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#Mis10de Buenas Noches Rose
Buenas Noches Rose es uno de esos grupos irrepetibles y de una identidad y personalidad tan fuertes que casi no importa que sean desconocidos para el gran público, que solo grabaran tres majestuosos discos y que ‘en vida’ apenas vendieran más de 10.000 copias de cada uno de ellos. Nada importa. Porque su obra está por encima y para matar a todo aquel que se acerque a descubrirlos. Es ese licor añejo guardado, de alta graduación y con peligro de quemarte la garganta o causarte la muerte con la toxicidad de su esencia. Y de entre Buenas Noches Rose, su debut, La Danza De Araña y La Estación Seca, es la obra central la que concentra la mayor cantidad de veneno. Tras su razonablemente bien vendido debut (7.000 copias) repleto de carnalidad y canciones pegajosas, la multinacional BMG Ariola decide apostar fuerte por una banda formada por un elenco de grandes músicos y sobre todo grandes personalidades. Desde la base rítmica con Roberto Aracil “Rober” y Juan Pablo Otero “Juampa”, a los dos versátiles y viscerales guitarras en plena efervescencia creativa como Alfredo Fernández “Alfa” (Lepunk y ahora en solitario) y Rubén Pozo Prats (sí, la mitad de Pereza), y como guinda el irrepetible descaro y sangrante capacidad interpretativa de Jordi Skywalker (que acabó dejando el grupo un año después, en 1998, para subirse a una carreta y perderse por Francia y que hace unos años regresó con un disco en solitario genial en su locura). Ahora, está cerca de estrenarse un documental sobre el grupo. Nos vale de excusa para traerlos a la sección.
#Mis10de ABBA
Vale que a veces intento emparejar los #Mis10de que traigo en el mismo fin de semana. Poco tiene que ver los navarros Koma de ayer con ABBA. Pero, amigos y amigas, en RockSesión las cosas casi siempre tienen un razón de ser. Me parecía la mejor elección palíndroma, siendo hoy el capicúa 02-02-2020. Y hasta aquí la explicación. Más allá de eso, aquí, que no nos cerramos a nada, elogiamos de ABBA su imponente capacidad para generar melodías pegadizas sobre una base no demasiado veloz y siempre estilosa, así como sus armonías vocales. Claro, están enmarcados en el pop y la música disco, pero su música también tiene algo de glam y un ligero gusto sinfónico, muy propio de la época (están en el Museo Salón de la Fama del Rock and Roll y aparece en ‘El Libro del Rock’ de Philip Dodd, dos datos superficiales pero que, oye, demuestra lo estériles de las fronteras, como también que Helloween, Avantasia o Yngwie Malmsteem les hayan versionado). Benny Andersson, Anni-Frid Lyngstad, Agnetha Fältskog y Björn Ulvaeus daban vida al cuartero que acabaría como el rosario de la aurora, pero engordándose los bolsillos a base de derechos de un repertorio descomunal. Sin cambiar ni un puesto a la versión que hice en twitter en octubre de 2014, vaya el palíndromo de ABBA. Salud.
#Mis10de Koma
Que Koma es una de esas bandas que me caen en gracia desde el principio de los tiempos es algo que saben los asiduos a esta casa. Así que podéis imaginar que recibí con algarabía su anunciado regreso a los escenarios tras unos añitos de parón (desde 2012). Un tiempo en el que, de cara al escenario, Brigi se hizo oficial y únicamente baterista de Txarrena y finalmente de El Drogas, a secas, –productor ha seguido siendo-, Juan Carlos Aizpún (batería) decidió bajarse sin conocérsele proyecto paralelo, mientras que Rafael Redín (bajo) y Natxo Zabala (guitarra) se embarcaron en el proyecto Sakeo, que despachó un solo disco, La Muda, que tenía sus momentos. Y, como era de esperar, su regreso a los escenarios fue una auténtica pasada porque se les echaba de menos, porque se lo tenían muy currado y porque siempre han tenido la pasmosa habilidad de conseguir un sonido en directo fantástico. De la ejecución e intensidad ni hablamos. Aquel regreso vino con un disco de temas revisados y ojalá que el tiempo nos regale algún día un nuevo disco con canciones inéditas. En una semana en la que vengo de entrevistar a El Drogas y de ver a Brigi en acción desde las baquetas, me parecía buena elección elegirles para entrar en el nuevo formato de #Mis10de. Aprovecho también para sacar un par de temas y meter otros dos. Salud. (FOTO: Juan Jesús Sánchez Santos – RockSesión).
Entrevista a El Drogas: “los compartimentos estancos dicen mucho de la capacidad intelectual de quien los maneja”
Son las once menos cuarto de la mañana del sábado, 25 de enero, y habíamos quedado con Enrique Villarreal, ‘El Drogas’, a las once en punto en el siempre acogedor e imponente Teatro Cervantes. Había liquidado la crónica de León Benavente de la noche anterior en apenas media hora por no llegar tarde. Juan, mi fotógrafo, y yo nos tomamos un café en un bar que está en ese punto en el que no se sabe si está abriendo o cerrando o si es que han entrado a robar la noche anterior. Deducimos que está abierto finalmente y mientras nos tomamos un café en la lluviosa mañana vemos a El Drogas y a su socia Mamen en la terraza de enfrente. Pañuelo verde, con su guitarra en la funda, con la mayor de las naturalidades. Antes de la hora, recibo la llamada de Mamen para decirme que ya estaban en la puerta. Vamos a la cita y, tras un par de llamadas, alguna errónea incluida (nervios mandan) consigo dar con la persona que llama al encargado de abrirnos las puertas. Nos ubicamos en el camerino y nos quedamos Enrique, Juan y yo. “¿Para cuánto tenéis?”, me pregunta Mamen. “Pues supongo que una media hora”, respondo. Mamen me mira con cara de extrañada y Enrique ya me avisa, “media hora… ya veremos”. Yo, que valoro mucho el tiempo de las personas y todavía soy de sentir las mariposas en estómago ante conversaciones que soportan mucha responsabilidad, enciendo dos grabadoras (siempre temí que una me falle) y comienza una conversación que dio para mucho, que fue un placer y un maravilloso aprendizaje que me llevo para siempre. Y quiero pensar que cerró algunas heridas. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).
#Mis10de Kiss
La banda del maquillaje eterno. Una manera de entender el rock de manera espectacular y estilosa. Piel, lujuria, lenguas, mitos entre la leyenda y la realidad, con vacas de por medio…. Así cualquiera. Paul Stanley y Gene Simmons son los miembros fundadores y eternos de Kiss, la banda norteamericana que camina incansable hacia su próximo cuarenta aniversario. Es cierto que cuando la zarandaja es tan grande, la música siempre parece quedar en un segundo plano. Se cuentan casos por decenas. Pero, en particular, siempre ha habido un respeto unánime hacia Kiss. Sin importar que se deslizaran más hacia el power pop en algunas ocasiones. Su hard rock con ligeras pinceladas de heavy metal. Su muy mucho de glam… Sus números son estratosféricos. Casi tanto como su colección de merchandising, que incluye todo tipo de rarezas varias, entre el que no falta una máquina de pinball, monopoly, vino, tarteras (imagino que para poner mantequilla de cacahuete y otras sustancias lúbricas) y hasta un ataúd. La edición original de #Mis10de de Kiss la realicé en twitter el 20 de octubre del lejano 2013. Buen rollo para el domingo. ¡Salud!
#Mis10de Los Reconoces
Me Lo Guiso Como Puedo, Segunda Impresión, Se Me Secan Los Mares. Joris, David, Búho y Luter formaban Los Reconoces. Una banda madrileña que despachó tres discos que progresivamente pasaron del rocanrol hedonista a una profundidad un tanto mayor que tuvo como respuesta el beneplácito de los oídos más exigentes, pero les desenganchó quizá de un público que estaba acostumbrado a la diversión sin excesivos remilgos. Entre eso y la mala suerte que tuvieron para lanzar su último disco de estudio (casi dos años se tiró grabado sin ver la luz), la banda entró en una desidia que les hizo decir adiós, sin previo aviso, de un día para otro, en un concierto de Guadalajara allá por 2006. Aquello fue una afrenta para sus seguidores, que durante años han reclamado que se pagara su deuda histórica, un concierto de despedida en condiciones. Esa oportunidad se hizo carne más de ocho años después, en la sala Penélope de Madrid, el 29 de noviembre de 2014. Lo que se recoge en el lujoso doble disco y DVD en directo, con 25 minutos de entrevista con el grupo como regalo, Una Luz Entre La Niebla. Aquí van, en este frío enero, mi recuerdo al #Mis10de Los Reconoces, publicado originalmente en twitter en noviembre de 2012, pero con una profunda reestructuración de posiciones.
Coque Malla. Sueños, Gigantes y Astronautas
Sigue dignificando Efe Eme la bibliografía musical sobre artistas y grupos españoles, en esta ocasión, con el libro firmado por Arancha Moreno, Coque Malla. Sueños, Gigantes y Astronautas. Una obra en la que, partiendo de un recorrido cronológico por canciones clave y fundamentales de la amplísima carrera (pese a sus solo 50 recién cumplidos) de Coque Malla, el propio protagonista da las claves de cada uno de los puntos de inflexión más destacados de cada uno de sus pasos en el difícil arte de la música. Lo hace, además, apoyándose en otros testimonios de compañeros coetáneos a cada uno de los momentos. Sus Ronaldos, y también voces tan destacadas como Iván Ferreiro, Leonor Watling, Mikel Erentxun, Dani Martín, Christina Rosenvinge, Jorge Drexler, Anni B Sweet, Jaime Urrutia, Leiva o Ariel Rot. Artistas, en suma, que han tenido la suerte de cruzarse en algún momento con un constante proceso de aprendizaje y búsqueda que, hasta la fecha, tiene en ¿Revolución? su última y sobresaliente muestra (Plata en Los Discos del Año 2019). De esta forma, Moreno repite la estructura empleada en el exitoso Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia. Y al final son dos personajes de tremendas similitudes. Ambos triunfaron jóvenes en bandas que, de alguna manera, cosecharon la popularidad cuando su intención creativa no lo buscaba. Es decir, el público terminó pidiéndoles cosas que llegaron por casualidad o durante el viaje, no era la meta, sino paradas en un camino que se mostró más libre cuando volaron solos.
#Mis10de Bob Dylan
En una semana en la que (por fin) han conseguido darse las circunstancias necesarias para culminar la crítica del enjundioso Tributo a Sabina y en la vuelta de la sección en esta entrada de 2020, la elección de Bob Dylan tenía 99 de 100 papeletas para ser la elegida. La otra la tenía Leonard Cohen. Así, sin hacer ni un solo cambio a la edición de twitter, realizada en su día el 20 de marzo de 2016. En aquella ocasión, ‘lo usé’ para celebrar con él las primeras 300 ediciones de #Mis10de. No es poca cosa. Después superaríamos las 400 y desde el pasado verano hemos ‘reinventado’ el formato, revisando los ya hechos y que hayan sacado más discos por el camino o, sencillamente, porque los gustos han cambiado con el tiempo. Como decía, con el tío Bob lo tengo bastante claro y no va a haber modificaciones. Hay ocasiones en los que, pese a la ingente cantidad de canciones, uno empieza a hacer la lista con imprescindibles y pronto se concluye en 8 o 9 claras. Después, sólo hay que decidir cómo completar una decena que, recuerdo, es estrictamente personal. Sin ánimo alguno de universalidad. Vamos a darle duro a 2020, amigos. Ahí van mis temas preferidos de Bob Dylan.
#Mis10de Los Piratas
Voy debiéndole a la banda de Iván Ferreiro y compañía aparecer un viernes en las críticas remembers pero, antes, y dado que no va a haber canciones nuevas del grupo salvo monumental sorpresa, apetece echarle un tiento al #Mis10de que realicé de los gallegos allá por enero de 2013. Anda que no ha llovido. Pese a ello, siete años después, pasando una apisonadora por encima de nosotros, la lista no tiene cambios. Los comentarios de las canciones que se han quedado son los originales del momento, algo crípticos, pero bueno, es una forma de mantener el espíritu de aquellos años. Los Piratas era una banda de la que se quiso hacer algo ‘comercial’, por más que la vocación libre y creativa de sus componentes quisieran volar a otra parte. Tanto es así que ya su ‘despedida’ en forma de edición especial de Relax, ya contenía otra senda del todo diferente (ya apuntaron maneras durante todo el viaje) a lo que suele ser un grupo de pop-rock convencional. Y pareciéndome un disco descomunal, su rollo casi conceptual hace que ninguna de sus canciones dé el salto a la selección. Insisto, y me parece fantástico. Después Ferreiro en solitario volaría y haría volar todavía más con su forma de entender la composición y la forma de contar las cosas. Sin más vueltas, allá van.
Los Discos del Año 2019 de RockSesión
Es complicado ponerse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro. Así que, como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género. También el hecho de que haya sido un año muy ajetreado me ha impedido escribir de todos los discos que hubiese querido, por eso hay algunos de los que no hay crítica completa. Pecata minuta. También excluyo como siempre EP’s (Lichis y Rubén Pozo, Sínkope, Onza, Los Acordes Rotos, Luter…) y directos (Josele Santiago, Piperrak, Los De Marras, Rosendo, Poncho K, Bunbury…). Entre las ausencias por diversos motivos, pero de los que recomiendo su escucha, os cito unos cuantos: Rocío Márquez, Kiko Veneno, los dos post-Raíz Nativa y Valira, el suma y sigue de The Buyakers, el nuevo camino de Vita Imana, los resurgimientos en solitario de Leo Jiménez y Jose Andrea, la vuelta al buen camino de Mägo de Oz o el disco a la altura de la leyenda de Obús. Por séptimo año, estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.












