Viña Rock 2017. Sábado, 29 de abril

Después de una interesante y muy buena jornada de viernes, el sábado pintaba especialmente atractivo en su primera parte: la primera presencia festivalera de Antílopez, el estreno de Kaos Urbano en escenario grande, la vuelta de Bocanada para presentar su mejor disco hasta la fecha, Los De Marras haciendo hat-trick y avanzando terreno en el horario o el esperado regreso de Avalanch, con motivo del 15º aniversario de El Ángel Caído, con una excelente alineación, pero no exenta de polémica. Por su parte, clásicos como El Último Ke Zierre, Obús, Tierra Santa y Narco, regresaban a Villarrobledo con pocas novedades que añadir a su dilatada y contrastada solvencia, cada uno en su estilo. A la oferta habría que añadir el peor día meteorológico, sobre todo a partir de las 20 horas, en plena actuación de Avalanch, que es cuando cayó lo más parecido al diluvio universal. Recordando que la omnipresencia no es posible para mortales, así vivimos el segundo día de Viña Rock. (FOTOS: Marina Ginés. Se pueden usar libremente citando siempre la fuente y la autoría).

Si ya de por sí siento una especial debilidad por Antílopez desde que profundizara en su discografía el año pasado y los viera hace apenas seis meses, tenía una enorme curiosidad por saber cómo podían llevar su divertida propuesta a un territorio como Viña Rock. Sus juegos melódicos de voces y guitarras son muy serios por más que el chiste intente ocultarlo (algo así como lo que ocurre con los desarrollos progresivos de Mamá Ladilla). A diferencia de sus habituales directos, en los que Félix y Miguel Ángel se bastan a solas con sus monólogos y sus cuatro equipos de cuerdas, vocales y guitarreras, para llenar el escenario de ritmos y sonrisas, se presentaron con grupo completo, ‘La Banda Ancha’: Jose Malasia, Alberto Spyro, Tony Romero, Andrés Rodríguez y Charles. Además del sonido, cercano a sus álbumes, incluso más poderoso, también adaptaron el repertorio, evitando los gigantes tanguillos y rumbas a cambio de canciones más digeribles en primera escucha, como ‘Cantautores Suicidas’, ‘Musa En Paro Busca Poeta’ o ‘Prefiero’. Temas también de escarnio generalizado como ‘Hoy La Prensa Viene Sucia’ o ‘Yo Tengo El Dominio’. No está mal clavar once temas en 50 minutos frente a los trece en hora y media de un concierto normal. Tras el reposo de ‘Le Habla El Sunshine’ o ‘Mentira’, “la indie”, cerrarían con un atangado ‘Hijos de España’, la bombástica ‘Gatita Presumida’, ‘Arizona Wifi’ y la agitada ‘Una Vez Visto’. Vamos, que si llegan a meter su ska ‘Polka Miseria’, de la maqueta, los sacan a hombros. Lo mejor es que repito con ellos en ocho días y de nuevo en The Juerga`s Rock.

No les ha hecho falta suavizar su discurso para que al final el tiempo les haya situado actuando en el escenario principal del Viña Rock (algo que, por ejemplo, nunca llegaron a conseguir en el Aúpa Lumbreiras los últimos años antes de su desaparición, y eso que era un festival más `cercano’ a su virulencia). Kaos Urbano se plantaron en Villarrobledo con su afilada puesta en escena, mucho más concreta y al grano que la de Non Servium, y también con un reciente nuevo disco al que darle cancha, ‘La Hora Del Baile’. El repertorio alternó por tanto novedades con clásicos, tan celebrados por igual como ‘Nacidos del Odio’, ‘Divide y Vencerás’ o ‘Nuestros Mejores Momentos’. Pese a todo, quizá por lo infrecuente de las horas, el nivel de celebración fue alternando picos álgidos con otros de menor algarabía. ‘Ángel Caído’, ‘Los Hijos de la Kalle’ y ‘Larga Vida Al Oi’ dejarían al menos un buen sabor de boca.

Cada vez más finos en su propuesta y desarrollando un camino propio, los navarros Bocanada también arribaron a Villarrobledo con disco nuevo, ‘Libres’, del que sonaron hasta seis temas: ‘Más Animal’, ‘Llenos Los Bolsillos’, ‘Otra Mañana’, ’60 Lunas’, ‘Cuando No Pueda Cantar’ y ‘Ya Pasarás Por Mi Puerta’. Canciones que sonaron con una frescura y entereza plausible y que, precisamente como le ocurrió a Los De Marras con ‘Surrealismo’, les ha valido para hacer su repertorio mucho más compacto y de un nivel notable, acompañando a ya sus clásicos como ‘El Voladero’, ‘Mala Hierba’ o ‘Campo A Través’. Rocanrol sin muchos aderezos, de llana presentación y con ese sello ascendente de la ‘marca Romero’. Buenas sensaciones al fin y al cabo para una banda que sigue en la pelea inasequible a cualquier forma de desaliento.

En el seguimiento tuitero ya escribía que Los De Marras son tan buena gente que hasta el sol salió para ellos. Así fue, como un oasis, como un espejismo antes de volver media hora más tarde al diluvio. Lo que no es una alucinación es el justo premio con el que el público ha sabido reconocer el crecimiento artístico de la banda. Surrealismo hizo justicia y Los De Marras están sabiendo responder a ello como mejor saben, con entrega y un directo enérgico, de un armazón que, parece discreto, pero que tiene una gran base de tres guitarras y la voz de Agustín, que mejora con los años. Desde el principio no bajo el nivel, con su maravilloso ‘Ruido’, con ‘Escápate’, ‘Diosa de la Noche’ o ‘Medolías’. Espacio para el adelanto de lo que será su nuevo trabajo en ‘Perdido’, único respiro y solo porque no todo el mundo conocía el tema. El duro trago emocional de ‘Futuro!?’ se remontaría con sexo (‘Sexo En Las Calles’), rocanrol (‘Compadre’) y drogas (‘Hierbagüena’) para, tras otros temas, llegar al final con ‘Malabares’ y ese ya estratosférico canto vitalista que es ‘Hoy’.

Después del cuantioso ruido ajeno a la música, era la hora de que fueran las canciones quienes tomaran la palabra en el regreso de Avalanch. Nadie dudó nunca de la calidad de la formación ‘all star’, con Jorge Salán, Isra Ramos, Mike Terrana, Magnus Rosén y José Paz acompañando a Alberto Rionda, alma máter de la banda, y había ganas de escuchar ese antológico álbum llamado ‘El Ángel Caído, cuyo decimoquinto aniversario ha servido de argumento para levantar a Lázaro. La intro ‘Hacia La Luz’ dio paso a esa excepcional triada inicial con ‘Tierra De Nadie’, ‘El Ángel Caído’ y ‘Xana’. La calidad de Salán y Rionda a las seis cuerdas habló por sí sola y Isra Ramos, en líneas generales, estuvo bastante acertado especialmente en la primera parte del concierto, antes de que la tromba de agua hiciera dudar de la continuidad del concierto. La lógica intranquilidad provocó que la segunda parte no fuera tan brillante, ‘Alma En Pena’, ‘Corazón Negro’ o la magnífica ‘Delirios de Grandeza’ acercaron la actuación hasta esa magna obra llamada ‘Las Ruinas del Edén’. Solo por escuchar todas estas canciones de nuevo, debemos aplaudir su regreso, a la espera de ese posterior material nuevo.

Inmersos en la celebración de un 30 aniversario que no parece tener más sorpresa que la continuidad de verlos seguir tocando con la solvencia conocida, El Último Ke Zierre también fue víctima de las peores horas de lluvia que, lo queramos o no, siempre desluce. En cualquier caso, la banda estuvo algo más entonada que cuando los vi en el Gazpatxo Rock, desempeñando eso sí un repertorio muy similar. Una intro por fandangos de El Cabrero (el cantaor ‘más utilizado’ por el rocanrol –y hasta por Fuel Fandango-) dio paso a ‘Para Qué Quiero Más Calor’ (irónico título para el percal que había). Las recientes ‘Fiesta o Duelo’, fantástica, y ‘Rompesuelas’ se han hecho hueco en el set, donde sigue brillando esa dualidad entre la bilis y el amor, ‘Yo También Puedo Ser Malo’, ‘Vuelta Al Infierno’, ‘Enganchados’ o ‘¿A Dónde Vas?’. El lado punki se vería satisfecho con otros cortes como ‘Tú Me Vicias’, ‘Soldadito Español’ o ‘Escupiré Jodidos’, mientras que el medio tiempo ‘No Tengo Miedo’, la versión de Iggy ‘Yo Podría Ser Tu Perro’ y ‘Tus Bragas’ pondrían cánticos en el tramo final más o menos esperado.

El agua seguía haciendo de las suyas, tanto que Obús se vio obligado a retrasar micros y monitores en el escenario Villarrobledo, que a la postre fue el que más sufrió el temporal, quizá por su ubicación, siempre tan particular. Fortu, Paco, Mirat y Montesinos demostraron una vez que ‘suenan que atruenan’ con un setlist tan previsible como celebrado. Y es que, como ‘los hermanos’, también pecan de poco ritmo compositivo, pero al menos ellos (y esta es la fundamental, básica y sobresaliente diferencia) consiguen que su puesta en escena siga siendo todo un cañón. Desde las seis cuerdas, desde la gran base rítmica y la voz, carisma y actitud de su vocalista. ‘Juego Sucio’, ‘Que Te Jodan’, ‘El Que Más’, ‘La Raya’, ‘Prepárate’ o ‘Vamos Muy Bien’ siguen vivos no solo en la memoria colectiva, sino también en las gargantas.

Tras el descanso tomado en Talco y tras echarle un vistazo a Asian Dub Foundation, era el turno de volver al escenario metalero para ver a unos clásicos como Tierra Santa. Aunque el tiempo les ha atemperado las formas, es cierto que su épica legendaria tanto en las historias de sus canciones, como en los riffs tan adictivos y compactos, como hasta en la tesitura vocal de Ángel, sigue siendo efectiva, manteniendo a un público que, si bien no es tan masivo o ruidoso como ocurre con otras formaciones, sí que ofrece una fidelidad a prueba de bombas y eso también es digno de elogio. ‘Corazón Indomable’, ‘Sangre de Reyes’, ‘Azote de Dios’, ‘Alas De Fuego’ o ‘Legendario’ le dieron sabor riojano añejo a la noche.

La noche la cerraría con Narco, banda que va siguiendo los pasos de Boikot en su omnipresencia festivalera. Mientras llega el segundo semestre del año para saber algo más del futuro nuevo disco, los sevillanos tiraron de riñón, como siempre, para darle marcha al asunto con esa bomba explosiva que forma su rap-metal con lazos de electrónica y mucho de graves oscuros. ‘A Tomar Por Culo El Mundo’ o ‘Ahí Fuera’, sonaron de inicio, brutas, para pasar a tramos de salto vertical como ‘Siempre Enmarronao’, ‘Son Ellos’ o ‘Vizco’. Además de ‘La Hermandad De Los Muertos’ más arriba en la lista (y no abriendo los bises, como antaño), así como los galones adquiridos por ‘Por El Estrecho’, una canción a la que el tiempo le ha dado un enorme valor. ‘Dame Veneno’, el trallazo llamado ‘Chispazo’ con el ‘Higher State of Consciousness’ de Josh Wink como base y ‘Puta Policía’ echaron el cierre a una muestra más de que su oscuridad alumbra las madrugadas a base de bien.

Los escenarios principales echaron el candado con Dakidarría, que vuelven a los escenarios tras su extensa pasada gira, mientras ultiman también la salida de su nuevo álbum. Según me contaron, los gallegos se resarcieron de los problemas de sonido del año pasado. Era de justicia.

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Publicado el mayo 4, 2017 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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