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Platero y Tú – Correos (2000)

Fito Cabrales ‘Fito’, voz y guitarra; Iñaki Antón ‘Uoho’, guitarra; Juantxu Olano ‘Mongol’, bajo; Jesús García ‘Maguila’, batería. Vale, no llega a ser un ‘once’ histórico del fútbol, ni siquiera un quinteto histórico del basket, pero sí es el póker de ases que (exceptuando a Leño por motivos evidentes), junto a Héroes del Silencio, tiene el honor de ser la banda más demandada del rock español cuando se le pregunta a alguien a qué grupo les gustaría ver de nuevo sobre un escenario. El caso es que gracias a Miguel Muñoz, que quiso contar con mi opinión para un reportaje publicado hoy sobre la banda en Cuarto Poder, caí en la cuenta de que justo un 2 de octubre, pero del año 2000, hace justo 20 años, se publicó el que a la postre sería el último disco de estudio con nuevas canciones de Platero y Tú. (No hay que olvidar que luego llegarían los dos volúmenes del recopilatorio Hay Mucho Rock And Roll, que supuso regrabar muchos de los temas, especialmente del 7 hacia atrás). La banda haría de la gira de este álbum su despedida de los escenarios, para pena de quienes nunca tuvimos ocasión de verles en directo. Con toda seguridad ellos ya sabían, sobre todo sus dos líderes, que este sería el último disco y de ahí ese título de desbarre final. Eran los Platero, pa’ lo bueno y pa’ lo malo.

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CoROBEraciones

 

El pasado sábado, el insomnio y la inquietud me llevó a madrugar más de la cuenta y para paliar la espera de la puesta en marcha del día se me ocurrió recuperar en algunos grupos la crítica remember que hice un su día del debut de Fito & Fitipaldis, el A Puerta Cerrada, en el que Roberto Iniesta colaboraba echándose unas estrofas en ‘Trozos de Cristal’, una de las canciones que mejor representa al Cabrales de su primera fase en solitario, de un tono y tesitura que iría dejando atrás en el resto de discos. El caso es que se me ocurrió titular el post como ‘una de las coROBEraciones’ y en twitter pronto surgió la idea de por qué no hacer una entrada o un hilo con las colaboraciones del extremeño. No es algo nuevo, en absoluto. Ya en 2001, en época universitaria, me dio por reunir colaboraciones y rarezas no editadas en varios recopilatorios caseros. A día de hoy existen listas de reproducción en YouTube (que suman directos pirata, inéditos y otras grabaciones varias –errores incluidos-) pero, pese a todo, ¿por qué no dedicarle una entrada propia y playlist en RockSesión mientras esperamos a que nos den el halo de esperanza de nuevas fechas en el horizonte? Todas las que están lo son, si bien faltan algunos temas que no están en Spotify, como los de Capitán Caverníkola, Sin Vergüenza o Chorra’N’Rock (después Malsujeto), que os dejo en vídeo. Añado también sus participaciones en los tributos de Tequila, Leño, Rosendo, Barricada y Joaquín Sabina. Allá vamos. Play.

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Tributo a Sabina – Ni Tan Joven, Ni Tan Viejo

Aunque vosotros no lo sabéis (algunos sí), para mi planificación se ha hecho esperar más de la cuenta mi crítica a este Tributo a Sabina, titulado Ni Tan Joven, Ni Tan Viejo, que parafrasea en mutación el título de una de mis canciones preferidas del poeta, por cierto ausente en la selección de 25 temas, y que, en mi opinión, tampoco le hace justicia del todo al conjunto por aquello de las similitudes formales con el ‘Ni Chicha, Ni Limoná’, de Víctor Jara. Entiéndase, pues, el título, como un guiño intergeneracional y, quizá, de eternidad creativa, por aquello de que gusta desde a los prepúberes como a los que andan en la plena senectud. Desde Guitarricadelafuente (21 años) a Joan Manuel Serrat (76 años). Y en medio de ellos, cantantes y autores melódicos, canallas y canallitas (que no es lo mismo), rockeros, más poetas, poperos con y sin botas de cuero… todos conversos a versos a la religión de Joaquín Sabina. Es más fácil encontrar rosas en el mar (ausencia destacada que nos robó la salud) que discutirle la imponente colección de canciones de Sabina, que da para otros dos discos como este y, para los que le apreciamos, hasta un tercero. Tampoco será cuestión de ponerse a repasar nombres que nos gustarían (cada cual tendrá los suyos) como si fuera una concreción del pasodoble de amigos ausentes (Sí recuerdo que bandas de rock como Porretas o Benito Kamelas hicieron hace años sus versiones). La crítica va, rasa y al pie, comentando impresiones individuales de cada una de las 25 canciones. Y no pido perdón porque ya no le importa.

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#Mis10de Robe

Como una tormenta perfecta, como una pequeña bola de nieve que comienza a rodar por la cima hacia el desfiladero, como un efecto mariposa… el proyecto de Roberto Iniesta al margen de Extremoduro fue cogiendo cada vez más poso y lo que era un ejercicio de loca valentía, con el primer álbum, ganó hechuras de directo en el segundo álbum, hasta lanzarse a una gira, primero en teatros (otra apuesta sin coraza ni armadura) y después al aire libre. Piedra con piedra, pluma a pluma, Robe volvió a conquistar una vez más a su público y a otros nuevos hasta el punto de acceder a registrar varios de sus conciertos para su edición posterior en DVD. Como guinda, se cruza por el camino la posibilidad de hacer un estreno en cines y El Dromedario Records se lía la manta a la cabeza hasta desembocar en un preestreno de esos con alfombra roja y una colección de músicos y artistas invitados que podría ser impensable hace apenas una década. Rompiendo fronteras, como siempre. Tanto es así, que hasta Pancho Varona, del círculo Sabina (quien definió a Extremoduro como “rock con ladillas”), se ha rendido a su talento. Nunca es tarde para asumir errores. (Foto: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Entrevista a Robe: “Me interesa más la canción en sí que el estilo”

Como una tormenta perfecta, como una pequeña bola de nieve que comienza a rodar por la cima hacia el desfiladero, como un efecto mariposa… el proyecto de Roberto Iniesta al margen de Extremoduro fue cogiendo cada vez más poso y lo que era un ejercicio de loca valentía, con el primer álbum, ganó hechuras de directo en el segundo álbum, hasta lanzarse a una gira, primero en teatros (otra apuesta sin coraza ni armadura) y después al aire libre. Piedra con piedra, pluma a pluma, Robe volvió a conquistar una vez más a su público y a otros nuevos hasta el punto de acceder a registrar varios de sus conciertos para su edición posterior en DVD. Como guinda, se cruza por el camino la posibilidad de hacer un estreno en cines y El Dromedario Records se lía la manta a la cabeza hasta desembocar en un preestreno de esos con alfombra roja y una colección de músicos y artistas invitados que podría ser impensable hace apenas una década. Rompiendo fronteras, como siempre, Robe accede a que lo entreviste por tercera vez en poco más de tres años. Como diría El Duende del Parque, demasiado para mí y lo que hubiese soñado nunca. Que la disfruten.

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Robe – Bienvenidos al Temporal

No hay duda en este caso de si fue primero el huevo o la gallina. Robe lo dejó claro en la rueda de prensa que ofreció el pasado miércoles, horas antes del preestreno en Callao, al que no pude asistir, pese a la doble invitación, por eso de las obligaciones laborales. Primero fue la idea de grabar un concierto para un DVD, luego se decidieron grabar tres y, una vez hecho, lo de la exhibición en cines fue “un regalo, que no costaba nada”. Bueno, relativamente. Porque la proyección se anunció sin conocerse que después el directo estaría disponible. A buen seguro, la gran mayoría de los asistentes anoche a los Yelmo y otros adheridos hubiese ido a las salas sabiendo que después estaría a la venta (me incluyo), pero no decirlo hasta unas horas antes podría haberse evitado, por aquello del no darle motivo de espuma rábica a los haters, tan ávidos siempre de carnaza. Pecata minuta, en cualquier caso. Sobre todo porque, igual que cuando calla el cantor calla la vida, cuando suena la música todo deja de tener más significado que el del placer para los sentidos. Y Bienvenidos al Temporal lo ofrece de manera sobresaliente, aunque se queda a las puertas de la matrícula de honor.

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Robe. Cuartel de Artillería de Murcia. 29 de septiembre

Tal y como pasó en las dos últimas de Extremoduro, el hecho de que la gira de Robe pasara por Murcia y Granada, además en, aproximadamente, inicio y finales de la tanda de fechas, me ha servido como coartada para verlo en ambas plazas (en el caso de Extremo, hasta en tres, contando Madrid y Almería). Además, sobraban los motivos, si es que hicieran falta: tras verlo en teatro cerrado, también sentía curiosidad por ver cómo funcionaba esta locura de cuerdos al aire libre y sin asientos. La crónica de este concierto debía haber estado para vosotros ayer sábado, pero previendo cómo iba a ponerse el domingo, he querido ofreceros un pequeño oasis de paz en medio de tanto odio. Paz en los acordes, en la actitud, en los arpegios, en los diálogos de saxo, clarinete, violín, acordeón y una invitación hacia la serenidad de un estado interior que no entiende de barreras artificiales. Sólo escuchar por amor al arte de la escala, del verso en una canción. Sólo escuchar. Se trataba de eso. (PD: Si en Granada conté con fotógrafo, en Murcia opté por solo registrar dos imágenes que sirvieran para dar testimonio. No a los móviles en alto tapando la visión del de atrás).

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Robe. Palacio de Congresos de Granada. 26 de mayo

Hay actos de valentía suicidas, como un tango, que están abocados al delirio de una locura transitoria y a un puntual desarraigo con el pasado. Actitud que hace que siempre se intente avanzar por un camino por descubrir, lleno de posibilidades y de nuevas sensaciones. Robe, animado y azuzado por el éxito de nuevos públicos en la evolución sonora de Extremoduro, decidió lanzarse de pleno, henchido de esperanza su espíritu imperecedero, a juguetear con instrumentos alejados de los convencionalismos del rock de trinchera, buscando una sublimación de las formas, del lenguaje y de las emociones. Como si una pulsión innata le hiciera saltar al vacío, mamando de esa voluntad sobrecogida. Pero ese salto mortal no es tal cuando en los interiores de su legión de seguidores ha encontrado comprensión a su propuesta. Una respuesta firme, borde y desafiante ante las ignominias endémicas que hace que la felicidad ante el triunfo final sea mucho mayor. Robe, después de dos discos de su proyecto personal, sale de gira y todo cobra sentido. Las canciones crecen, el público sonríe, salta, disfruta con cada uno de los pedacitos de paz que transmite el extremeño y su excepcional banda. Música blanca, delicada y preciosista, de corazón a corazón. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión. Se pueden usar libremente citando siempre a la fuente y al autor).

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Los Discos del Año 2016 de RockSesión

oro-plata-bronce-rockEs complicado ponerse a hacer listas como esta, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar. Así que, como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género así que me he limitado a incluir discos de los que he hablado ya aquí, o de los que hablaría (por eso se queda fuera León Benavente y su 2, Iván Ferreiro y su Casa, Mónica Naranjo y su Lubna –aunque tenga pasajes muy heavys- o la reedición con extras de Omega y el Indestructible de Diego El Cigala). Como es habitual dejo fuera los directos (Sínkope, El Drogas, Maniática, Poncho K…) por tener un carácter recopilatorio, y los Ep’s. Por cuarto año, estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.

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Extremoduro – Agila (1996)

agila-rocksesionCerramos el año con uno de esos discos que conforman la base, esencia e Historia del rock en España. Agila de Extremoduro fue el álbum que situó al grupo en un panorama mucho más amplio que la de la marginalidad, las malas producciones, los conciertos caóticos y los números rojos. Después de varios escarceos, como la colaboración en el disco ¿Dónde Están Mis Amigos? y la consabida Pedrá, Roberto Iniesta pone los mandos del tinglado a Iñaki ‘Uoho’ Antón, hasta entonces muy centrado en Platero y Tú, naciendo así uno de los dúos creativos más importantes del rock duro, como Lars Ulrich y James Hetfield. En sus menos de tres cuartos de hora, Agila tiene una colección de singles apabullantes, dando salida tanto a piezas reflexivas que marcan ese continuum con el presente, como otras de alma punki, pasando por una sonoridad más hardrockera y zeppeliana que nunca. Como hicimos con el Omega de Morente y Lagartija Nick hace unos días, rendimos homenaje por su 20 aniversario a dos que, como me dijo Robe, “son discos que han marcado muchas cosas. Han marcado lo que se puede hacer. Han ido abriendo puertas. (Ni el flamenco ni el rock) no sería lo mismo, desde luego que no”. Es el regalo del Día de Navidad de RockSesión: “Merry Christmas Manué”.

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