Biznaga – Bremen No Existe

Llevo muchos años ‘alertando’ a quienes por sistema rechazan todo aquello que va al saco del ‘indie’ (véase esta categorización a través del tipo de festival donde tocan o por los medios de comunicación que hablan de ellos de manera mayoritaria) que se están perdiendo a una serie de bandas de lo más recomendables. Los ejemplos se pueden contar por decenas, cada uno con sus particularidades específicas. Que si León Benavente, Vetusta Morla, Triángulo de Amor Bizarro, Airbag, Nudozurdo, Carolina Durante, Los Punsetes, Ángel Stanich, Inc, Chica Sobresalto, Love of Lesbian, Los Hermanos Cubero, Mausoleo, Sandré, Sidonie, Depresión Sonora, La La Love You, Alice Wonder, María De Juan, El Columpio Asesiono, Kitai, Sexy Zebras, Varry Brava, Novedades Carminha… En fin… Que como veis la cosa da para mucho. En esa lista de elementos recomendables que no deben circunscribirse a un engranaje excluyente podéis añadir, desde sus comienzos, a Biznaga. Desde su demo y primer EP de hace diez años, rabiosamente punk, a esa búsqueda equilibrada con la melodía forjada con Centro Dramático Nacional (2014), Sentido Del Espectáculo (2017) y Gran Pantalla (2020). Siempre amantes del desencanto y el descreimiento hacia una sociedad en la que sobreviven pero en la que no creen (ni tampoco en su generación, como plasmarán de manera explícita en este álbum), Biznaga terminan de trazar la línea de separación conceptual con su mundo en este Bremen No Existe, trayendo como referencia la Ítaca soñada por los animales que escapaban del sacrificio. Por si hubiera dudas de las intenciones (ya lo decía Bart hace 20 años, “gracias a la televisión no recuerdo ni lo que ha pasado hace ocho minutos”) lo refuerzan en el subtítulo: “Música para otra generación perdida”.

Para esta madurez caída como fruta madura, como acumulación de gotas chinas, el grupo formado de nuevo Álvaro García a la voz y guitarra, Pablo Garnelo a la guitarra, Jorge Ignacio Navarro al bajo y a los coros y Jorge Martínez ‘Milky’ en la batería, apuesta por pulir un tanto su producción y sonido, quizá la gran novedad de la entrega. El álbum fue grabado en La Mina (Sevilla), como el anterior, pero en esta ocasión es mezclado en Ultramarinos Costa Brava y masterizado en sus hermanos Ultramarinos Mastering. El diseño es de Manuel Donada.

Puede que tenga mucho que ver en el tono crítico generalizado que su antecesor no pudiera ser presentado ‘en condiciones’ por estallar la pandemia poco después de su lanzamiento. Eso ha generado un caldo de cultivo que Biznaga aprovecha para perfeccionar líricas y darle un punto más grave y meditado a la furia consabida.

Diez temas que destellan desde el arranque en ‘Líneas De Sombra’ donde le hablan desde el inicio ‘a sus niños de 30 años’ que diría aquel, con referencias incluso a la fugacidad de los vídeos de tiktok o las canciones de pop. Con doble referencia literaria con Conrad y Amitav Ghosh y su concepto de la interconexión de la memoria entre las experiencias del pasado, presente y futuro. La primera parte derrocha esa aura hímnica que tienen casi todas sus canciones, con una coda más machacona y bailable.

El viaje sigue al alza con ‘Domingo Especialmente Triste’ con el cameo de Isa Cea de Triángulo de Amor Bizarro. Más tecnología y “bolsillos rotos por el peso del vacío” para un tema más nervioso y eléctrico desde su base rítmico, sublimado, como apuntaba, por la voz femenina que precede con dulzura a la pegadiza melodía de guitarras posterior. Sin descanso, ‘Espíritu Del 92’ es una fantástica canción protesta que viene a ejemplificar que no hace falta despotricar obviedades para conseguirlo. En apenas 160 segundos tiran abajo el henchido “castillo hinchable de la marca España” diciendo que “emosido engañados” (…) “si el futuro era esto”.

No baja el nivel afilado de los textos el cuarto corte, ‘Madrid Nos Pertenece’, donde casi parecen mandar un recado a sus compañeros de escena, aunque más jóvenes, Carolina Durante, cuando cantan “no digas más ‘joder, no sé’, están pasando cosas en la calle” y otro a Ilegales, cuando dice que “vienen tiempos nuevos y salvajes”. ¿Veis como Biznaga juega a otra cosa? La primera parte del álbum la completa ‘Cómo Escribimos Adalides De La Nada’ donde recuerda el nacimiento del 15-M en Sol y otro desahogo bajo contundentes guitarras y líneas vocales vociferadas. El estribillo, para que me entiendan los más punkis, bien podría cantarlo Placi de los Segis: “Desertores del presente, hay ganas de gritar, el asco ya es un rasgo generacional. Con ira miro atrás, ¿qué ha cambiado en realidad? Adalides de la nada somos tú y yo”.

Más madera. ‘Contra Mi Generación’ le da una vuelta al rollo The Who para descarrajar  un canto de amor contra todos, especialmente con sus coetáneos. Entre palmas, sintes y tempo, ahora sí, más indies, ‘La Escuela Nocturna’ viaja al fin de la noche (cual Yosi) hace gala de la indefinición no relevante tirando del concepto de generación perdida, cual primeros beatniks. Es una de las dos canciones que, raro, pasa de los cuatro minutos para explotar ese punto más melódico.

Y sí, hay referencia a lo ocurrido estos dos años en ‘Todas Las Pandemias De Mañana’. “Estado de alarma, dijo el presidente, quedaros en casa todo va a salir regular”. Pueblos del mundo extinguíos, que cantaba Siniestro Total, en una revisión que señala que no existe cura ni vacuna para curar el bicho y cáncer que es el ser humano. Más texto corrosivo (la batería ya da pistas con esa entrada generando expectación) en ‘Filósofxs Intempestivxs’, que ironiza al hipersabio de redes sociales y en un post modernismo intelectual, especialmente ridículo fuera de horario y contexto.

El cierre lo echa ‘Una Historia De Fantasmas’, canción que arranca a la vieja usanza, a voz y guitarra repitiendo acordes. Captada la atención en el primer minuto, el tema crece con una parte semi recitada con desgarro (“un rayo que no cesa”) y una coda en forma de aquelarre hacia la asunción de la perdición: “Crees que has acabado con el pasado… Y el pasado no ha acabado contigo aún”.

Biznaga perfecciona así un álbum bastante circular y conceptual, ofreciendo la descarga del punto de no retorno en el que uno asume que el optimismo sin sentido es una forma de ignorancia.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Líneas De Sombra
  2. Domingo Especialmente Triste
  3. Espíritu Del 92
  4. Madrid Nos Pertenece
  5. Cómo Escribimos Adalides De La Nada
  6. Contra Mi Generación
  7. La Escuela Nocturna
  8. Todas Las Pandemias De Mañana
  9. Filósofxs Intempestivxs
  10. Una Historia De Fantasmas

Publicado el mayo 26, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Pocos grupos se me ocurren que, en España, hayan sacado 4 discos seguidos tan buenos y con evolución constante de uno a otro. Les sigo desde la maqueta de Adalides de la nada, donde ya estaban presentes las influencias de Paralisis Permanente e Ilegales, y les he visto crecer a lo largo de estos 10 años.

    Mi disco favorito es Sentido Del Espectaculo, por letras, por sonido y porque los vi en directo varias veces en esa gira.

    Posteriormente sacaron Gran Pantalla, poco antes de que nos confinaran a todos, se quedaron sin gira y el disco paso muy desapercibido. Disco conceptual donde daban otra vuelta al sonido pero las letras se me hacen ligeramente repetitivas.

    Vuelven con este Bremen No Existe que, en mi opinión, se postula como candidato a disco del año.

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