Albert Pla – No Sólo De Rumba Vive El Hombre (1992)

112 Albert Pla No Solo De RumbaAprovechando que todavía resuenan los ecos de los pitos de la final de Copa del pasado fin de semana, me apetecía traer a la crítica remember de este viernes un disco de Albert Pla. El artista deslenguado que también se ha metido en más de un follón por decir sin demasiadas cortapisas lo primero que se le pasa por la cabeza. Sobre todo en las entrevistas. Otra cosa es en los discos. Porque ahí nada es casual, aunque es también incendiario. La supuesta ingenuidad infantil con la que interpreta muchas de sus canciones esconde la genialidad de un artista que brilla en su sonido de cantautor marginal, sea en castellano o catalán, o haciendo un sonido tan pegadizo como la rumba salerosa como la que descerrajó en este imprescindible cuarto trabajo. El primero de ellos en español, auspiciado por un concurso que ganó con votación de Javier Krahe. Un disco tan suave como amargo, tan crudo como sandunguero. Un imprescindible, en suma.

No hay que tomarse demasiado en serio a Albert Pla para poder disfrutar de sus textos llenos de ambientes marginales, enfermizos, obsesivos y de oprobio mal. Basta con escuchar el tema introductorio, de poco más de un minuto, en el que un niño narra como empuja al mar a su hermano que no sabe nadar, para volver tranquilamente al lado de su mamá en ‘El Sol Del Verano’. Todo ello regado de un delicioso infantilismo de coros y melodía perturbadora. Así se abría este álbum, el primero de Albert Pla en castellano. Casi nada.

Para la ocasión contó con un elenco de músicos y voces de excepción dentro de la metería rumbo-flamenca. Ahí están los coristas de Peret, Chipén, el cantaor Chiqui de la Línea, el imponente guitarrista Juan Miguel Cañizares o el supremo bajista Carles Benavent (gloria pura su unión con Pardo y Di Geraldo), además del autor Pi de la Serra. Rodeado de este elenco no es de extrañar la asombrosa eficacia festiva que se desliza en ‘Joaquín El Necio’ o ‘El Bar de la Esquina’. El primero de ellos es una rumba canónica en la que el típico españolito de metro sesenta, mutila, lleno de xenofobia y tópicos, al amante negro de su mujer por tener la ira encendida por cuestión de tamaño genital. La coda final es arte puro “el negro es mejor que tú, no tiene malicia, ni mal corazón. El negro es mejor que tú, es más bondadoso y más vacilón, es más honrado y trabajador”. En el caso de la segunda, sorprende el encuentro salvaje casual y sexual de hombre y mujer en un bar, hasta el punto de que el camarero los case y hagan allí la luna de miel. Historias de barrio y de barro, donde el arte pringa y chorretea encanto decadente.

‘Carta Al Rey Melchor’ fue la canción que provocó que el álbum fuera retenido casi un año. Y no es para tanto. Narra la historio de un hombre que vende su ‘republicanismo’ por haberse enamorado de la princesa. Las formas no son muy sutiles o educadas, pero no hay para tanto. Los quejíos flamencos crecientes de Chiqui De La Línea son crema pura. También dio que hablar ‘Enterrador De Cementerios’. En ella queda reflejada el gusto de Pla por las canciones extensas y alejadas de reglas cronométricas. Casi diez minutos (como la posterior y genial ‘La Colilla’) donde un hombre, también enfermizo, busca el amor de felación en felación con una prostituta, una colegiala y una monja. Ahí queda eso.

‘La Dama De La Guadaña’ arranca con una capela delicada y un zapateo que va anticipando la jarana, que termina explotando sobre un palmeo que podría ser extraído de cualquier disco del rey Peret. Más cálida y latina se ofrece ‘Salsa pa’l Nene’, también lúbrica y perniciosa con gran protagonismo de los coros femeninos. La pronunciación de Albert Pla es más juguetona aún, haciendo casi ininteligible su infantil dicción. La línea de bajo de Benavent es sencillamente espectacular. Entre tanto guitarreo rumbero ‘Nuestro Jardín’ destaca por la aparición de un piano delicado y sencillo y ligeros arreglos de cuerda. Bello ejercicio que evidencia que Pla no es un tarado cualquiera.

El excelente disco se cierra con ‘Diarrea Mental’. Otra canción donde el piano tiene gran protagonismo y que reinciden en el cantante susurrador. El texto en su cochambre y suciedad, narra la historia del marginal apestado (pongan la metáfora donde deseen) que mantiene un halo (con halitosis, claro) de esperanza para cantar “así a veces sueño que soy pura fragancia perfumada sensual y ese sueño huele tan bien, dulce ambrosía, brisa primaveral, quién pudiera dormir eternamente”.

Una canción que no deja de ser una auto-parodia de quien sabe que su cancionero levantará ampollas y que su personaje es molesto. Una nueva muestra de lucidez escondida tan solo para quienes son capaces de separar la paja ruidosa y mediática de lo importante.

Gigante Albert Pla en este disco. El mejor de su discografía junto con La Diferencia, pero aún quedan muchos años para hablar de ese.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. El Sol de Verano
  2. Joaquín el Necio
  3. Carta al Rey Melchor
  4. La Dama de la Guadaña
  5. El Bar de la Esquina
  6. Salsa pa’l Nene
  7. Nuestro Jardín
  8. Enterrador de Cementerios
  9. Diarrea Mental

 

 

 

 

 

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Publicado el junio 5, 2015 en Críticas Remember y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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