Archivo de la categoría: Crónicas Conciertos

The Juergas Rock Festival 2024. Miércoles, 31 de julio

Si a alguna de las personas que estuvimos presentes en el debut de The Juergas Rock Festival en la pequeña localidad de interior de la provincia de Almería de Fines (por entonces, el nombre llevaba apóstrofe, eliminado con el paso de los años por temas de posicionamiento web, entre otros motivos), nos dicen que aquel pequeño festival de un solo día con tres bandas de primer nivel (Gatillazo, Porretas y Narco) y media docena de grupos locales iba a llegar a convertirse en un festival de cuatro días, a veinte metros del mar y encarando su segunda década de vida tras celebrar el décimo aniversario en 2023 y tras una pandemia y una edición adaptada de por medio, casi nadie lo hubiese creído y, por supuesto, todos lo hubiésemos firmado. El festival almeriense ha llegado en este 2024 a su once cumpleaños y lo hace plenamente asentado, habiendo dado con la difícil tecla de combinar propuestas menos esperadas con aquello que quieren todos aunque estén en casi la mayoría de festivales o lleven toda ‘nuestra’ vida sobre los escenarios. El año pasado trajo de regreso con buen resultado al escenario Agustico en el Paseo Marítimo y la fiesta de bienvenida en el recinto principal y, repitiendo esquema, la de este año (precio popular para los lugareños por solo cinco euros) contó con Manifa, Rupatrupa, Porretas, La Pegatina, Eskorzo y Nativa. Las fotos son de Juan Jesús Sánchez Santos, excepto Nativa, que son de la organización. Salud.

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Robe. Ni Santos Ni Inocentes. Almería, 26 de julio

Desde luego que tiene razón Robe cuando dice que el verdadero “puntito” a las giras se lo cogen de mitad para adelante. Por eso siempre me ha gustado verle a comienzos, a mitad y a final porque, objetivamente, la diferencia es más que notable. No por ello significa que los conciertos del arranque fuesen malos ni peores, pero la sensación de naturalidad, disfrute y lo rodado de la velada hace que las sensaciones sean todavía más placenteras. Quiere el calendario habitual ponérmelo fácil con eso de uno de los primeros en Madrid, a mitad de gira en Almería y en el tramo final en Murcia o Granada, por lo que desde los últimos tiempos de Extremoduro hasta hoy (incluso Marea tiene esa estructura) voy cumpliendo con el oficio con esos parámetros. Ayer tocaba mi ciudad. Una ciudad ‘incómoda’ a veces para los conciertos rockeros. Meter en torno a 3.000 personas como hizo la última de Marea o un poquito más la de Robe de 2022 es un éxito objetivo. Por eso hay que valorar como merece que ayer Robe lograra reunir a algo más de 5.000 personas apenas dos años después de su anterior visita. Robe (con su banda incluida) no parece tener techo y vive un constante momento dulce tanto en el escenario como debajo. Tuve la suerte de ver la prueba de sonido y estar un ratino con él y se encuentra feliz, sereno, pleno. Y eso se nota después en el escenario evidentemente. La esperada foto con el libro de Extrechinato y Tú para cerrar el álbum la publicaré el lunes. También mi gratitud a la banda (especialmente a Carlitos –nuevo prescriptor de Almería-, y Woody y Loren con ese “estamos casi” que hacen en cada concierto y en el que tuve el honor de aparecer como invitado. Y a Alén, como siempre, por el cariño. Os dejo con la crónica, un mix entre la que veréis difundida por el Área de Cultura y otros apuntes personales. Salud. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos).

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XXXVI Candil Rock 2024. Tarque, Volvoreta, Rolenzos. Sábado, 22 de junio

Suma y sigue Candil Rock su pequeña gran historia contando ya su trigésimo sexta edición, pasando todo tipo de avatares a lo largo de su vida, con un receso por pandemia incluido. Desde 2021 se apostó por cambiar el emplazamiento, del campo de fútbol Villa de San Pablo a los aparcamientos del Edificio Polivalente del Paseo del Generalife, anoche la apuesta era casi del todo infrecuente en nuestros días: puro y sencillo rocanrol si más calificativos ni aderezos. El que bebe del blues como fuente de inicio y que se desarrolla con patrones clásicos, unos más americano, otros más autóctono, pero Rock. Y lo hicieron con uno de esos carteles que vienen a reflejar el carácter que ha tenido este festival de día casi desde su fundación. Un gran nombre propio (Tarque), una banda notable pero menos habitual y a la que siempre es complicado ver por estos lares (en este caso los emergentes Volvoreta) y un apoyo a la escena local (Rolenzos). Un festival de modesto formato en Huércal de Almería, pero por el que han pasado prácticamente todos los grandes nombres de nuestro rock. Por ejemplo: El Drogas, Loquillo, Joaquín Sabina, Enemigos, Barón Rojo, Ñu, Hamlet, Burning, Barricada, Mägo de Oz, Ska-P, Warcry, Sôber, Los Suaves, Saratoga, Tierra Santa, Sínkope, Ilegales, Siniestro Total, Fausto Taranto, El Último Ke Zierre, Obús, Lujuria, Gritando En Silencio, Def Con Dos, Canallas, Raimundo Amador, Los Muertos de Cristo, La Polla Records, Boikot, Reincidentes, Porretas, Mártires del Compás, Mojinos Escozíos, Hermanos Dalton… y desde hace mucho, además, con entrada gratuita. Todo gracias al Ayuntamiento de la localidad, a Martín de La Dosis de Candil Radio y con producción de Crash Music. Allí anduvimos. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Robe. Ni Santos Ni Inocentes. Rivas, 25 de mayo

Las últimas giras de Robe han adquirido ciertos automatismos (lo que funciona bien, para qué cambiarlo) como que Cáceres y Madrid, dos sedes muy simbólicas, por motivos más que evidentes, estén en el primer mes del rutómetro y, en el caso madrileño, salvo el experimento fallido del Parque Tierno Galván, Rivas Vaciamadrid y su Auditorio Miguel Ríos se han convertido en plaza casi fija. Y es lógico, pese a los grandes inconvenientes de tráfico y carreras por aquello del transporte público. Un aforo a rebosar con 30.000 personas colgando el cartel de ‘entradas agotadas’ y una expectación máxima por comprobar la nueva propuesta escénica del extremeño y sus paisanos escoltas. Es un recinto tan mastodóntico que otra de las principales quejas habituales viene por el tema del sonido y esta vez para haber cierta unanimidad en que fue mejorado considerablemente (lo que está regular, se puede mejorar). Con todo, cuatro días después de conversar con él en la entrevista especial que podéis leer aquí, y evitando en la medida de lo posible la mayor dosis de spoilers (me comí leer cuáles eran las dos primeras canciones, sumado a la consciencia de que cantaría el disco nuevo –casi- al completo y que no faltarían algunos hitos más o menos previsibles) llegué a este cuarto concierto de la gira sabiendo que la cita iba a tener unas connotaciones especiales, se respira en el ambiente por el lógico e imparable paso del tiempo. Hay frases que adquieren un sentido mayor, hay entonaciones y versos que quiebran la voz, que emocionan el rostro, que provocan sonrisas y también la triste consciencia de que entramos en una recta final que, las 30.000 personas presentes deseamos que sea infinita. Aquí va mi visión de la velada. (PD. Acudí a la cita de Rivas sin fotógrafo por lo que las fotos las hice yo, desde el público, las justas para dar testimonio, las mínimas para no andar importunando a los que están detrás. Salvo la primera ,el resto son de Estanislao Mora, situado en las primeras filas me ha cedido todo el material gráfico. ¡Gracias!).

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Valeria Castro. Almería, 21 de abril

Se ha convertido en algo más que una tendencia o una moda que exista una inagotable corriente de artistas que, desde su propia necesidad expresiva, apuesten por hacer una firme defensa en salvaguarda de las raíces, de lo autóctono. Y lo celebro y se antoja de lo más necesario en tiempos de ‘uniformidad’, de mezclas sintéticas en el laboratorio de la industria musical, de ‘globalización’ de los cánones de lo que es un hit y lo que no… Los hay con mayor o menor acierto, otros con más apego a la tradición, otros buscando una contemporaneidad integrada, pero con melodías y canciones nacidas de la tierra, de lo impregnado en el apego, en los orígenes. Valeria Castro es desde hace unos años uno de los mejores ejemplos de cómo hay personas que se dejan su corazón en el bello ejercicio cantor. Sin más. Expresando, con bien de temores, la fragilidad y vulnerabilidad de un alma límpida a través de una voz, tres acordes, una escala cromática clásica, preciosista, donde los pequeños detalles de una percusión en decenas de matices distintos le dan colores distintos a cada una de las canciones. Donde importa tanto el silencio como la respiración, la voz que se rompe en quiebro o el melisma preciso para almibarar el resultado final. Anoche el Auditorio Municipal Maestro Padilla gozó con la luz y transparencia del cancionero, breve pero intenso, que ya atesora Valeria Castro. A partir de aquí, os dejo (ligeramente ampliada con otros detalles) mi crónica realizada desde la agencia Contraportada para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería y difundida al resto de medios. Salud.

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Brasi. Presentación ‘Paladar y Regalar’. 2 de marzo. Teatro Apolo

Siempre he considerado que artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños garantes del rock más llano, más natural. Dos guitarras muy corpóreas, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras cuidadas. Anoche fue la quinta vez que le vi y os dejo a partir de ahora la crónica que realizo como agencia del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. Salud.

Los Stones cantaban aquello de que “es sólo rock and roll, pero me gusta” y hay algo de esa familiaridad costumbrista en la propuesta musical con la que Brasi hizo disfrutar durante hora y media al público congregado anoche en el Teatro Apolo, en lo que fue la presentación oficial de su tercer larga duración en apenas siete años. Paladar y regalar no sólo es el digno sucesor de sus hermanos mayores Tonteando el terreno (que, por cierto, regalaron a la entrada a cada uno de los presentes) y Marcaje al hombre, sino que evidencia un paso hacia la madurez compositiva en los aderezos sutiles en los arreglos, de la mano de un productor experimentado como Mario Cobo (Loquillo, The Nu Niles, Los Mambo Jambo, The Lazy Jumpers…), que tampoco quiso perderse la ocasión, llegando a salir a escena en los dos últimos temas del repertorio.

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Ginebras. Berlín Social Club. 9 de febrero

Para alguien que en su niñez se ha cantado buena parte de la discografía de Aerolíneas Federales (vía hermano mayor), que en los tiempos universitarios celebró el resurgimiento de esa sonoridad con Los Fresones RebeldesNosoträsh o Undershakers, bajo etiquetas poco acertadas con el muy mal llamado ‘tontipop’ (se me ocurren muchos más géneros y formas de encarar la música donde el calificativo podría ser más apropiado), que otro buen puñado de años más tarde sigan surgiendo bandas que beban de esa forma naturalizada, divertida y melódica manera de contar historias y cantar canciones me sigue conmoviendo al extremo. Es una suerte de conciliación con ese presente tan deslavazado y pueril en el que los “Viejos Rockeros Viejos”, que diría León Benavente, y sus discos como concepto ya no tienen apenas sitio más allá de su reducido coto de endogamia. Para mí Ginebras es eso. Un grupo que trasciende de toda moda para cantar en plena sencillez historias que no por triviales resultan inanes. Ya sorprendieron con su debut en el primer largo Ya Dormiré Cuando Me Muera (que se quedó sin crítica porque lo escuché algunos meses después de su lanzamiento, así que siempre tendremos la carta de dedicarle una crítica remember de viernes dentro de unos años) y volvieron a hacerlo con el segundo, ¿Quién Es Billie Max? que cumplirá un año en el próximo mes de abril. Ayer, tras Pasión Vega y Víctor Clavijo dando vida a Lorca Sonoro, me pasé para verlas por primera vez en la sala Berlín Social Club (entradas agotadas desde hacía dos semanas) en lo que fue tanto su primer concierto de este 2024 como el primero que daban en Almería, de la mano de Crash Music. Y no se dio mal. (FOTO: Como fue una visita improvisada acudí sin fotógrafo, así que tiré de móvil. Lo justo, que no es lo mío eso de andar manos arriba).

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Revólver. Almería, 1 de diciembre

Empecé la semana escribiendo la crítica del cuarto disco en solitario de Antonio Arco, quien fuera líder durante tres lustros de El Puchero del Hortelano. Un artista a quien tenemos en alta consideración en su forma de entender y transmitir la música. Me pillaba la gira de presentación a tiro de piedra, puesto que hacía escala en la almeriense sala Berlín Social Club, pero el viernes tenía otro compromiso laboral con Revólver, que llegaba al Auditorio Maestro Padilla en el marco de su gira ‘Adictos a la euforia’, que va enfilando su último tramo. No deja de ser curiosa y significativa la coincidencia de dos músicos y escritores de canciones tan respetables en la misma noche en una ciudad mediana como la nuestra. Ambas eran apuestas ganadoras pero, trabajo manda, me dispuse a ver a Carlos Goñi y compañía. Y lo hacía con ganas. Llevaba como más de diez años sin verle en directo y, aunque he celebrado todos sus discos de estudio porque siempre tienen un mínimo de calidad muy por encima de la media, reconozco que la última vez que le vi no terminé de entrar en el concierto y, por momentos, llegué hasta a aburrirme. Lo de anoche lo vi venir y no me sorprendió del todo pero las sensaciones fueron totalmente distintas. Vi a un Goñi feliz, a un repertorio lustroso entre la dosis perfecta de temas nuevos, temas conocidos de su repertorio y grandes éxitos inmortales. Algunos remozados, otros sonando como siempre. Con una parte acústica que no apelmazó en absoluto el resultado global. Más de dos horas de buena música y buenas historias. Que vengan muchos más. A partir de aquí, os dejo la crónica realizada desde la agencia Contraportada para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería. (Las fotos, sin ser yo fotógrafo, son mías).

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Lepanto y Shidow. Teatro Apolo, 21 de octubre

Lepanto es el nombre artístico bajo el que encontramos a Manuel Carmona Peláez, que tras curtirse en Cables Cruzados y, posteriormente, Casino, ha encontrado su plena libertad y expansión bajo esta nomenclatura de batalla cervantina. En Lepanto, Carmona se aleja de los riffs y hechuras stonianas y, por derivación, de Burning y abre un universo algo más accesible y popero, entrando en unas sonoridades juguetonas que le acercan al indie, pero sin que por ello se resienta el empaque de la base rítmica y una guitarra eléctrica muy contundente y muy en primer plano. Después de desplegar en El Duelo (a secas) un EP conceptual, donde se abordan distintos finales de ciclo… Amistad, trabajo o amor, todo ello revestido de un ropaje de videojuego retro y bastante frescura, llegaba El Duelo 2.0. Este nuevo trabajo de la banda almeriense es un disco que recoge los singles y EPs editados hasta la fecha. Reuniendo un total de trece nuevas canciones que, además para los fans y amantes del formato físico, han preparado en una edición especial muy limitada en digipack que incluye un póster firmado y las letras de todos los temas. Anoche, un año después de verle en el mismo escenario, llegaba el momento de cerrar gira y permitir así abrir el primer capítulo de lo que será su próxima aventura en forma de nuevo disco. La noche la abriría los jiennenses Shidow, que fueron de menos a más pero al final consiguieron convencer con una propuesta muy concreta de querencia por el rock americana. Os dejo a partir de este momento la crítica realizada para el Área de Cultura a través de la agencia Contraportada – Pisadas En La Luna, que saldrá publicada en más digitales y medios impresos. Salud.

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Faemino y Cansado. Almería, 20 de octubre

Vistas las taras que voy deslizando por aquí a lo largo de los años, no es difícil imaginar que de niño era una persona un tanto ‘peculiar’, por encontrar un adjetivo aséptico pero descriptivo. Quizá tener un hermano y una hermana  diez y ocho años mayores tuviera que ver (entre las rarezas, obviaré la época que me dio por ir a clase con mi periódico recién comprado todas las mañanas o cómo me levantaba una hora y media antes que los demás para escuchar la radio), pero el caso es que recuerdo que en mi clase de EGB (jóvenes, perdonad la arqueología) la mayoría de compañeros escuchaban Los 40, mientras yo escuchaba lo que entonces era Onda Diez (filial musical de Onda Cero), si ellos se hacían con las cintas de Tecnotronic o el vinilo de Will Smith, yo me quedaba con las cintas de mi madre de La Mandrágora y Leonard Cohen, con 091 y Bruce Springsteen de mi hermano, en deportes se hacían polvo con José Ramón de la Morena y yo sin embargo me quedaba con José María García, si estaban de moda aquellas ‘Locas academias de policía’, yo me hacía con la colección de los Monty Python… Y, en el caso que nos ocupa hoy, mientras compartíamos devoción por Martes y 13, yo miraba también a un lado para disfrutar de Faemino y Cansado, a quienes recuerdo constantemente en La 2 con sus chaquetas brillantes, su copa de coñac, su cigarro y esa rumbita sonando antes y después de su entrada en escena. Sus conversaciones interminables y sus referencias a Kierkegaard. El caso es que nunca se me había puesto a tiro la posibilidad de verles en directo… y anoche, al fin y por fin, fue el momento. Os dejo a partir de ahora con la crónica que realizo para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería a través de Contraportada – Pisadas En La Luna. Así completo la ‘trilogía’ de la foto de El Monaguillo con el libro de Extrechinato y Tú y la crítica remember ayer de La Trinca. Salud. (FOTOS: Kuver Producciones)

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