Heredeiros Da Crus – Derretidos

 

Llevaba tiempo queriendo escribir de esta banda gallega de lo más recomendable, pero es cierto que desde que abrimos la persiana de RockSesión hasta ahora solo sacaron el Jard Rock Con Fe, que me cogió a contrapié, y que en la crítica remember de los viernes nunca se ha producido esa chispa aleatoria para elegir un disco suyo. Al final, el tiempo se ha encargado de que llegase ese momento con este Derretidos, su nueva entrega de estudio. Un álbum de doce canciones en las que estos gallegos demuestran seguir igual de locos y ardientes que siempre, sin que por ello renuncien a ponerse sensibles y a marcarse unos medios tiempos y baladas repletas de madurez generacional. Con unas guitarras repletas de roll y una capacidad rítmica envidiable, Heredeiros despachan un álbum solvente de principio a fin, divertido, adictivo, provocador y reflexivo. Popularizados como tantas bandas alternativas gracias al programa infantil de la televisión galega, Xabarín Club (curiosamente este fin de semana Silvia Superstar ha protagonizado el #Mis10de del sábado con sus The Killer Barbies), a mí me llegaron con Los 100 de Tipo, Heredeiros son el clasicismo del rock en su máxima expresión. El que bebe del blues y el hard rock y el que stoniza sus riffs para deleite máximo. Derretidos funde cualquier tipo de resistencia al aburrimiento.

Francisco Javier Vazquez Maneiro “Javieriño” a la voz,  Antonio Novo Suárez “Tuchiño” en la guitarra solista, Antón Axeitos Ares “Tonhito de Poi” en la rítmica, Francisco Javier Velo Cambeiro “O Jran Fran Velo” al bajo y Manu Rey a la batería es el quinteto que ha perpetrado esta entrega de diseño veraniego en portada y libreto. No en vano, Derretidos se grabó entre los meses de mayo y de agosto del presente año en Estudios Nakra de Culleredo y en Planta Sónica, de Vigo. La producción de su decimosegunda entrega, contando los directos, los recopilatorios y algún disco no oficial, ha corrido a cargo de Iago Lorenzo, mientras que la masterización es obra de Robin Schmidt en 24-96 mastering.

El álbum se abre cual concierto de los Stones con ‘Start Me Up’, con una entrada canónica repleta de energía, con un riff pegadizo a más no poder, especialmente brillante en el estribillo, con una segunda voz más grave, y la letra ácida de ‘Ameixa Roja’, que habla de las bondades de la ingesta de moluscos bivalvos aunque, claro, hablando de Heredeiros el doble sentido está más que garantizado… Las ganas de incendiar los tímpanos se recrudece todavía más con el tempo percutido de ‘Esquimales’, con intenciones de dar fuego hasta a los icebergs y con un grito de guerra a lo indio.

No serán los únicos coros ‘animales’, puesto que los de ‘Tanga Do Revés’ recuerdan, una vez más a la lengua roja, al ‘Sympathy for the Devil’, pero eso solo será al final. El resto de corte es un musculoso ejercicio de hard rock de lo más logrado. En ‘Linchú’ las formas se hacen algo más ágiles, tirando más a roll clásico. Una historia de fama y flashes en la que aparecen Rob Halford, Charles Bronson, Chuck Norris y el Madison Square Garden. El primer ‘descanso’ llega con un baladón declaración de amor llamado ‘A Tempo Lento’, donde se marcan estrofas como “Si ti quixeras vir conmijo, levaríache hasta ó sielo a un hotel no firmamento (…). Si quixieras volver baixaría ó inferno, prenderíalle máis fuego, deixaría abrasados ós demonios do carallo”. Brutos, sí, pero con corazoncito.

En ‘Non Me Sosques Máis’ la distorsión vuelve con la fuerza de una potente batería y un corte donde se marcan una sinfonía de eléctricas y uno de los solos más chispeantes del conjunto, lo que hace de los últimos estribillos una salvajada de lo más interesante. Sumisión canina en ‘Madán’ que aumenta la locura marca de la casa a base de falsetes, ladridos y, sí, más guitarras dándole al rollo, aquí con interesante cambio de ritmo como puente hacia el estribillo. ‘Ruiseñor’ da una vuelta de tuerca a las truculentas historias en las que se reboza el grupo…, aquí con sotanas, madres, padres, sexo anal y otras cosas de por medio, todo ello con una ambientación glam de lo más resultona.

Más tópicos gallegos. Si en el corte de entrada teníamos el sabor amor, en ‘A Ría (Pola Borda)’ la ‘lume’ da buena cuenta de los fardos antes de que les pillen con las manos en la masa. Mientras que ‘Fodo Cando Quero’ es un canto al libre placer del cuerpo. La cosa se sosiega en el doblete final. ‘Como Un Peixe’ es un medio tiempo en el que el aire de blues impregna la liberación de las cadenas y la asunción de la plena vida sin agobios, mientras que ‘Soñei’ es una balada de imponente texto y hechuras acústicas, con una sobriedad tan solemne que los neófitos no podrán creer que se trate de la misma banda que le canta a la almeja roja.

Pero así son Heredeiros da Crus, una banda que merece nuestro mayor de los respetos, más todavía si, además, evoluciona mejorando sobremanera su sonido y manteniendo a su conocida locura en términos cabales. Muy notable, Derretidos.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Ameixa Roja
  2. Esquimales
  3. Tanga Do Revés
  4. Linchú
  5. A Ritmo Lento
  6. Non Me Sosques Máis
  7. Madán
  8. Ruiseñor
  9. A Ría (Pola Borda)
  10. Fodo Cando Quero
  11. Como Un Peixe
  12. Soñei

 

Publicado el noviembre 4, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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