Rulo y La Contrabanda – Especies En Extinción

Buen ritmo de producción para Rulo, pues en apenas dos años ya ha lanzado, con este, dos álbumes y un directo. ‘Especies En Extinción’ es el título del segundo trabajo en estudio del exvocalista de La Fuga y, no hay dudas en esto, es mucho mejor que el primero. Compuesto por once canciones en las que hay un intento palpable por aumentar el registro y el catálogo de sonidos. No siempre es conseguido con el mismo acierto, pero al menos es loable y, sobre todo, necesario.

Porque si algo se le podía achacar a ese ‘Señales de Humo’, que abrió su senda en solitario, era la repetición del mismo tipo de canción que hacía en la banda madre, con variaciones mínimas entre canciones. Como la misma insistencia en la enumeración de comparaciones. Ahora, aunque se repiten algunos vicios como parecer un catálogo de viajes (lo de Venecia empieza a ser enfermizo), o reincidir en conceptos en los textos (términos de aviación en tres temas, por poner un ejemplo), se han corregido muchas cosas. No siempre los textos son para todas las edades, pero se nota ya algo de poso, un esfuerzo por conquistar a un público más maduro. Es posible que con este paso no sea suficiente, pero se aprecia el trabajo.

El sonido es impecable en cuanto a producción. Con Karlos Arancegui ‘Txarli’ a la batería. Quique Mavilla al bajo (de aquí la conexión con Bunbury). Dani Baraldés ‘Pati’ y Fito, exFuga, a la guitarra. Con esta materia prima en la que confiar, el foco de atención se centra en las canciones.

Rulo arriesga con un par de rumbas rock. La primera ‘Al Infinito’ no tan acertada (la sombra del Arrebato es alargada), otra mucho más lograda, más canalla, como ‘A Punto de Colapsar’, a la postre una de las mejores del álbum junto con ‘Buscando el Mar’ y ‘La Flor’, las dos canciones que ejemplifican ese paso adelante dado por el de Reinosa. La primera con una melodía de guitarra vibrante, la segunda con una estribillo lineal que le confiere una oscuridad no muy frecuentada.

Entre los terrenos conocidos, ‘El Mejor Veneno’ (con esa rima incalificable de “Noches de desenfreno, mañanas de ibuprofeno”), la sensación de ruptura constante en ‘El Prota’ o ‘A Solas’ o la declaración siempre descarnada, esta vez en ‘Amor En Vena’, que también sirve para evidenciar que ya no hay obsesión por la velocidad. Esto lleva otro tempo más pausado y se agradece.

Para completar el álbum tenemos el blues arrancherado de ‘Mi Pequeña Cicatriz’, el lento desarrollo de ‘Divididos’ y, como cierre la extraña mezcla con el cameo de Enrique Bunbury en ‘El Vals del Adios’, un tema que por momentos parece musicalmente más del maño que de Rulo. ¿Quizá sea el espejo en el que quiere mirarse ahora como solista? No sería mala elección, pero no les veo similitud alguna.

El disco no es que sea arriesgado, pero es valiente. Y nos hace creer de nuevo.

En Spotify.

Tracklist

  1. Al Infinito
  2. Divididos
  3. El Prota
  4. Buscando El Mar
  5. A Punto De Colapsar
  6. A Solas
  7. Mi Pequeña Cicatriz
  8. El Mejor Veneno
  9. La Flor
  10. Amor En Vena
  11. El Vals Del Adiós (con Bunbury)

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Publicado el octubre 10, 2012 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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