Albert Pla – España En Guerra

Si como dicen incontables estudios de prestigiosísimas universidades de todo el mundo civilizado, infracivilizado y hasta, incluso, el infalible Dr. Nick Riviera de Los Simpson, el sentido del humor es sinónimo de inteligencia e intelectualidad, sobre todo el que va de lo negro al Vantablack (invento de Massachusetts Institute of Technology), este libro os aseguro que no es para todos los públicos. Tampoco descubrimos nada nuevo. Creo que nada que tenga la firma de Albert Pla lo es. Convendremos en que es una evidencia. Sólo con nombrarlo (sea para la cortés defensa de la libertad de expresión y creativa o sea para ultrajar su honra y la de su familia, amigos y conocidos) nos damos cuenta de que es uno de los artistas más controvertidos de la música y el espectáculo en este nuestro país de naciones o nación de países… en definitiva, este España nuestra (Cecilia dixit). Como buen catalán, debe ser España su obsesión principal, puesto que tras publicar la novela sobre dos músicos haciendo ruta de carretera en España De Mierda (donde, en realidad, lo único que viene a hacer es mostrar las miserias de la escena en condiciones, salas, salarios indignos), ahora va y, a partir de una ficticia declaración de independencia de Cataluña, los americanos se van viniendo arriba hasta hacer esta España En Guerra. Por el camino, casi 300 páginas de delirio ácido y corrosivo que enfadará por igual a unos y a otros. Que ensueña por igual asesinatos de unos y de otros. Que al final lo que viene a subrayar es la falta de ética generalizada y de cómo el mundo se puede ir al garete en menos que canta un gallo (sea rojo o negro, no polaricen todo, como en la canción) porque la humanidad bajó del árbol hace años pero con el paso del tiempo está olvidando la capacidad de diálogo y entendimiento. Sé que parece mucho, ya les dije que no era un libro para todos los públicos. Échenle a la culpa a Desacorde Ediciones, que es quien le ha dado pábulo con su publicación.

La transgresión ha existido siempre como fórmula de provocación artística. Pero, como todo en la vida, se puede hacer de manera impostada, de impostor, por ganar una atención mediática con la que sacar rédito y se puede ser sencillamente per se. Está claro en qué ámbito se mueve Pla del que, dejaremos claro desde ya, reivindico el mismo derecho a decir y escribir ‘sus cosas’ que a otros las suyas. La libertad de expresión no vale si es a la carta, camaradas y patriotas.

El caso es que te tienes que reír. España En Guerra es una novela delirante pero mordaz donde Pla despliega las alas de su imparable imaginación y corrosiva inocencia repleta del conocimiento de la maldad humana. Sinteticemos la sinopsis: Cataluña declara la independecia. España pide ayuda a Estados Unidos que, respaldados (por supuesto) por Naciones Unidas, intentan restaurar la normalidad en la zona. Pero claro, son americanos, son catalanes, somos españoles… y la cosa se va complicando. Al final, el devenir de los acontecimientos hace que los amigos se conviertan también en enemigos (como Objetivo Birmania, pero al revés) y Estados Unidos acaba invadiendo España y matando españoles (de los de bien y de los de mal, les da igual) porque “ellos son así” y por el camino mueren a balazos, torturados… y cosas peores todavía, líderes de uno y otro lado (y de todas las siglas, épocas y esferas de poder), se atacan símbolos como la Sagrada Familia, Messi y Piqué, que acaban jugando en el Madrid, el Bernabéu, la Semana Santa de Sevilla, hasta pasan por Alsasua (hilarante discusión sobre Navarra y País Vasco entre americanos que no entienden nada) incluso hay una cena romántica con vistas a pateras en la costa almeriense.

Tomando como protagonista coral el denominado ‘Batallón de los Locos’, formado por Capitán Gómez, Sargento Jackson, Paul, Yan, Joe, Rossi, Forrest y Molly, Albert Pla da forma a un siniestro relato que no por descontrolado se antoja extraño. ¿De qué hablamos? ¿De que los yanquis se otorgan el derecho de quitar o colocar presidentes a su antojo? ¿De que las Naciones Unidas se lavan las manos a las menores de cambio? ¿Qué el discurso del bien y el mal puede manipularse al antojo de quienes controlan los hilos? ¿Qué el afán nacionalista excluyente (repito, excluyente) es igual de estúpido en un lado que en otro? ¿De cómo el primer interés de quien ostenta un poder es su propio beneficio antes que el bienestar de las personas por las que debería trabajar? ¿Que los medios de comunicación son serviles a sus respectivas causas?

Para todo ello y bastante más, que no quiero correr la peligrosa línea del spoiler, Albert Pla hace hipérbole enajenada de hechos reales e identificables que, leídos desde un pensamiento crítico e independiente, solo pueden hacerte reír y pensar que nos han vendido una milonga con demasiada facilidad. Que hay muchas personas que salen ganando del enfrentamiento entre iguales, del insulto y la polarización. Sólo hay que mover los hilos correctos. Lo vemos y leemos cada día.

Partiendo desde el estereotipo, todo se hace más salvaje y cruento. Y no hay consigna ni pilar social que no quede en entredicho: nacionalismo, pacifismo, ecologismo, energía, banca, feminismo, fútbol, religión, sanidad, educación, meritocracia, informática, corrupción, música, idiomas, ocio, simbologías, vicios y perversiones… Tan siniestro y atroz como necesario el dedo en la llaga de quien desde la aparente bisoñez inocente de la normalidad de la narración sabe bien dónde la está dando.

Y no es fácil. Considero que una novela como esta, que no es un derroche de genio literario pero sí que está regada de bombas adictivas que van retorciendo la historia, sólo está al alcance de una cabeza (para muchos loca, para otros genial) de Albert Pla. Y es que, por eso, alguien que habita en territorios mentales libres, que puede ser acusado a la vez de una cosa y la contraria, es siempre inquietante, peligroso, sospechoso… ¿De qué? ¿De tener criterio propio?

En fin, que al ritmo que vamos, queda poco para volver a los árboles. Si es que queda alguno y no los privatizan antes.

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Publicado el enero 14, 2021 en Actualidad y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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