Naipes – Quattro

Hace unas semanas veía la luz este primer larga duración de una de tantas bandas que luchan por hacerse un hueco con su música, disfrutando de su pasión. Hay muchas formas de afrontar ese momento. Algunas formaciones reúnen unos cuantos temas y los graban y mezclan de manera artesanal con tal de colgarlo lo antes posible en sus redes sociales, rapidez en detrimento de la calidad. Los hay que se patean y mandan decenas de correos a un sello que les edite el material o que les financie su primera grabación. A veces se consigue, aunque eso tan en desuso de comprar discos cambió las reglas del juego hace tiempo. El caso de Naipes es el de una banda, un cuarteto, que, pese a su juventud, ha tenido la paciencia de reunir las diez canciones, madurarlas, darle vueltas, presentarlas en escenarios apretados y, a la hora de la verdad, contar con un estudio y productor al alza. Nada de vacas consagradas que parecen trabajar con los grupos como en serie. Javier Salas de Nadye (La Caverna Estudios) continúa demostrando su capacidad a la hora de capitanear una grabación y el resultado así lo refleja. Y luego están las canciones, bombásticas, pateando géneros, jugando a la comercialidad con riffs y solos muy técnicos y baterías al tempo que sacuden cuando deben. Menudo estreno.

Naipes, formado por Guti, voz y guitarra; Sara, guitarra y coros; Darío a la batería; y David al bajo, nos ofrece en Quattro un disco que está muy por encima del debut medio para una banda de rock que se mueve de manera independiente. “Grupo madrileño de rock, o metal… O lo que quieras”, se define el grupo. Y de veras que es difícil que ponerle un sello a esta decena de canciones. A saber: las estructuras tienen cierto toque metalero, a veces incluso hasta heavy. La ascendencia rockera clásica, de Marea a AC/DC se deja notar en otros pocos arreglos de guitarras. Los fraseos tienen a cierto toque oriental que lo lleva a recuerdos de rock andaluz. La voz, en muchas ocasiones, ofrece una limpieza melódica y de innegable encanto comercial que no es raro que incluso nos vengan recuerdos a los requiebros de melismas del mismísimo David Bisbal. Todo eso, conjugado con canciones directas, de melodías aprehensibles, ejecución más que correcta y una mezcla meritoria, nos da como resultado un disco que debería sonar en los reproductores de quien tenga el mínimo interés de descubrir cosas nuevas.

Inspiración’, el tema que abre la decena, sintetiza claramente todo ese intento de clasificar el torrente de energía que presenta Naipes. El fraseo tiene un punto bailable interesante, el desarrollo de guitarras y la locomotora de la base rítmica acaban arrastrando a un crescendo vocal terminado en tesituras heavys. ‘El Imán’ es uno de los cortes que más claro reflejan esas dotes interpretativas de querencia a radiofórmula (en el sentido más positivo de la palabra). Las guitarras dobladas más cercanas al rock al uso y el final de batería al tempo de los rasgueos nos dan un final enérgico que mantiene la atención del oyente.

En ‘Hubo Una Vez’ encontramos una estructura más variada, combinando pasajes pesados con un estribillo más melódico y contemporizado ejerciendo de contrapunto más lírico, sobre todo en la última repetición de la coda. ‘La Eternidad’ nos trae la colaboración de Txema Benítez (Doxa) que ofrece su voz lijosa a la limpieza de Guti. Podría ser una canción rockera al uso si no fuera por un break pesado de corte metalero y unos coros accesibles que terminan de abrirla a territorios libres. ‘Miedo’ es un corte hipnótico por la variedad armónica de las voces, combinado aquí con un arrope musical menos distorsionado, incluso ofreciendo ligeros toques acústicos. Posiblemente, el tema más arriesgado de la lista y, si te engancha, de los más adictivos. No baja el nivel de sorpresa ‘Pólvora’, que arranca con una voz alejada de sonoridad arabesca. Fraseo creciente hacia un estribillo de hechuras pop, sustentado con un agudo de guitarra muy bien traído.

Arreglos desenchufados y de teclas para ‘Volveré A Ser Uno Más’. Una balada dulce que nos regala un buen solo de guitarra y que nos muestra una faceta más del combo. Otro registro más, al menos de manera sutil, nos llega con ‘Antes De Disparar’, presentado con un riff engarzado que lo engancha al hard rock más directo. Quizá no sea un corte tan llamativo como los anteriores, pero nos aumenta su campo. Si Txema Doxa los llevaba al rock, Tanke Ruiz, gran voz, los lleva de nuevo al metal en ‘Nuestro Castigo’, que da mayor espacio al desarrollo del solo de guitarra. El cierre viene la rítmica e hilvanada ‘Soy Presente’ que, sin lugar a dudas, resume muy bien la actitud musical y vital de una banda al que deseo personalmente la mayor de las suertes…

…Porque si con las dudas e inexperiencia del primer disco se han marcado esto, Naipes demuestra un potencial al que me gustaría ver crecer con el respaldo del público y con el paso del tiempo.

Para los que nos gusta lo raro, este disco entra en nuestras listas.

 

En Spotify.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Inspiración
  2. El Imán
  3. Hubo Una Vez
  4. La Eternidad (con Txema Benítez)
  5. Miedo
  6. Pólvora
  7. Volveré A Ser Uno Más (con Ernesto Arranz)
  8. Antes De Disparar
  9. Nuestro Castigo (con Tanke Ruiz)
  10. Soy Presente

 

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Publicado el septiembre 27, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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