Candy Caramelo – El Hombre Orquesta

Candy Caramelo El Hombre OrquestaSegundo trabajo en solitario por parte de uno de los músicos más reputados del rocanrol clásico de nuestro país. Candy Caramelo es una de esas vitales piezas que hacen que el engranaje de una gran banda suene como debe. Que se lo digan si no a Andrés Calamaro, a La Cabra Mecánica o a Fito y Fitipaldis… Su labor al bajo siempre ha sido reconocida y en los últimos tiempos se puede comprobar en la banda que acompaña a Isma Romero y a Diego García ‘el Twanguero’. El Hombre Orquesta es la concreción de ese placer de reclamar la atención en primera persona y de qué manera, pues el propio Candy se ha encargado de grabar todos y cada uno de los instrumentos del álbum: batería, bajo, guitarras, piano, lap steel, voz, coros y percusiones. Un ejercicio de estilo con sabor añejo al rock de los años 50, querencias de rockabilly, de surf, de la fina ironía argentina con la que creció como músico. Todo un gusto personal para el artista y una satisfacción para el oyente.

Entre los once temas, Candy tira de agenda para contar con letras de Andrés Calamaro, Andy Changó, Ariel Rot, Sergio Makaroff y versiona una de las mejores canciones de Lichis en los tiempos de La Cabra. En cualquier caso, todas van en la misma línea. Canciones directas y sin dificultad de aprehensión. A veces divertidas, como ‘El Gusano Del Mezcal’, otras transparentes de emoción como ‘Un Jardín De Rosas’. Es el punto justo para poder disfrutar de una música que se aleja de estridencias para, a cambio, ofrecer una lección de buen gusto en cada uno de los registros.

‘Cama De Clavos’, canción elegida como primer videoclip, abre el conjunto, sentando la base con un rockabilly resultón que en la primera escucha te evocará el ‘Lo Siento, Frank’ del compañero Ariel, aquí con versos de Calamaro. El solo previo a la última sucesión del estribillo le da el lustre necesario. A diferencia de su predecesora, ‘Flotando A Mil Kilómetros’ endurece en gran medida la base rítmica, dándole un sonido mucho más directo que elegante, casi propio de una emisión de Ed Sullivan. ‘El Gusano Del Mezcal’ es un rocanrol más previsible, quizá la que refleja mayor influencia de Los Rodríguez en la melodía vocal. La base de piano es la que ofrece el plus de calidad que se esconde en cada tema.

De baile en baile llegamos a la sobresaliente versión que Candy se marca de ‘Felicidad’ de La Cabra Mecánica, convirtiendo la rumba de Lichis en un gran tempo rockabilly. Además del gran peso que tiene el bajo en la canción, destaca la segura interpretación vocal, más admirable aún si tenemos en cuenta la fuerte identidad del creador. Era casi imposible mejor la original, pero la revisión no se queda tampoco atrás. Haced la prueba. Y para seguir con la fiesta, qué mejor que ‘Va A Ser Que No’, texto Changó y Rot mediante, con una perfecta actualización de los Tequila más stonianos. El majestuoso bloque central se completa con ‘Los Malos De La Ciudad’, un tema de corte chulesco, con cierto gusto a celuloide, y con un homenaje escondido a alguno de los héroes de juventud de Candy: “el más killer quiero ser yo”, por Jerry Lee Lewis, o “la cuerda floja te quita la ansiedad”, por Johnny Cash.

La segunda parte del álbum arranca mucho más melódica, con la armoniosa ‘El Mambo del Placer’, que huele a flores hawaianas de película de Elvis. Un calypso-chachachá cálido y untuoso. ‘Un Jardín De Rosas’, como decía más arriba, es una declamatoria declaración de amor a ritmo de blues surf en sus cánones más puros, con coros clasicistas. Por su parte, ‘Gato Callejero Blues’ reincide en las formas pero esta vez con mucho más empaque, con aderezos cabareteros, que realzan el brillo de una interpretación más cercana al crooner, tan propio de su admirada década de los cincuenta.

Para el bloque final encontramos la juguetona ‘El Vendedor’, con letra de Makaroff, con cierto toque autobiográfico si tenemos en cuenta que el bueno de Sergio fue vendedor a domicilio. Una educada letra con proposición indecente, pero lustrosa: “El dormitorio debemos perfumar, las cañerías hay que desatascar, porque entre usted y yo podríamos lograr un incremento en la felicidad”. Genio y figura. Como cierre, la instrumental ‘Yin Yang Rock’ (la única letra es el grito del título, repetido un par de veces). Un compendioso colofón rítmico donde la melodía principal de guitarra deja espacio para pequeños juegos de bajo y percusiones.

En definitiva, Candy Caramelo reclama, aunque sea de forma discreta, el foco de atención para él y nos regala a cambio cuarenta minutos de bello clasicismo.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Cama De Clavos
  2. Flotando A Mil Kilómetros
  3. El Gusano Del Mezcal
  4. Felicidad
  5. Va a Ser Que No
  6. Los Malos De La Ciudad
  7. El Mambo Del Placer
  8. Un Jardín De Rosas
  9. Gato Callejero Blues
  10. El Vendedor
  11. Yin Yang Rock

 

 

 

 

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Publicado el mayo 26, 2015 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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