La Cabra Mecánica – Cuando Me Suenan Las Tripas (1997)

La Cabra Mecanica Cuando Me Suenan Las TripasMiguel Ángel Hernando, más conocido como Lichis, es el alma y guía espiritual de La Cabra Mecánica. Un grupo ya extinto por voluntad de su propio creador. Si se hiciera una encuesta popular aleatoria casi todo el mundo citará como su canción más conocida ‘La Lista De La Compra’ (con la colaboración y resurrección de María Jiménez) perteneciente a Vestidos De Domingo. Un álbum majestuoso de poco más de media hora de duración que además contenía otros himnos como ‘Felicidad’, ‘Todo A Cien’ o ‘Fábula Del Hombre Lobo y La Mujer Pantera’. Fue su tercer álbum y el más vendido de su discografía pero, antes de eso, La Cabra (Lichis) ya se había granjeado fama y curtido en el mundillo de la fusión multicultural con Maleza y con La Cabra. Después de tocar varios años en directo aparece en el 97 su debut, Cuando Me Suenan Las Tripas, un catálogo de costumbrismo deslenguado y con multitud de ropajes sonoros. Va por él.

Lichis siempre ha sido (y creo que el tiempo y los hechos fue azuzando su refuerzo) un artista con las cosas claras, bastante carácter y muy pocos pelos en la lengua. Una vez, en la gira de Vestidos De Domingo, que es un disco ante todo rumbero, le comenté, Lichis antes molabas más y me dijo “joder, todo el mundo con lo mismo. Todos me dicen lo mismo y yo digo ¿dónde estabais entonces, cabrones?”. El Iros Todos A Tomar Por Culo’de Robe Iniesta, vaya. Pese a todo, las señas de identidad siempre estuvieron claras y aunque después le salieron imitadores por todas partes (el principal ya sabemos quién es, que empezó imitando hasta los gestos) el nivel de sus letras, sea por rumbas, por rock, por bossa o por donde se quiera, estaban por encima de la media de cualquier hit de radiofórmula. Un tipo que dispara contra todo, que se puso en ‘el bando de los malos’ con el tema de la piratería. Un tipo que seguía empezando los conciertos diciendo aquello de “Viva Barón Rojo”.

Cuando Me Suenan Las Tripas es un disco valiente que, escuchándolo hoy, sorprende que una multinacional (Dro, Warner) apostara por un grupo debutante con esas letras. Y más aún si uno le da al play y escucha que lo primero que suena es una canción que solo se canta con percusión africana en ‘Vengo De Lavapiés’, la voz desnuda de Lichis arrancando con “No quiero hablar de la guerra, no quiero hablar por hablar, si no me sobra entrepierna para morder y ladrar”. Casi nada. El álbum es un amplio viaje por una multitud de tarjetas postales de barrio, de vida de excesos, de pringue de bar y sexo y parques y humo y drogas. Así llegamos al son de ‘Pégate Un Tiro’ (casi nada, de nuevo) que además se culmina con una guitarra por Perú y una trompeta de aires mariachis.

Uno de los pelotazos del álbum fue (y sigue sorprendiendo no por su calidad si no por las formas, hay que recordar que despacharon en su día 25.000 copias) ‘Reina De La Mantequilla’. Su voz adusta y robusta hizo a muchos establecer comparaciones con el citado Robe y la actitud es muy similar. La canción es un desfase que tiene mucho más de lo que parece, desarrollos de piano, las melodías de violín, las guitarras con una distorsión muy fina, una batería trotona y un tango bastardo que no caduca. Y como guinda una letra que sobrepasa el exceso carnal por todas partes. Una canción para la historia.

A partir de ahí llegan algunas de las canciones más accesibles del álbum. ‘El Último Cantautor’ es una letra envenenada que reparte palos para todos los estilos, a los citados cantautores “alguien se me adelantó y asesinó al último nuevo cantautor”, a los flamenquitos “esto no es un grupo de flamenco pop”, a los alternativos “he terminado hasta el culo de los Doors, la Velvet y Malasaña” o a las bandas protesta “desde que el Corte Inglés legalizó la marihuana, por una compra superior a doce gramos de regalo un poster del Che Guevara. ¿Ahora sobre qué van a cantar las bandas?”. ‘Mi Última Riqueza’ es una rumba divertida que nos lleva a la genial ‘Que Te Follen’. Más violines para una balada de abandono, repleta de versos incendiarios que juega con ese doble sentido de “con mis mejores deseos, que te follen”.

‘El Hombre Rana’ destaca por un marcado golpeo de batería en el puente y estribillo, mientras que en el fraseo el protagonismo es para el piano. ‘Arroz Con Ajo’ es otra de las joyas más perdurables del álbum. Una suerte de country fronterizo (ese que ahora se atreve a hacer cualquiera), una canción de desdicha optimista y sueños que van más allá de tener una riqueza que por educación no deja de ser casposa: “prosperaré y olvidaré mis carnets en los lavabos. Te invitaré a wisky nacional con billetes enrollados. Te llevaré a visitar los más selectos descampados en alas de las dieciséis válvulas de mi utilitario”.

En el marasmo de estilos del álbum también hay un pequeño hueco para el ska en ‘Hablar Por Hablar’, que se permite igualmente un break jazzístico o una solo de teclados funky. Aquí todo cabe… Será por la mantequilla de la reina. En el último tramo, ‘En La Soleada Tarde De Domingo En Un Parque De Moratalaz’ es el ejemplo más vívido del costumbrismo citado. Eso sí, con un delirio hilarante “Padres travestidos, madres sadomasoquistas sacan de paseo a sus muñecos gesmar deformados por un accidente radioactivo” o “Un esforzado deportista narcoolímpico de lata en mano y chándal raído pide unos duritos pa’ un chute isotónico que mate el gusanillo”. Letras por encima de la media, sin duda.

‘Camellos De Derechas’ destaca por su desarrollo funky y con una brillantez de bajo rutilante. Para cerrar, ‘Canción De Las Plantas’ se abre con el sonido de una persona vomitando (por si no había suficiente bilis y jugos gástricos en el resto del disco), en una balada de abandono del desempleado que decidirse hacerse vegetal como las plantas, “que solo necesitan del sol y del agua”. Una canción que, escuchada hoy, tiene una carga irónica demoledora.

Ahora Lichis se conforma en un exilio voluntario por tocar en pequeños escenarios, viviendo de nuevo la otra de la música, alejada de los grandes focos. Es respetable pero muchos lo echamos de menos. Siempre nos quedará darle al play.

En Spotify.

Tracklist:

  1. Vengo De Lavapiés
  2. Pégate Un Tiro
  3. Reina De La Mantequilla
  4. El Último Cantautor
  5. Mi Única Riqueza
  6. Que Te Follen
  7. El Hombre Rana
  8. Arroz Con Ajo
  9. Hablar Por Hablar
  10. En La Soleada Tarde De Domingo En Un Parque De Moratalaz
  11. Camellos De Derechas
  12. La Canción De Las Plantas

 

 

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Publicado el octubre 18, 2013 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Tremendo el Lichis… Qué tres discos se sacó… “La canción de las plantas” es sencillamente magnífica, para mí la favorita de todo su repertorio junto a “sobre cañones y moscas” del Cabrón.

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