Calamaro – Volumen 11

calamaro-volumen-11Gran ritmo de producción al que nos tiene ya de nuevo habituados Andrés Calamaro. Tras un Bohemio sucinto y certero, tres directos poderosos (uno de ellos con el maño Enrique Bunbury) evidenciaron el gran estado de forma escénico del argentino más español. Y si en Romaphonic Sessions en la entrada de la primavera del pasado año se ponía el frac (disco de crooner a-corazonado, grabado en pocas horas al calor del piano de su confidente Germán Wiedemer, un álbum para paladares exquisitos o oídos selectos, para salmones del bienvivir), en este Volumen 11 Andrés se calza los guantes de boxeo y pide pelea. Y lo hace en verbo y música. Descerrajando textos provocadores: el que más, ya saben, ‘Cazador de Ateos’, aunque no es el único; y con una música que en ocasiones se muestra cárnica y visceral, con el punto justo de saturación que, justo, da el Volumen 11. Un croché de blues sangrante, guiños recurrentes a Pappo, rock que en ocasiones deriva hacia ligeras ascendencias metaleras y hasta una brutal improvisación tomada en directo en Perú de más de… 11 minutos de duración.

El mejor análisis de este álbum, generoso en metraje y excesos, lo ha hecho el propio Andrés Calamaro, día antes de su publicación (por cierto bastante sorpresiva puesto que el single, ‘La Noche’, salió sin previo aviso apenas un par de semanas antes de su publicación).  Podría fusilar y parafrasear sus textos haciéndolos propios como se puede leer en más de una crítica por la red y papel, pero directamente os dejaré el enlace para que le echéis una lectura. Lo explica bastante bien y de forma certera, así que es hasta aconsejable, te entrara o no el álbum en las primeras escuchas. (Las nuevas formas de consumo de música, qué daño hacen a los discos difíciles).

Me remitiré por tanto a expresar algunas ideas nacidas al calor de su análisis, dejando como lectura complementaria la mencionada autodefinición. El álbum en su más de una hora de duración y con 18 cortes más un extra tiene una escucha bastante heterogénea que da la sensación de collage sónico. La motivación de alguno de los primeros cortes ayuda a ello. La entrada de ‘Apocalipsis en Malasaña’ corresponde a la BSO de la nueva película de Álex de la Iglesia, ‘El Bar’, y su psychobilly de cuchillo en los dientes parece sentar que ni pintado al concepto cineasta del director. ‘Frío y Barro’ es todo un desafío en forma de delicatesen. Un rollo funky de falsete vocal del que Calamaro sale coronado. También compilada aquí se encuentra ‘Rock y Juventud’, perteneciente al proyecto de canción de amor de 24 horas de Javier Corcobado (un gran admirado de esta casa). Hermosa concatenación de conceptos.

La primera gran dosis de blues llega en el siguiente bloque: ‘Tan Triste No Es El Blues’, de sonoridad salmoniana, ‘Atunes y Ballenas’ que ofrece un bello contraste entre bases y acústica, y ‘Como El Viento Voy a Ver’, una larga declaración fatalista en la que las teclas ponen una intensidad creciente muy meritoria. Entre ellas se encuadra el ‘singlelazo’ ‘La Noche’, de claras reminiscencias Rodríguez.

Siguiendo el viaje de la primera parte del disco (que a la postre podríamos calificar de ‘la más convencional’) ‘Mareo’ es un preciosista bolero, cálido, versión de Babasónicos ejecutada con maestría. ‘El Huevo y La Gallina’ lanza el primer aviso desafiante a ritmo de blues armónico, de instrumentación clasicista, enclenque pero poderosa. Referencia al esclavismo, como al algodón en ‘Hasta El Cielo’ refuerza la pureza del género y la sapiencia de Andrés en los primeros referentes del oscuro género.  En su contrapunto ‘Blues de Santa Fe’, de Pappo, nos ofrece una hipersaturación en los acordes y una base rítmica percutora que resuena como el engranaje de una máquina destartalada que lleva años sin funcionar. Realmente adictiva.

La ruptura del álbum llega, dividiéndolo en dos hemisferios, con ‘Las Almas Agradecidas’. Un corte regado de teclas sutiles en las que Andrés vuelve a ese género recitado y declamado tan usado en los encierros creativos de antaño. A partir de ese momento el disco se vuelve más salvaje y las canciones mucho más cortas, casi expresadas como bocetos o un impresionismo sonoro lleno de agresividad. ‘Vampiro Torero’ tiene un riff metalero que casi se puede masticar. Con algo de locura Nikis, llega ‘Pánico en Benidorm’, un ejercicio hedonista entre el humor afilado de serie B y el rocanrol más clásico: “mujeres y niños, primero no”. El palo malvino al turista británico ajusta cuentas a la imbecilidad del balconing. ‘Cazador de Ateos’ viene a expresar su consabido aprecio al arte taurino y su desprecio a opiniones ‘animalistas’. Todo ello regado con un sonido casi de una toma, de ira zeppeliana.

Tras la tormenta, ‘Hasta El Cielo’ tiene aura de cántico coral, a caballo en el espíritu entre el góspel y el reggae sin ser nada parecido a ello. El homenaje a Pappo, según desvela. Otro tributo, no explícito, pero sí implícito en su magnificencia es el que hace a Leonard Cohen en ‘Blues y Orquesta’, con una épica muy ‘Everybody Knows’. La querencia clásica hacia el cancionero latino llega con ‘Que Te Vaya Bonito’, de José Alfredo Jiménez, en una interpretación muy achavelada. La coda final viene con el jazz salpimentado de folk de ‘Trujillo Libre’, para encontrarse con ‘La Burra’ como regalo rítmico y desbarre extra. “Esta noche me voy a poner como una burra a vuestra salud”, que decía aquel.

Nos gusta escuchar a un Calamaro activo y en constante búsqueda por su arsenal sonoro. A veces sublimado, a veces terrenal, pero siempre por derecho y creíble.

 

Más de Calamaro en RockSesión:

Andrés Calamaro – Romaphonic Sessions

Bunbury & Calamaro – Hijos Del Pueblo

Andrés Calamaro – Pura Sangre / Jamón Del Medio

Calamaro – Bohemio

Andrés Calamaro – Honestidad Brutal

 

En Spotify.

Lista de Canciones – Tracklist:

  1. Apocalipsis En Malasaña
  2. Frío y Barro (segunda parte)
  3. Rock y Juventud
  4. Tan Triste No Es El Blues
  5. La Noche
  6. Atunes y Ballenas
  7. Como El Viento Voy a Ver
  8. Mareo
  9. El Huevo y La Gallina
  10. Blues de Santa Fe
  11. Las Almas Agradecidas
  12. Vampiro Torero
  13. Pánico En Benidorm
  14. Cazador de Ateos
  15. Hasta El Cielo
  16. Blues y Orquesta
  17. Que Te Vaya Bonito
  18. Trujillo Libre
  19. La Burra

 

 

 

 

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Publicado el enero 11, 2017 en Críticas Discos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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