siempre, imposible.

En cualquier caso es el mejor Fito desde 2006.

 

PD: Como curiosidad, me parece curioso que en el diseño de la portada utilice el tablero ska del blanco y negro cuando él ha comentado en alguna entrevista: “No me gusta casi nada el ska entendido como punk-rock. Me harta, pienso que son todas iguales”.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Entre La Espada y La Pared
  2. Lo Que Sobra De Mí
  3. Pájaros Disecados
  4. Nos Ocupamos Del Mar
  5. Nada De Nada
  6. El Vencido
  7. Garabatos
  8. Lo Que Siempre Quise Hacer
  9. Umore Ona
  10. Después Del Naufragio

 

 

 

 

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Publicado el noviembre 3, 2014 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Tendré que escucharlo con más detalle. A mi el tema “Lo que sobra de mi” me recuerda mucho a “Las nubes de tu pelo” en la melodia.
    Saludos y gracias por la crítica.

  2. Después de escuchar el disco creo que sin duda es el mejor trabajo de Fito tras los dos últimos discos ( sobretodo “antes de que cuente diez”), para mi un gran trabajo, no hay canción mala y el disco es para no dejarlo de escuchar, como dices en la critica, sin duda el mejor Fito desde 2006 sin duda.

  3. Jaja lo que son las cosas, Fito (el que calca una canción tras otra en este último disco), hablando de canciones todas iguales.
    A mi no me ha gustado para nada este CD, es monótono, aburrido, blando y hecho para gustar a drede. Me remite mucho al “material defectuoso” de Extremoduro, un disco feo sin más.

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